InicioCULTURA Y ENTRETENIMIENTOJosé Martí: el fusil y la poesía

José Martí: el fusil y la poesía

Al detenernos en la figura de José Martí encontramos que cada episodio de su vida guarda una gran relevancia: desde su niñez hasta su muerte aparece un abanico de historias que hacen de su figura un fenómeno en extremo interesante, que lo convierten en uno de los últimos héroes románticos.

Martí nace en La Habana, el 28 de enero de 1853, hijo de padres españoles al servicio de la Corona. En 1862 pasa un tiempo en Hanábana (Jagüey Grande), ayudando a su padre que ocupaba el cargo de Capitán Juez de esa localidad y allí siente de cerca la inclemencia de la opresión. Con apenas nueve años asiste al ahorcamiento de un esclavo, hecho que lo marcará para siempre; la tristeza que le imprime a su alma este triste episodio será también un despertar en ese espíritu aún pleno de niñez. Ante el cadáver del esclavo hace un juramento, que cumpliría con su vida y que plasmaría en los Versos sencillos:

El viento, fiero, quebraba

los almácigos, copudos;

andaba la hilera, andaba,

de los esclavos desnudos.

(…)

Rojo, como en el desierto,

salió el sol al horizonte:

y alumbró a un esclavo muerto,

colgado a un seibo del monte.

(…)

Un niño lo vio: tembló

de pasión por los que gimen:

¡y, al pie del muerto, juró

lavar con su vida el crimen!

Todos los 27 de febrero miles de cubanos asisten a la Marcha de las antorchas, para celebrar el nacimiento del Padre de la Patria
Todos los 27 de febrero miles de cubanos asisten a la Marcha de las antorchas en La Habana, para celebrar el nacimiento del Padre de la Patria

En 1868 publica sus primeros versos en un periódico de Guanabacoa llamado El Álbum y un año después aparecen también sus primeros escritos políticos en El Diablo Cojuelo, un periódico creado por el propio Martí junto a su amigo Fermín Valdés Domínguez. Publica su poema dramático “Abdala” en La Patria Libre y el poema “¡10 de Octubre” en el periódico estudiantil El Siboney. Ese mismo año es acusado de “infidencia” por un documento personal firmado, encontrado en casa de Valdés en el que llamaba apóstata a un condiscípulo alistado al ejército español.

Es encarcelado, al año siguiente recibe la sentencia de seis años de prisión por asumir la autoría de la carta y es trasladado a un presidio cercano a unas canteras donde es obligado, con grillete al pie, a trabajar doce horas diarias. En pocos meses su salud se quebranta y es llevado a Isla de Pinos, a una finca de José María Sardá, un catalán amigo de su padre, que por juegos del destino, era dueño de las Canteras de San Lorenzo donde realizó trabajos forzados, quien intercede por él ante la Corona y consigue su indulto.

José Martí junto a su compañero de lucha Fermín Valdés Domínguez
José Martí junto a su compañero de lucha Fermín Valdés Domínguez

Estos pocos meses de presidio marcarían su salud. Viaja al año siguiente a España y visita otras ciudades europeas, luego México, para encontrarse nuevamente con su familia. En 1877 viaja a Guatemala y conoce a María García Granados, quien le inspira un inmenso amor. Un amor que no puede corresponder porque ya había empeñado su palabra para casarse con Carmen de Zayas Bazán. Al año siguiente muere la joven María García Granados y en torno a esta historia se crea la leyenda de La niña de Guatemala, que Martí plasma en el poema IX de sus Versos Sencillos:

Quiero, a la sombra de un ala,

contar este cuento en flor:

la niña de Guatemala,

la que se murió de amor.

(…)

Como de bronce candente,

al beso de despedida,

era su frente ¡la frente

que más he amado en mi vida!

 

…Se entró de tarde en el río,

la sacó muerta el doctor;

dicen que murió de frío,

yo sé que murió de amor.

 

Allí, en la bóveda helada,

la pusieron en dos bancos:

besé su mano afilada,

besé sus zapatos blancos.

 

Callado, al oscurecer,

me llamó el enterrador;

nunca más he vuelto a ver

a la que murió de amor.

La niña de Guatemala, una de las leyendas que acompañan la vida de José Martí
La niña de Guatemala, una de las leyendas que acompañan la vida de José Martí

Junto a Máximo Gómez y Antonio Maceo encabeza un movimiento que busca seguir los pasos de Simón Bolívar, para liberar a Cuba del imperio español. Después de darse a conocer en los Estados Unidos y en América Latina por la fuerza de sus discursos y por su obra literaria, participa en una expedición a la isla, donde cae herido de muerte, el 18 de mayo de 1895, a los pocos meses de haberse iniciado el combate. Justo un día antes había escrito una carta a su amigo Manuel Mercado donde expresaba:

“…ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país y por mi deber -puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo- de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso”.

La vida y obra de Martí son ricas desde cualquier perspectiva. Su legado se mantiene vivo en los pueblos de América Latina y junto a Bolívar –a quien rindió tanta admiración–, han encendido y seguirán encendiendo la antorcha de la libertad y la independencia en los pueblos de lo que él llamó Nuestra América.

CMD

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