China se enfrenta a, posiblemente, la mayor tragedia medioambiental de los últimos años. El hundimiento del petrolero Sanchi, derramó 136 mil toneladas de petróleo condensado en las aguas del Mar de China Oriental. Una buena parte de ese cargamento ardió durante el incendio que consumió durante una semana el buque, pero otra parte podría haber acabado en el mar.
Afortunadamente, el área cubierta por cuatro manchas de hidrocarburos, que ocupaban 101 kilómetros cuadrados de extensión, se redujo este jueves, según anunciaron las autoridades marítimas chinas, citadas por EFE. «La propagación del derrame de petróleo es menor que el día 17», señala el comunicado.

La buena noticia se da dos días después de que el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés) alertara sobre la gravedad de la situación. Ésta pidió el pasado lunes que no se escatimen esfuerzos para limpiar el derrame e hizo un llamado «para la movilización urgente de todos los equipamientos disponibles para remover los productos tóxicos y así reducir la amenaza que supone para la vida marina».
«Sabemos que un desastre medioambiental se está desarrollando delante de nuestros ojos. El tanque afectado está perdiendo su condensado, que es tóxico para mamíferos marinos, peces, tortugas marinas y aves marinas», apuntó.
Este mar, explica, es uno de los espacios medioambientales marinos más ricos y productivos que existen en el planeta, y sus aguas son poco profundas, lo que lo hace extremadamente vulnerable al derrame del Sanchi.
JA

