La doble moral de EE.UU. confunde a China

La doble moral de EE.UU. confunde a China

Una política de doble rasero es la que practican tanto Estados Unidos como sus aliados cuando atacan a Corea del Norte por el desarrollo de su programa nuclear, según un artículo del especialista chileno en temas internacionales Pablo Jofré Leal, publicado por HispanTV.

El analista señala que la nueva política de agresión de Washington contra Pyonyang ha creado un escenario tenso y plagado de amenazas recíprocas pero cuyas condenas por parte de la “comunidad internacional” siempre caen en contra del gobierno norcoreano.

“Junto a este panorama plagado de tensión y amenazas recíprocas el gobierno norteamericano realizó, a inicios del mes de mayo,  un par de pruebas misilísticas, de su Misil Intercontinental dotado de cabeza nuclear Minuteman III sin que las organizaciones como la ONU, la Unión Europea o países, que suelen criticar a Corea del Norte por realizar sus propias pruebas de misiles, osaran condenar la decisión de Washington de demostrar al mundo la eficacia de sus sistemas de armas avanzadas en materia de uso de misiles. Como tampoco reprobar la instalación en territorio surcoreano del denominado Sistema de Defensa terminal Aérea de Gran Altitud – THAAD por sus siglas en inglés – que no sólo tienen por objetivo el territorio norcoreano sino también los objetivos económicos y militares de la República Popular China”, señala el texto.

El autor se pregunta  si “¿Es posible que la llamada comunidad internacional continúe ciega, sorda y muda frente a la política de doble rasero de Estados Unidos y su aliados, que niegan la posibilidad del desarrollo de programas misilísticos, la posibilidad de producir armas nucleares  a países como Corea del Norte, incluso generando una política internacional de sanciones, bloqueo y condenas, al mismo tiempo que Washington pretende hegemonizar el liderazgo en este tipo de armas? ¿Podemos seguir aceptando esta hipocresía, esta doble moral que suele usar a los grandes medio de comunicación internacionales y a organizaciones como la ONU, la Unión Europa e incluso a la Agencia Internacional de Energía Atómica para concretar esta mirada unilateral?”.

En ese sentido, Jofré Leal pone el caso de Israel como ejemplo de la hipócrita actuación de la “comunidad internacional” con respecto a las críticas que se hacen a los norcoreanos, cuando el régimen sionista violenta leyes internacionales como la construcción de asentamientos para colonos judíos en territorios ocupados, e incluso crímenes de lesa humanidad como la utilización de armas prohibidas en sus ataques contra la población civil palestina, especialmente en las incursiones militares en la Franja de Gaza.

Cabe recordar además que Israel nunca firmó el Tratado de No Proliferación que obliga a los países que poseen armas nucleares a un proceso de inspecciones, así como de un futuro desarme. Corea del Norte firmó el tratado pero se retiró en el año 2000, antes de que iniciara el desarrollo de su programa nuclear, cuya tecnología fue facilitada por Donald Rumsfeld, ex Secretario de Estado de George W. Bush.

Por otro lado, el análisis evidencia cómo la tensión ha afectado la buena relación entre China y Corea del Norte, especialmente luego de que el primero se uniera al coro de críticas contra Norcorea, lo que probablemente sea una alineación temporal con los intereses de EEUU, pese a que éste instaló un sistema de misiles (el THAAD) en Corea del Sur que atenta contra la seguridad nacional territorial china.

“Para Corea del Norte, las crecientes críticas por parte de Beijing a su programa armamentístico son inaceptables y responden a “teorías ególatras basadas en un chovinismo de superpotencia”. En el origen de esas críticas ve a “políticos ignorantes y personas de los medios de comunicación” que estarían socavando décadas de buenas relaciones entre los dos países al alinearse con Estados Unidos en su asedio al régimen de Pyongyang”, explica el texto.

“Pyongyang no parece estar tan lejos en sus críticas respecto a la miopía China considerando que la instalación del sistema THAAD permite a las armas estadounidenses llegar a los centros vitales de China, incorporando a Corea del Sur en el eje de agresión que suma a Japón”, agrega el analista.

En este conflicto también hay otro actor, pero que con un perfil más bajo ha ido trabajando en el fortalecimiento de sus relaciones económicas y comerciales con Corea del Norte. Se trata de Rusia, que de forma inteligente ha aprovechado las fortalezas de los norcoreanos para concretar varios acuerdos.

“Mientras la guerrilla verbal se desata entre Norcorea, Estados Unidos y la propia China, Rusia, aprovechando el momento ha intensificado sus relaciones e intercambios con Pyongyang y abrirá el próximo 17 de mayo la primera línea de pasajeros que conectará el puerto norcoreano de Rajin con la ciudad rusa de Vladivostok”.

También se tiene previsto que para el año 2020, ambos países alcancen un comercio mutuo valuado en mil millones de dólares, usando el rublo como divisa de pagos. Otros proyectos en discusión son la construcción  del ferrocarril que une Corea del Norte y el Lejano Oriente ruso, y el suministro de gas natural ruso a Corea del Sur a través del territorio norcoreano.

No obstante, Jofré Leal recalca que para que todos estos proyectos se den, la zona se debe mantener en paz, así como un freno a la escalada de tensiones en la península.

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JA

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