InicioDestacadaLa crisis del euro viaja en automóvil y se dirige a Alemania

La crisis del euro viaja en automóvil y se dirige a Alemania

La multa de la fiscalía alemana al gigante local, Volkswagen, por 1.000 millones de euros, trasciende el impacto sólo a la compañía, teniendo en cuenta la crisis del sector automotriz tras el Brexit y su agudización, producto de los rumores de la salida de Italia de la eurozona.

No es un dato menor que las grandes empresas y sus lobbys, están siendo bombardeadas desde Bruselas, por el pesimismo de los inversores europeos sobre el crecimiento económico porque consideran que las fianzas comunitarias, sufrirán un debilitamiento en los próximos 12 meses.

Es la primera vez que Volkswagen es sancionada económicamente en Europa ya que, hasta ahora, ningún país había logrado encontrar motivos para ello; y desde Bruselas, los esfuerzos se han centrado más en perseguir a los Estados miembros porque no fueron capaces de evitar el fraude, o porque no tomaron medidas contra el fabricante una vez detectado el engaño.

El grupo alemán subrayó que, tras un examen exhaustivo, decidió aceptar la multa y no apelará, ya que admite su responsabilidad.

El mismo día en el que Trump dio a conocer sus intenciones, el pasado 24 de mayo, las acciones de Volkswagen y BMW registraron pérdidas.

Como dijimos al inicio, las pérdidas de Volkswagen son sólo la punta del iceberg. Los medios locales señalan el temor de los inversores a entrar en el sector automovilístico después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, ordenó una investigación de seguridad nacional sobre las importaciones de vehículos que podría desembocar en nuevos aranceles.

Todos estos fantasmas económicos –consideran los expertos- influirán grandemente en las próximas elecciones legislativas en Alemania pautadas para el próximo mes de octubre en las cuales -inmersos en una nueva gran coalición con Angela Merkel– los socialdemócratas ven como su perfil político sigue desdibujándose y corren incluso el peligro de desaparecer de la primera liga de la política germana.

Los más optimistas se aferran a la historia de Alemania como anclaje económico de Europa y en especial del euro y apuestan a una recuperación en ciernes. En la acera contraria, los pesimistas alertan sobre la posibilidad de una crisis continental profunda que, aseguran, se inició en Grecia en 2010.

Una encuesta reciente realizada en Alemania muestra que solamente 9% de los votantes sigue optando por el SPD (Partido Social Demócrata Alemán). En el mismo estudio, el partido más radical de izquierda, Die Linke, obtiene 19% mientras que el partido anti europeo y anti extranjeros Alternativa para Alemania (AfD) se hace con 24%.

El gris escenario económico y la dimisión del ex primer ministro italiano, Matteo Renzi, (tras la debacle del gubernamental Partido Demócrata en las elecciones italianas) ahondan en la crisis que la socialdemocracia europea comenzó a sufrir hace ya casi una década y de la que el SPD alemán es una víctima más.

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