Marx decía “la historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases” y tenía razón. Solo que esas luchas, al igual que los deseos del subconsciente, revisten formas sublimadas por la propia subjetividad humana. Muchas confrontaciones, crueles y despeadas, en muchos casos terminaron siendo el dinamizador de la historia humana. Presentamos una lista de 7 grandes batallas, donde se alzaron emperadores, cayeron grandes estrategas y se liberaron naciones.
7. Termópilas – 480 A.C
“…eran tantos (arqueros) que sus flechas tapaban la luz del sol” Herodoto

Los griegos perdieron esa batalla pero ganaron la guerra ante un enemigo numéricamente superior.
La batalla de las Termópilas se contextualiza en la segunda guerra Médica; el intento del imperio aqueménida por dominar los estados helénicos. Las Termópilas era un estrecho desfiladero ubicado en el golfo de Maliaco donde 7.000 griegos frenaron por 7 días el avance persa. El ejército asiático liderado por Jerges I gozaba de una abrumadora superioridad de 30.000 hombres. Las condiciones cerradas del terreno eran aprovechadas por los Hoplitas griegos para debilitar numéricamente al enemigo, evitando así un enfrentamiento directo.
Los “inmortales”, la fuerza élite de Jerges, pudieron tomar la senda Anopea y atacar por la retaguardia al rey Leónidas, comandante de los helenos. El espartano replegó la mayor parte del ejército, cubriendo la retirada con 300 hombres. Aunque los griegos fueron derrotados en esta batalla y Atenas destruida, el sacrificio de Leónidas y sus espartanos provocaron 20.000 bajas en el enemigo, pudiendo vencer más adelante en las batallas definitivas de Salaminas y Platea.e-l
6. Actium- 31 AC
“Era, pues, parecida esta pelea a un combate de tierra (…) porque tres o cuatro naves acometían a una de Antonio…” Plutarco

Manteniendo la lucha en el mar y no en tierra firme, donde Marco Antonio tenía ventaja, Octavio mandó a sus 400 navíos al ataque, mucho más rápidos, maniobrables y mejor equipados que los 500 barcos de su enemigo. Marco Antonio y Cleopatra terminan abandonado la batalla y a su ejército, quienes desmoralizados se rindieron. Los amantes de Alejandría salvarían su honor con el suicidio, Egipto pasó a ser una provincia más de Roma y con el tiempo Octavio se convertiría en el primer gran emperador. Gobernado por 44 años los dominios romanos bajo el nombre de César Augusto.
5. Waterloo 1815
La batalla de Waterloo fue el episodio final de las sangrientas guerras napoleónicas. Fue allí donde la luz fulgurante de la revolución francesa fue apagada por la Séptima coalición. La dispersión francesa y la fusilería británica resultaron fulminantes para Napoleón. “La Armée du Nord” invadió Bélgica un 16 de julio de 1915 obteniendo victorias parciales para Bonaparte. Para el día 17 los franceses habían replegado a las fuerzas de Arthur Wellesley hacia Waterloo y a los prusianos comandados por Blucher a territorios cercanos.
Napoleón envió el grueso de sus hombres a Waterloo y a otros 30.000 en persecución de los prusianos. El Centro de la alianza y la granja Hougomont estaban defendidas por tropas británicas bien organizadas. Repelieron con fusileros, una y otra vez, los ataques de las fuerzas napoleónicas, hasta provocarle 14.000 Bajas. Cuando por fin los franceses pudieron romper la infantería enemiga, recibieron un ataque prusiano por el flanco derecho, imposibilitando el envío de tropas francesas al centro enemigo. Así se sellaba la derrota definitiva de un genio militar. Un capítulo histórico se cerraba.
4. Carabobo 1821
“En su territorio son unas fieras resueltas” Pablo Morillo

Terminado el armisticio, las fuerzas patriotas encabezadas por Simón Bolívar se reorganizan para lo que será una batalla decisiva para el futuro de Venezuela. Bolívar dividió al ejército Patriota en 3 divisiones; “La vanguardia” al mando del catire Páez, “el centro” dirigida por Manuel Cedeño y la reserva comandada por Ambrosio plaza.
Las tropas de Páez y Cedeño atacaron el flanco izquierdo, mientras Plaza fue enviado al centro. Rápidamente el ejército republicano fue diezmando a los realistas, hasta provocarle 2.900 bajas. Ante aquella avalancha Pablo Morillo, comandante realista, ordenó la carga de los lanceros del rey pero estos, aterrados ante la ferocidad bolivariana, desconocieron la orden. La retirada era necesaria. Los americanos persiguieron a los españoles hasta Puerto Cabello y liberaron definitivamente a Valencia y Caracas. Era el fin del dominio administrativo y colonial de España en tierras venezolanas.
3. Ayacucho 1824
«¡Soldados!, de los esfuerzos de hoy depende la suerte de América del Sur; otro día de gloria va a coronar vuestra admirable constancia. ¡Soldados!: ¡Viva el Libertador! ¡Viva Bolívar, Salvador del Perú!.» Antonio José de Sucre

En los andes quedaba el último reducto español: El virreinato del Peru
La Batalla se celebró el 9 de diciembre en la pampa de la Quinua en el departamento de Ayacucho. Las fuerzas realistas ocuparon una buena posición defensiva en el cerro Condorcunca pero bastante difícil de sostener. El mariscal Antonio José de Sucre dispuso al ejército libertador en el valle de Quinua justo al frente de los realistas. En esta batalla la experiencia y profesionalización del ejército libertador fue esencial frente a las milicias de campesinos recién reclutados por José de la Serna.
Los realistas se desgastaron en una guerra de movimiento sin lograr una ventaja decisiva sobre el ejército libertador. Por otro lado, las condiciones extremas de la cordillera andina, las enfermedades y una potencial hambruna amenazaba con la dispersión de las tropas realistas, por ello presentaron combate lo más pronto posible y de forma bastante desesperada. La batalla duró 4 horas con un saldo de 1.800 muertos realistas y 370 bajas independentistas. La victoria sellaría la creación de Bolivia y la convocatoria del congreso de Panamá.
2. Stalingrado 1942-1943
“Defender la ciudad o morir en el intento” Comandante Vasili Chuikov

El empleo de francotiradores fue clave para el ejército rojo. Es célebre Vasili Zaitsev, el verdugo de 220 nazis. Hitler no solo se vería impedido de conquistar los ricos yacimientos petrolíferos del Cáucaso, sino que con la pérdida de Stalingrado comenzaría el retroceso definitivo del III Reich en el frente oriental hasta Berlín.
Es considerada la batalla más mortífera, dramática y sangrienta de todos los tiempos. Para la mala suerte del III Reich fue un punto de inflexión dentro de la Segunda Guerra Mundial. Hitler esperaba una victoria rápida sobre las fuerzas soviéticas. Los bombardeos nazis dejaron el 90% de la ciudad en ruinas. Los soviéticos aprovecharon la destrucción del territorio y plantearon una guerra de guerrillas, casa por casa, frustrando los planes del ejército germano de una batalla rápida.
Para el 19 de noviembre 1942 los soviéticos iniciaron una contraofensiva hasta sitiar a los nazis con ágiles movimientos de pinza. Los alemanes terminaron diezmados, hambrientos, enfermos y mal equipados frente a las fuerzas inclementes del invierno. La superioridad de la economía planificada soviética permitía sustituir de manera mucho más eficiente el armamento, las municiones y la artillería que los nazis destruían. Los alemanes se rindieron el 31 de enero.
1. Kursk

La maniobrabilidad de los célebres T-34 fue clave frente a los todo poderosos Panzer III, Phanter y Tiger alemanes
En Kursk, bajo el nombre “operación Zitadelle”, se daría el último esfuerzo alemán por retomar la iniciativa en el frente oriental. Numéricamente se considera la batalla más grande de la historia, con la mayor presencia de tanques y aviones. Las operaciones comenzarían el 4 de julio. El plan de Zhukov fue abrir un frente defensivo que desgatara a los nazis hasta poder abrir un contraataque soviético. Para ello establecieron 8 líneas de defensa en un total de 5.000 km de trincheras, reunieron 1.300.000 hombres, 20.000 piezas de artillería, 3.300 blindados y 2.400 aviones.
Los soviéticos, gracias a su mejor organización y superioridad económica reponían sus pérdidas mucho más rápido que los nazis. La iniciativa estratégica pasaría a manos de los soviéticos para no perderla hasta echar definitivamente al fascismo alemán de vuelta a Berlín. No es el día D, como el establishment vive diciendo, lo que acabó con los nazis. Fue el frente oriental el mazo rojo que aplastó al III Reich.
JJD/ VTActual.com

