Protestas obligan a Piñera a trabajar en nueva constitución

El gobierno de, Sebastián Piñera, parece estar dando su brazo a torcer. Tras cuatro semanas de protestas ininterrumpidas, en la mayor rebelión popular antisistema desde el derrocamiento de Salvador Allende en 1973, el chileno anunció el inicio de un proceso para la creación de una Constituyente que derogue la Constitución heredada de la dictadura de Augusto Piñochet.

El ministro del Interior, Gonzalo Blumel, confirmó el domingo en la noche el anuncio tras una reunión en la casa del presidente Sebastián Piñera con los líderes de Chile Vamos, una coalición política que agrupa a cuatro partidos de centroderecha y derecha, y que excluye al Partido Comunista (PC), uno de los impulsores de las protestas que ya tienen cuatro semanas.

«Tengo la impresión que es una consulta que está bastante respondida (…) creo que estamos disponibles para ir a un paso más allá. Un pacto constitucional requiere un amplio acuerdo de dos tercios de los parlamentarios”, indicó el ministro Blumel.

Sin embargo, la noticia no fue muy bien acogida por el PC, que considera que es un engaño del Gobierno de Piñera, porque será una Constitución discutida en el Parlamento, sin participación del pueblo chileno.

«Lo que exige la ciudadanía es una Nueva Constitución elaborada en un proceso ampliamente democrático y participativo», recordó la formación política que ha acompañado a los chilenos en las movilizaciones para exigir el fin del modelo neoliberal imperante en la nación andina.

Los partidos que se reunieron con Piñera son los que primero se oponían a la modificación de la Constitución, que fue redactada por Pinochet y que para algunos analistas promueve la desigualdad.

MMMV

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