Para quienes conocen la memoria sublevada de Mercedes Sosa resulta casi lógico que naciera un nueve de julio (de 1935, en Tucumán), Día de la Independencia de su amada Argentina.
El Sur no la pudo contener y su música traspasó las fronteras del Río de La Plata desbordando todo el continente son acordes de libertad en un momento de cruentas dictaduras militares.
Pero antes de ser conocida como La Voz de América, La Negra Mercedes Sosa era simplemente Haydée, la hija de un obrero azucarero y una humilde lavandera, a quien le gustaba cantar en la radio y en los eventos del peronismo.

Desde el principio, la cantora (cantante es el que puede y cantor el que debe, según Facundo Cabral) emocionó al público por su timbre oscuro y cálido, además de su perfecta afinación.
Fue a raíz de su matrimonio con el músico Oscar Matus (de quien se divorciaría años más tarde) que creo el Movimiento del Nuevo Cancionero en 1963, durante el boom del folclore, y se propuso buscar la riqueza creadora de los autores e intérpretes argentinos. El movimiento pretendió depurar de tabúes el patrimonio musical folklórico y popular.
Desde 1976, sus modestas presentaciones en el Festival Folklórico de Cosquín en Argentina, dieron lugar a giras por América, Europa y el norte de África. Su mensaje, una especie de aliento tenaz de los humildes, fue escuchado además en históricos conciertos en la ONU, la OEA y el vaticano.

Mestizaje contracultural
Al llegar su madurez artística, Mercedes Sosa incursionó en otros géneros como el tango, el pop y algunos acercamientos a la música académica abordados desde el folclore.
Sin embargo, su diálogo más intenso fuera de la música tradicional latinoamericana fue con el rock argentino aunque –hay que decirlo- ella hizo más por legitimar el rock socialmente que lo que el rock hizo por interpretar a los artistas del Nuevo Cancionero.
Sus producciones con Charly García (Alta Fidelidad) y Fito Páez (Yo vengo a ofrecer mi corazón) son antológicos, según los críticos. BUSCAR
En algunas oportunidades, también coqueteó con la música académica. En 1999 grabó la Misa Criolla, una famosa obra que mezcla la música de cámara y folclórica argentina. También realizó un concierto junto al afamado tenor italiano, Luciano Pavarotti.

América Latina Libre
Simpatizante de Juan Domingo Perón en su juventud, apoyó las causas de izquierda política a lo largo de su vida, afiliándose al Partido Comunista en los años sesenta.
Tras el golpe de estado en Argentina, en 1976, fue incluida en la lista negra de la dictadura y sus discos fueron prohibidos. Se exilió primero en París y luego en Madrid donde lanzó varios álbumes de gran carga política destacándose Mercedes Sosa interpreta a Atahualpa Yupanqui.
Se presentó en medio de las dictaduras de Chile y España, a pesar de las amenazas en su contra.
Además, respaldó los gobiernos de izquierda de la región suramericana y cantó para los líderes de Mercosur cuando este órgano multilateral era de marcada impronta revolucionaria.
Cantora
Después de algunos años de inestable salud, el 2 de octubre del año 2009 ingresó muy grave a un centro clínico y dos días después falleció. Sus restos fueron velados en el Congreso Nacional de la Argentina.
Su último trabajo, Cantora I – lanzado poco antes de su muerte- contiene 34 dúos con destacados cantantes iberoamericanos. Cantora II, el segundo volumen de duetos, lo hizo junto a 35 artistas argentinos e internacionales. Como una jugada del destino, ambas producciones representan la cúspide de esta genia nuestroamericana.

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