Reino de España como siempre, con espejitos

Reino de España como siempre, con espejitos

Desde la llegada de Pedro Sánchez a la presidencia del Reino de España, por medio de una moción de censura, ha evitado hablar de Venezuela. Solo bastó con realizar su primera gira latinoamericana para lanzar dardos sobre la compleja situación económica que vive el país suramericano a raíz de una serie de obstáculos impuestos en materia financiera por los Estados Unidos.

Su primera parada fue Chile, donde actualmente gobierna el empresario de la derecha chilena, Sebastián Piñera.

En ese país, Sánchez enfiló contra el Gobierno del presidente venezolano Nicolás Maduro y aseguró que la “crisis que se viene alargando hace mucho tiempo en Venezuela nosotros la miramos con profunda preocupación”.

Además, exhortó a Piñera en una declaración conjunta a “no olvidarse de los venezolanos, de aquellos que están emigrando como consecuencia de la crisis económica y política que se vive en Venezuela”.

Tras culminar su viaje a Chile, el mandatario español voló hasta Bolivia, donde junto a su homólogo Evo Morales, firmó varios convenios en diversas áreas, para la entrada de empresas e inversiones españolas en el proyecto del tren bioceánico.

Morales concedió a Sánchez el gran collar del Cóndor de los Andes.

En esta oportunidad no hablo sobre Venezuela, quizá porque se encontraba en territorio de uno de los mayores aliados del presidente Maduro en la región.

De Bolivia partió a Colombia donde fue recibido con honores en la ciudad de Bogotá, durante su apretada agenda, el jefe de Estado español no dejó de hacer señalamientos acerca de la «crisis»  migratoria de Venezuela.

Sánchez, ofreció su ayuda a Colombia ante el “reto migratorio” que debe afrontar por las personas “procedentes de Venezuela que cruzan la frontera” ante la situación interna en ese país.

Asimismo, ofreció recursos por el orden de 35 millones de euros para “ayudar” a los países latinoamericanos que están “acogiendo a los venezolanos que huyen de Venezuela”.

De Bogotá viajó hasta su última parada en la gira, Costa Rica, donde Sánchez sostuvo un un encuentro con el presidente costarricense, Carlos Alvarado, que ofreció una cena en su honor, participó en un acto sobre descarbonización y cambio climático. Además participó en las reuniones de las delegaciones de ambos países y visitó la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

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NP

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