#VTanálisis Este pueblo ya está listo para resistir una invasión

¿Qué tienen en común «Abejita» Carmen Pérez, Randol Suárez, Oscar Sotillo, Gerardo Rojas y Antonio González Plessman? Por encima, aparentemente nada, pero cuando escarbas en su noción de patria, abstracción a la que mucha gente aborrece por razones inconfesables, develan un hilo conductor tejido en la conciencia: son capaces de mandar a un yanqui largo al carajo.

Nunca antes, en 20 años, habíamos sentido tan de cerca el soplo virulento de la guerra. Es un vapor caliente que nos aviva la nuca, y que quizás algunos han confundido con un síntoma del nuevo coronavirus.

Corre un tiempo de temer, no solo por el impacto de la pandemia que ha detenido a la humanidad toda en un suspiro, sino que encima, al menos en Venezuela, vivimos el anhelo acechante de la potencia militar más poderosa del mundo sobre nosotros, con ánimos ofensivos y deseos de invadirnos.

No parecen, a estas alturas, bravuconadas de un pistolero. Es un hecho palpable la presencia militar norteamericana en la vecina Colombia, el despliegue de fuerzas navales de gran poder con la excusa risible de operaciones antinarcóticos en el Mar Caribe, la oferta de grandes sumas de dinero por la cabeza de los principales líderes del Gobierno Bolivariano, los intentos de magnicidio en connivencia con las marionetas de la oposición venezolana, y las abiertas y descaradas amenazas de Donald Trump y sus allegados en contra del país, cuando aparentemente se han agotado todas las demás fórmulas.

Resistiendo como abejas de panal

No será fácil, se escucha al fondo. «Abejita», por ejemplo, hace cuatro años cuando se agudizaba la crisis de la harina de maíz precocido y ya casi nadie podía comerse su tradicional arepa de las marcas comerciales, se ingenió un mecanismo emergente en una comunidad de Los Teques para comprar maíz de Yaritagua y un molino manual que adquirieron los vecinos tras una vaca, y comenzar a procesar sus propios granos para preparar las más nutritivas arepas con cadencia ancestral.

Fue un acto de resistencia Caribe que le permitió a Abejita, con un simple celular, grabar un video trajinando la masa para enviárselo a Lorenzo Mendoza, el zar de la harina en Venezuela, a quien simplemente le advirtió: “te jodiste conmigo, yo hago mi propia arepa” que se volvió viral y le costó el linchamiento mediático de los adoradores del multimillonario, pero la solidaridad axiomática de los revolucionarios. Sin embargo, para protegerse de agresiones físicas reales, desde entonces en las redes se llama como el antófilo silvestre que se especializa en la elaboración de panales.

Así se preparó para lo que venga.

Producir alimentos, primero que nada

“Yo creo que el primer escenario no es necesariamente ese (la invasión) sino el bloqueo y la rendición. La entrega de la fortaleza, asediados como en la Edad Media. En el escenario actual de asedio o posible invasión, yo me comprometería (más allá de los lugares comunes, porque es muy fácil ponerse “consignero”) a ubicarme en tres cosas: levantar el tema de identidad nacional, la comunidad y la producción”.

Así lo explica Gerardo Rojas, del movimiento comunal Voces Urgentes, iniciativa con fuerte arraigo sobre el sector campesino y acompañante de los movimientos de resistencia agroproductiva, como la comuna socialista El Maizal, entre los estados Portuguesa y Lara, donde han jugado un importante rol en materia de organización.

En un eventual escenario bélico, advierte, no se gana sin garantizar lo mínimo en cuanto a producción. Más en este mes en que se hace prioritaria la siembra esperando las inminentes lluvias. “Siembra de productos de tiempo corto, con capacidad de movilización, mantenimiento y conservación, como granos y tubérculos” explica.

“Esos bichos, burócratas del estado profundo de por allá, nos quieren es borrar de la faz de la tierra como chavismo, por todas las derrotas y los malos ratos que les hemos hecho pasar, y la soberbia gringa no es normal, como ya sabemos. Esos van a querer pasar factura, pero el cuadro no les da”.

No hay que creerles ni así

Cada día una advertencia, un testimonio, una revelación, y fue el mismo representante del gobierno de Estados Unidos para Venezuela, Elliot Abrams, durante una conferencia de prensa virtual el pasado 8 de abril, quien “descartó” una invasión militar de estilo clásico, como cuando él mismo asesoró la invasión a Panamá en 1989, pero sí a través de la asfixia económica y financiera hasta que el presidente Maduro acepte el “Plan para la transición democrática”.

No obstante, presionado por los periodistas, aclaró que de ser necesario existen otras opciones, centradas en la tecnología, para evitar el uso de un despliegue de hombres y armas. “No quiero especular hoy” se atrevió a desinformar.

Puede que sea retórica belicista de cara a las elecciones presidenciales de noviembre, pero hay que estar alerta. Ya lo decía El Che: “No se puede confiar en el imperialismo, pero ni tantito así”.

Un largo prontuario de violación de derechos humanos

EEUU vulnera todos los derechos humanos con sus sanciones económicas, que según Antonio González Plessman, son realmente medidas coercitivas unilaterales.

De concretarse una invasión armada, en medio de la cuarentena por el coronavirus y con el impacto sobre el país del bloqueo, estarían sobrepasando todos los límites.

Para el sociólogo, activista de derechos humanos y militante del colectivo Surgentes, el escenario bélico no sería sino la cúspide de infinidad de acciones injerencistas sobre Venezuela desde que decidimos, hace 20 años, darnos un gobierno distinto al modelo que estaba dispuesto a tolerar la potencia del norte.

Es una larga historia, resume, que se inicia en el año ‘98 cuando el pueblo venezolano elije un gobierno indócil para los intereses de Estados Unidos. Continúa en el ‘99 al optar a favor de una nueva constitución, un modelo económico y político, y en el 2005-2006 cuando decidimos avalar las propuestas políticas de una transición socialista. En 2001, la embajadora de EEUU en Venezuela le confiesa al periodista Ernesto Villegas que la oposición política se había acercado a pedirle apoyo para cambiar de gobierno, y ya en 2002 participa directamente en el golpe de Estado.

Esas presiones han venido arreciando, señala el activista, y con las “sanciones” contra Venezuela y y el liderazgo de Juan Guaidó, Estados Unidos pasa a la vanguardia, de ser un apoyo externo a visibilizarse como parte del liderazgo de la oposición venezolana.

“Yo creo que a todo el pueblo que se asuma patriota, lo que le tocaría en el caso de una invasión militar, es la resistencia. Y no estoy diciendo solamente el pueblo chavista, o el pueblo chavista que apoya al gobierno de Maduro, se trata de defender todos nuestro derecho a decidir qué sociedad queremos ser, el derecho a administrar nuestros recursos, nuestro petróleo para beneficio propio, y en ese sentido lo que toca es la resistencia en todas las formas que implique, desde la política, la diplomática, la comunicacional y la armada”.

Es la crónica de una violación permanente de los derechos humanos en lo tocante a la autodeterminación de los pueblos, como está consagrado tanto en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, como en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y que forman parte de la carta de la ONU y de la OEA. Derechos esenciales, como aprecia González Plessman.

“En el caso del colectivo Surgente, nuestra militancia es de derechos humanos y el modo en que ejerceríamos la resistencia, que es como lo estamos haciendo ya, sería denunciando la política exterior de Estados Unidos, violatoria de los derechos humanos, y en caso de que se concrete una acción militar, haciéndole seguimiento y denunciando las violaciones de los derechos humanos que generen las fuerzas invasoras”.

Ya la estamos viviendo

A Oscar Sotillo, artista plástico, editor y ex viceministro de cultura, no le extraña la actitud del gobierno norteamericano contra el pueblo de Venezuela, porque ese poder, (no su pueblo, considera) nos tiene acostumbrados a barbaries monstruosas como la bomba de Hiroshima y la Guerra de Vietnam.

“En el marco de esta cuarentena mundial del coronavirus, recibimos amenazas, imagínate tú el nivel de barbarie de un poder que no atiende a su propio pueblo, donde hay una gravísima crisis por este nuevo flagelo”.  

Oscar espera, desde el fondo de su alma como toda la gente de bien, que el escenario de acción militar nunca suceda, así como ninguna en ninguna parte del mundo que haga sufrir a la gente a través del derramamiento de sangre.

“De suceder, nos conseguirá en resistencia. No sabemos la forma de eso, si se están refiriendo a una invasión clásica, o a los tremendos sabotajes sistemáticos que ya estamos viviendo. De alguna manera esa invasión ha ido avanzando y nosotros, el pueblo venezolano, ha estado en permanente resistencia cultural, económica, de salud, productiva, creativa, ante esa barbaridad del bloqueo, el sabotaje y toda la cantidad de acciones para que nosotros, como pueblo, estemos sufriendo”.

No habrá cuarentena que nos detenga

Para Randol Suárez, dirigente del partido Patria Para Todos, ni siquiera se trata de un tema de izquierdas. La defensa de la patria es deber de todos los venezolanos y de aquellas personas que habitan el territorio nacional. “Es un acto de honor, colectivo, por tanto va más allá”.

«No es un juego de carrito», explica. En la defensa de la nación no se puede improvisar, hay que articular, y para ello hay organismos de seguridad nacional como el ejército, la fuerza armada, con sus redes de inteligencia y defensa a nivel nacional, y desde esos espacios enfrentaríamos al enemigo de manera eficiente y oportuna. “No se trata de salir como locos, por ahí, improvisadamente”.

Desde el partido en que milita, PPT, toca por deber y compromiso defender a la nación con tácticas y estrategias que permitan ser realmente eficaces al momento de la defensa, dice.

“Te puedo asegurar que millones de venezolanos saldríamos, desde ese punto de vista, a defender a nuestra nación, y no habrá cuarentena que detenga la conciencia, el amor a la patria, a nuestra institucionalidad, a nuestra gente, recursos, territorio, soberanía, ideas, porque como decía Alí Primera, la patria es el hombre”.

Marlon Zambrano/VTactual.com

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