Desde que iniciaron las violentas protestas por parte de sectores extremistas de la oposición venezolana, la base aérea Generalísimo Francisco de Miranda, coloquialmente conocida como La Carlota, ha sido atacada en una decena de veces, de acuerdo a las más recientes declaraciones del Ministro para Relaciones Interiores, Justicia y Paz, M/G Néstor Reverol.
El último ataque se dio este jueves, en el cual murió un joven de 22 años llamado David Vallenilla, producto de un disparo con arma de fuego, por parte de un sargento que pertenece a la Policía Aérea. El “manifestante” formaba parte de un grupo de choque que asediaba la base militar aérea lanzando piedras, bombas molotov, e incluso armas de fuego, generando daños en la base, incluida una escuela primaria ubicada dentro de recinto castrense.
Pese al lamentable hecho, este es el primer deceso que ocurre en los 10 ataques a la instalación militar, lo cual dice mucho de la actitud de los efectivos militares que custodian el lugar, debido a que en ninguna otra parte del mundo se contemplaría tal nivel de paciencia con manifestantes que atacan las instalaciones y a los custodios castrenses.


De hecho, realizando una larga navegación por internet, es muy difícil, por no decir virtualmente imposible, conseguir noticias y mucho menos fotografías de civiles asaltando o asediando bases militares en otros países del mundo como forma de protesta, a no ser que se trate de ataques realizados por grupos terroristas como Al Qaeda y el Estado Islámico o milicias guerrilleras como Al Shabaab, FARC-EP o IRA.
En muchos países es totalmente ilegal entrar a una base militar sin permiso, por no hablar de forzar la entrada. En el caso de Estados Unidos, en cualquier instalación que sea propiedad del Estado, independientemente del propósito o la Fuerza a la que pertenezcan, quien sea capturado podrá ser detenido por un mínimo de 6 meses y deberá pagar una multa mínima de 500 dólares, de acuerdo con las leyes federales. Ni hablar del ataque a una base militar.
Aquellos individuos que han osado atacar una instalación militar en EEUU, como parte de un plan terrorista, han sido abatidos por las fuerzas de seguridad como ocurrió en 2013 cuando el atacante Aaron Alexis fue abatido por la policía en un atentado que dejó 12 personas fallecidas en el Dique de la Armada en Washington. En 2011, el soldado Naser Abdo fue detenido por planear un ataque a Fort Hood, por lo cual se le dio cadena perpetua en prisión.
Igualmente, las personas que decidan protestar frente a alguna instalación militar deben obtener permiso por parte de las autoridades civiles y cualquiera que traspase los límites de la protesta son inmediatamente arrestados. En otros países sudamericanos, en Estados Unidos e incluso en países europeos, es una práctica común ver a la policía usar porras y gases lacrimógenos para dispersar las manifestaciones que “excedan” los límites de la protesta, sin que esos gobiernos sean tildados de dictadores y represores.
Por ende, cabe resaltar una vez más el carácter paciente de las fuerzas de seguridad que lejos de atacar a los “manifestantes”, más bien tratan de dispersarlos y disuadirlos de no entrar a la instalación castrense usando armas no letales y aplicando el uso diferenciado y progresivo de la fuerza.


En el caso de la muerte de Vallenilla, se trata de un hecho aislado, debido a que el autor del asesinato usó de forma indebida su arma de fuego, lo cual está prohibido y penado por la ley. Además, el efectivo fue arrestado y enfrenta las consecuencias penales de tal acto, así como otros efectivos que han estado involucrados en la muerte de opositores.
Esto contrasta con lo ocurrido en Ucrania, por citar un ejemplo, cuando se dieron las protestas en 2014 en la plaza Maidán, en Kiev, que siguieron el mismo guión que pretende ejecutar la oposición venezolana actualmente, pero con resultados diferentes, puesto que es cada vez más notorio la desvinculación de la gran mayoría del pueblo venezolano con la agenda de violencia de la autodenominada Mesa de la Unidad Democrática (MUD).
Aunque no se sabe a ciencia cierta quien estuvo detrás de los cientos de muertos que dejaron las protestas en Ucrania, varias de éstas estuvieron vinculadas al uso excesivo de fuerza por parte de los efectivos de seguridad, situación que contrasta con Venezuela, ya que de los más de 90 fallecidos por la ola de violencia opositora, apenas 9 son responsabilidad directa de los cuerpos de seguridad venezolanos.
JA

