Turquía le dice de todo a Holanda luego de deportar a ministra

Una intensa escalada diplomática ha tenido lugar entre Turquía y Holanda en tan solo 24 horas, que llevó incluso al extremo de cerrar la embajada y el consulado holandeses en Ankara y Estambul, respectivamente, por parte de las autoridades turcas.

Parece que a esto se refería el presidente turco, Tayyip Erdogan quien dijo el domingo a Holanda que tomará represalias de “la manera más dura” luego de que a dos de sus ministros no se les permitió hablar en un mitin en Róterdam.

“¡Oye Holanda! Si ustedes sacrifican las relaciones con Turquía en aras de las elecciones del próximo miércoles, tendrán que pagar un alto precio”, advirtió este domingo Erdogan en un discurso en una ceremonia de entrega de premios en Estambul.

El jefe del Gobierno de Ankara mostró su gran disgusto por la decisión holandesa de no permitir el aterrizaje del canciller turco en su suelo y de expulsar a la ministra turca de Familia, quienes pretendían participar en un mitin el sábado en Róterdam para pedir el voto a favor del “Sí” en el referéndum constitucional convocado por Ankara, que le otorgaría mayor poder al presidente.

Según Erdogan, la decisión se debe a que se tratan de decisiones a favor de los comicios generales del 15 de marzo en Holanda, las cuales benefician exclusivamente al candidato ultraderechista, Geert Wilders, quien pidió expulsar al embajador turco y declarar personas no gratas a los funcionarios turcos.

El gobierno holandés, que probablemente perderá alrededor de la mitad de sus escaños en las elecciones de la próxima semana ante el auge del partido antiislam del líder de extrema derecha Geert Wilders, dijo que las visitas de los ministros turcos eran indeseables y que no cooperará en su campaña política dentro de sus fronteras.

Esta postura, añadió Erdogan al respecto, es el producto de un trauma completamente islamófobo y el reflejo del racismo y el fascismo que están en alza en Europa: “Occidente ha mostrado claramente su verdadero rostro en los últimos días”, ha subrayado.

El incidente diplomático empezó cuando el gobierno holandés prohibió el sábado que el ministro turco de Relaciones Exteriores, Mevlut Cavusoglu, llegara a Róterdam, negándole el acceso al avión en el que viajaba por lo que debió aterrizar en Francia. Este había declarado, previo a su viaje, que Holanda trataba a los ciudadanos turcos como “rehenes”, al impedir su contacto con Ankara.

Más tarde funcionarios holandeses expulsaron a la ministra de Familia, Fatma Betul Sayan Kaya, quien había llegado a Róterdam por tierra el sábado desde Alemania, pero fue detenida a escasos metros del consulado turco en esta ciudad fronteriza para ser escoltada de vuelta a Alemania.

Esto generó aireadas reacciones, especialmente en el presidente Erdogan quien acusó al gobierno holandés de “fascista” y “remanente del nazismo”. El enfurecido mandatario turco amenazó con represalias contra Holanda, pues a partir de este incidente “debería pensar en cómo sus aviones aterrizarán en Turquía”.

Los turcos concentrados en el consulado realizaron protestas y la policía holandesa usó perros y carros lanza agua para dispersar a los cientos de manifestantes que agitaban banderas turcas. Algunos lanzaron botellas y piedras y varios manifestantes fueron golpeados por la policía con bastones, dijo un testigo de Reuters.

Posteriormente, el presidente turco dijo que “el nazismo sigue extendido en Occidente”, en referencia a la decisión de Holanda junto a Alemania, Austria, Suiza y otros países de no permitir a los turcos realizar las actividades en promoción del referéndum presidencial. Estos afirman que se trata de una medida que viola la democracia y la libertad turcas, considerablemente violadas tras el fallido golpe de Estado de julio de 2016, con las masivas detenciones ordenadas por Erdogan.

“Pensé que el nazismo estaba muerto, pero me equivoqué, el nazismo está extendido en Occidente”, dijo el mandatario turco. “Occidente ha mostrado su verdadero rostro”.

El primer ministro holandés, Mark Rutte, dijo por su parte que esas declaraciones son “una locura”. “Entiendo que estén enfadados pero esto es desproporcionado”, lamentó.

“Las autoridades turcas amenazaron públicamente con sanciones. Eso imposibilita la búsqueda de una solución razonable”, criticó el Ejecutivo holandés en un comunicado.

En declaraciones a los periodistas en plena campaña electoral holandesa, Rutte además ha considerado que estos pronunciamientos “son una completa salida de tono.

Justificó que la presencia de los ministros “conllevaría riesgos para el orden público y la seguridad”, pues se había hecho un llamamiento a la “participación masiva” en el mitin.

Por último, Rutte indicó que haría todo lo posible por “bajar” el tono de la confrontación, que describió como la peor que Holanda ha vivido en años. Pero sostuvo que la idea de disculparse era “extravagante”.

Con información de Reuters e HispanTV.

JA

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