Una mujer embarazada fue multada con 60 euros por intentar acortar su ruta caminando a contravía por los pasillos de una de las estaciones del Metro de París.
RATP, la empresa operadora del subterráneo, defendió la decisión argumentando que ese tipo de sistema era necesario para «controlar» el flujo de pasajeros y prevenir incidentes, pese a que en ese momento, ella estaba casi completamente sola.
La pareja de la mujer criticó en las redes sociales lo ocurrido y publicó una imagen del billete con la multa.
Su mensaje llevó a numerosos usuarios de ese sistema de transporte a quejarse por haber sido objeto de sanciones ese mismo día.
La queja recibió cientos de mensajes de apoyo hacia la embarazada e indignación contra la empresa.
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