Son muchas las mentiras y las medias verdades que suelen aparecer en los medios de comunicación internacionales día tras día. La imagen que se vende es la de un país en guerra civil que se cae a pedazos y que es prácticamente inhabitable. Lo extraño del caso es que hay países que están peor situación y no reciben la misma atención.
Sobre estas mentiras se refiere un artículo del sacerdote jesuita Numa Molina, que desarma una importante cantidad de falsedades sobre el país caribeño. En ningún momento plantea que no existan graves problemas económicos en la nación pero afirma que dichos problemas están originados por intereses políticos.
“La primera evidencia (de que se miente sobre el país) es que de las empresas trasnacionales que producen para el consumo venezolano ninguna se ha ido del país, ninguna reporta pérdidas ni tampoco manifiesta que ha dejado de funcionar. (…) Entre otras podemos mencionar a Procter & Gambler de Venezuela, Jhonson & Jhonson de Venezuela, Colgate, Cargill de Venezuela, Polar, etc”. Todas ellas reciben dólares preferenciales por parte del Estado, es decir, el Estado venezolano las mantienen.

Molina explica que para estas empresas la “crisis” es altamente rentable para ellos porque generan una cantidad de productos que se venden casi de manera automática, debido a que el consumo no se realiza de manera normal, sino que se hacen por medio de largas colas que nunca desaparecen y porque son vendidas por los “bachaqueros”, una especie de contrabandistas internos. A menor oferta, mayor demanda y mayor es el precio, una regla elemental del capitalismo.
Orígenes políticos
También pone de relieve la grave distorsión que genera el Dólar Today o dólar paralelo, un mecanismo no oficial, operados por personas que viven en EEUU y que están confrontados contra el gobierno chavista. El “tipo de cambio” que publica diariamente Dólar Today no se corresponde con la realidad, afirma el teólogo, ya que ni siquiera es respaldado por el valor que da el Departamento del Tesoro estadounidense con respecto al bolívar.
“Es un tipo de cambio para el que ni la economía más ortodoxa tiene explicación porque es producto de la manipulación con fines políticos. Busca ahogar al pueblo venezolano de hambre y por esa vía convencerlo para que desista del proceso de cambios que, con el socialismo bolivariano del siglo XXI ha decidido darse”.
Por otro lado, el sacerdote cuestiona el término de “crisis humanitaria” usado ampliamente por los medios internacionales y los gobiernos contrarios al venezolano. Usa como ejemplo al experto en DDHH, Alfred de Sayaz, quien negó que exista tal realidad en Venezuela. También recuerda que existe un bloqueo financiero, iniciado con Barack Obama con su decreto que califica a Venezuela como una amenaza, y exacerbado por el racista Donald Trump. Todo ello genera dificultades al país para realizar transacciones, compras y pagos, pese a que el gobierno ha honrado sus compromisos puntualmente.
“Estas son las verdades que, entre otras, quiero seguir gritando al mundo desde Venezuela, basta de tanta difamación, basta ya de las 3.880 noticias negativas publicadas por los mercenarios de las grandes franquicias de la comunicación mundial ¿les parece poca difamación? Amo a mi patria, amo a mi pueblo y en conciencia soy incapaz de callar estas verdades, el mundo debe saberlas”, cierra el artículo.
JA

