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Wuilly Arteaga y la pluralidad política de «El Sistema»

De Wuilly Arteaga se conoce muy poco en Venezuela. Sus cinco minutos de fama durante las protestas de la oposición venezolana parecen levantar más seguidores y fans, que su propio desempeño como músico en el Sistema de Orquestas Juveniles.

Su más reciente aparición en la palestra pública fue el pasado 25 de mayo, cuando se le vio retratado por el fotógrafo  Isaac Paniza, llorando y ofuscado porque presuntamente un efectivo de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) le había destrozado su instrumento. No hay fotos ni videos que evidencien el robo o destrucción del violín, sólo dos gráficas del mencionado fotógrafo en su cuenta en Instagram.

De la pobreza extrema a la revolución musical

Wuilly Arteaga se convirtió en violinista gracias al Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, un programa social gratuito impulsado por el Gobierno bolivariano, que ha beneficiado a unos 800 mil niños y jóvenes, la mayoría de bajos recursos.

Durante su preparación como violinista profesional, Arteaga viajó a siete ciudades europeas en el año 2014, vale decir gracias a los multimillonarios recursos en dólares que el entonces presidente Hugo Chávez aprobó para este programa social durante su gobierno y a los recursos que continúa otorgando el actual jefe de Estado, Nicolás Maduro.

Según señala una nota de la agencia española EFE emitida el 22 de noviembre del 2014, Arteaga formó parte de una de las orquestas del Sistema creado por José Antonio Abreu. “Desde enero (de 2014) es uno de los violinistas de la Sinfónica Juvenil de Caracas; toca sonriendo y sin ver las partituras porque se las sabe de memoria. Desde que descubrió que la música clásica existía, hace cuatro años, supo su destino y dejó atrás la pobreza” reseña la agencia.

Su primera gira internacional lo llevó a siete ciudades europeas y ahora sabe, según dijo en entrevista con EFE, “que el mundo existe”. Durante su recorrido en el 2014 viajó por Zúrich (Suiza), Hamburgo (Alemania), París (Francia), Zagreb (Croacia), Budapest (Hungría), Viena (Austria) y Gotemburgo (Suecia).

El violinista es de Valencia, estado Carabobo, una ciudad del centro de Venezuela. Según narra la nota, este joven y su familia eran de origen muy humilde, trabajaban como conserjes y vivían en una iglesia en la que él ayudaba a limpiar, “un oficio que realizó por unos cinco años, mientras la familia era cada vez más pobre. Gracias a Dios nunca nos acostábamos sin comer porque siempre había alguien que nos daba algo”, recuerda.

Logró formar parte de la Oquesta Juvenil de Caracas tras dos audiciones en enero del 2014. Dos años antes había estado de paso por el Sistema entrenado con la profesora del núcleo Rosario Ferrufino, en compañía de niños de 4 a 7 años. Abandonó el Sistema tras insultar a un director invitado a la Juvenil de Carabobo.

Tras dos audiciones, en enero de 2014, Arteaga logró formar parte de la Juvenil de Caracas. Dietrich Paredes, maestro de la Sinfónica Juvenil, indicó que Wuilly tocaba violín en el metro, lo que le permitió también adquirir un nivel musical excelente. “Nosotros decimos que este es un sistema social donde todo el mundo puede entrar (…) pero tienes que aportar actitud, notas, entusiasmo, responsabilidad, esfuerzo y entonces claro, el sistema es un proyecto social pero perfectamente ganado, aquí nada, absolutamente nada, se regala”, aclara Paredes.

En su cuenta en Instagram, pueden verse fotos de su viaje por Europa en 2014, incluyendo la Torre Eiffel, el Hotel Pullman y el Palais de Chaillot de París, y el aeropuerto de Roma.

Músico de las protestas: tocar al son de bombas molotov y candela

Wuilly Arteaga no solía hacer publicaciones políticas en sus redes sociales. Desde hace un par de meses comenzó a colgar videos y fotos apoyando las protestas de la oposición.  “En la marcha de músicos y artistas por la libertad de mi país. #somosvenezuela #music #sosvenezuela”, escribió el 7 de mayo.

El pasado 25 de mayo, Arteaga denunció que mientras tocaba su violín en una manifestación, un grupo de motorizados de la GNB arremetió en su contra e intentó quitarle el instrumento por las cuerdas «Yo no lo solté, después comenzó a arrastrarme con la moto por toda la avenida y dio la vuelta. Me pasó por encima, me lastimó la pierna y tuve que soltar el violín para cubrirme la cara (…) uno de los muchachos de la misma GNB se lo quitó a otro guardia que lo tenía y me lo devolvió destrozado» narró el músico.

Del desagradable momento narrado por Arteaga no hay registros fotográficos ni audiovisuales, sólo una foto capturada en el momento que se arrodilla frente a los efectivos de seguridad, y a uno de estos GNB portando un violín.

Solidaridad automática de la farádula internacional

Las foto de Wuillin Arteaga con su violín deteriorado en sus manos dio la vuelta al mundo, varios cantantes se solidarizaron inmediatamente con el joven. La cantante colombiana Shakira le autografió uno nuevo que le compraron unos locutores en Miami. Oscarcito le prometió un nuevo instrumento firmado por Marc Anthony, Alejandro Sanz, Franco de Vita y Ricardo Montaner, quienes también cooperan con la Fundación “Comparte por una vida”, creada por la hija de Miguel Henrique Otero para recolectar “ayuda humanitaria” para Venezuela.

Estos personajes, según explica un artículo reciente del sociólogo Reinaldo Iturriza, frecuentemente usan sus poderosas cuentas en Twitter o Instagram para emitir mensajes políticos contra el gobierno venezolano.

Hasta la fecha no hay pruebas o registros audiovisuales que certifiquen la versión del joven respecto a que algún funcionario de seguridad le haya destruido su instrumento durante la manifestación del pasado 25 de mayo.

Un violín profesional puede costar hasta 6 millones de bolívares en Venezuela. Llama la atención que este joven se arriesgue a tocar al son de bombas molotovs, piedras y fuego durante las protestas nada pacíficas de grupos extremistas de la oposición venezolana, poniendo en riesgo el objeto que le cambió la vida.

Con información de Alba Ciudad

 

 

 

 

 

 

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