Todos los países que recibieron exenciones por parte de EE.UU. para poder seguir comprando crudo iraní están cumpliendo con las sanciones impuestas por Washington, luego que la nación norteamericana se retiró el año pasado de un acuerdo nuclear con Irán e impuso sanciones contra su industria petrolera y bancaria.

No obstante, permitió que ocho clientes siguieran comprando crudo de la república islámica, pero éstos no pretenden seguir haciéndolo: «China, India, Japón, Corea del Sur y otros países exentos (…) no tienen intención de comprar un barril más a Irán», dijo Amir Hossein Zamaninia, viceministro para asuntos comerciales e internacionales del Ministerio del Petróleo iraní.
No obstante, el funcionario afirmó que «pese a las presiones estadounidenses sobre el mercado petrolero de Irán, el número de compradores potenciales de crudo iraní se ha incrementado de forma significativa gracias a un mercado competitivo, la codicia y la búsqueda de mayores ganancias».
El plan de Washington
Washington aspira a reducir a cero las exportaciones iraníes de crudo con el objetivo de frenar el programa nuclear y de misiles de Teherán y contrarrestar su creciente influencia militar y política en Medio Oriente.
En tal sentido, Irán ha instado a los países europeos, que siguen comprometidos con el pacto nuclear, a oponerse a las sanciones creando un mecanismo financiero que facilite los pagos por las ventas de crudo iraní, el SPV o Vehículo de Propósito Especial para el comercio, por sus siglas en inglés) y que Zamaninia cree que sería de «ayuda, aunque no podría resolver los problemas, ya que la influencia estadounidense afectaría cualquier acción europea».
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