Maniobras de la OTAN: Accidentes, inexperiencia y torpeza

Actualmente, la OTAN lleva a cabo la fase final de las maniobras Spring Storm 2017 (tormenta de primavera, en español) que comenzó en Estonia el 23 de mayo.

Estos ejercicios, en los que participan alrededor de 10.000 militares de 13 países, se han convertido en un dolor de cabeza para las autoridades militares y del país báltico, debido a numerosos accidentes y fallas técnicas en vista de la falta de experiencia de los soldados.

Según declaró a los medios la portavoz de la maniobra, la teniente Kristel Maasikmets, un total de seis militares de la Alianza fueron hospitalizados debido a varias razones, desde el manejo imprudente de armas hasta negligencia.

“Incluso un accidente es demasiado para las Fuerzas Armadas. Esperamos que los heridos se mejoren pronto”, indicó Maasikmets, citada por Sputnik. La militar agregó que los efectivos son instruidos regularmente y que la seguridad está en el primer lugar para la OTAN.

Sin embargo, el 16 de mayo, un militar de infantería estonio resultó gravemente herido en el polígono Mianniku, cuando a un vehículo de transporte le dispararon con balas de fogueo, y el conductor aplastó al efectivo por no mirar por el espejo. Al día siguiente, otro conductor estonio calculó mal la altura del vehículo blindado y tocó un cable eléctrico con la antena, lo que causó un incendio del coche y, como resultado, quemaduras a los efectivos.

El 19 de mayo, un vehículo blindado británico acabó en una zanja cerca del pueblo de Soonurme. El conductor, de 35 años, y el francotirador, de 33, fueron hospitalizados con heridas. Unas horas antes, un vehículo militar chocó contra un automóvil civil, mientras iba en retroceso.

El incumplimiento de las reglas básicas de seguridad, también generaron accidentes, como el de un efectivo que casi se quema luego de tirar etanol al fuego mientras preparaba la comida.

Por su parte, las autoridades —como si supieran que podía salir mal— publicaron folletos informativos para los residentes de la zona, en los que explicaron qué deben hacer si su propiedad es dañada por culpa de los efectivos durante las maniobras. Además de esto, pidieron a los residentes no recoger del suelo objetos sospechosos.

Los ejercicios militares también causaron una ola de descontento entre los residentes locales. Estos se quejan en las redes sociales del nivel elevado de accidentes de tráfico, así como del ruido, la destrucción de las carreteras por los vehículos militares, así como la presencia de efectivos camuflados por todas partes. Los políticos de izquierda estonios también se opusieron a las maniobras y pidieron devolver al país báltico la “verdadera independencia y seguridad en el futuro”. Según los activistas, es imposible hablar de la soberanía del país, mientras que las tropas extranjeras están desplegadas en su territorio.

Existe molestia entre la población local por los accidentes de los militares y los desechos que han dejado en los lugares donde operan.

Por otro lado, parece que todas estas disfuncionalidades son parte ya de los movimientos de la OTAN. Pese a que la decisión de desplegar las unidades internacionales del bloque en Estonia, Letonia, Lituania y Polonia fue tomada en 2016, el nivel de organización de las maniobras ha causado en varias ocasiones el descontento de los comandantes.

En enero, por citar un ejemplo, las autoridades de Polonia no lograron preparar las carreteras para los convoyes militares estadounidenses. Como resultado, una parte de los vehículos blindados quedó atascada en el barro, mientras que el resto de los tanques llegó al lugar de destino con las baterías descargadas, según informó el jefe de las Fuerzas del Ejército de EEUU en Europa, Ben Hodges.

La infraestructura militar en Estonia tampoco estaba lista para recibir a los militares de la Alianza. En particular, la ciudad de Tapa no tenía suficientes puestos en los cuarteles para alojar a todos los soldados franceses y británicos. Como consecuencia, fueron alojados en un campamento de tiendas en uno de los polígonos. Al mismo tiempo, Estonia no es capaz de construir los nuevos cuarteles, puesto que esto costaría unos 38 millones de euros, lo que constituye casi una décima parte del presupuesto militar del país báltico.

Con información de Sputnik

JA

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