Los países más peligrosos para ser mujer en Latinoamérica

En los últimos dos años las historias de feminicidios en la región han abarcado los titulares de los principales medios. Sin embargo, no todas las historias son contadas y la cifra de muertes sigue en ascenso. 

El feminicidio es un término recientemente acuñado y que se refiere al asesinato de mujeres por el simple hecho de ser mujeres y se aplicó por primera vez en México por el peligro que implica ser mujer en este país. Pero la catedrática y defensora de los derechos de la mujer, Marcela Lagarde, va más allá y establece que el feminicidio incluiría la variable de impunidad que suele estar detrás de estos crímenes, es decir, la inacción o desprotección estatal frente a la violencia hecha contra la mujer.

Sea como fuere, el acabar con la vida de una mujer debió ser tipificada por el gran trasfondo de violencia y discriminación que este tipo de asesinatos poseen. Las historias hablan por sí solas: A Sheila Silva su pareja la lanzó del onceavo piso en Venezuela; a Ailín Torres la asesinó su exnovio quien entró por una ventana, se ocultó en el baño de su casa y la apuñaló en Argentina; a  Yuliana Samboní, una niña de siete años de ascendencia indígena la raptó, torturó y violó un respetado arquitecto en Colombia.

Se trata pues de situaciones en las que los agresores se sienten con el poder de acabar con la vida de la mujer por considerarla inferior, y esto responde a un sistema de valores que justifica los agravios sin tipificarlo como delitos.

De acuerdo al reporte de 2016 de la Comisión Económica para América Latina (Cepal), los países con las cifras más altas son Honduras, El Salvador, Argentina, Guatemala y República Dominicana. El mismo reporte indica que fueron asesinadas 1998 mujeres producto de la violencia de género. Aunque los datos de 2017 aún no han sido procesados, a principios de año, un reportaje de Telesur advertía que este año la macabra cifra se duplicaría.

Estos son los datos publicados por la Cepal:

 

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