Destrucción de instalaciones nucleares como acto de buena voluntad

Corea del Norte aseguró que “demolió por completo” su centro de pruebas nucleares en Punggye-ri, como gesto de buena voluntad, antes de la cumbre que su líder, Kim Jong-un, iba a celebrar con el presidente estadounidense, Donald Trump, en Singapur.

Sucesivas explosiones acabaron con túneles, torres de observación, centros de control y acuartelamientos. Una vez finalizaron los estallidos, los periodistas invitados fueron para comprobar que, efectivamente, todo se había derrumbado.

Algunos analistas escépticos aseguran que la acción fue más simbólica que práctica pues al parecer la base ya estaba inutilizada por las sucesivas explosiones nucleares cada vez de mayor intensidad. Y aunque las instalaciones hayan quedado destruidas por completo, siempre es posible levantar un centro similar en algún otro punto.

El director de la Asociación de Control de Armamento, Daryl Kimball, comentó que “el siguiente paso lógico” es permitir que los inspectores de la Organización del Tratado de Prohibición Total de Ensayos Nucleares puedan supervisar las instalaciones destruidas y que Pyongyang firme y ratifique ese tratado.

Corea del Norte argumenta que no necesita llevar a cabo más pruebas nucleares porque ya ha conseguido desarrollar suficiente arsenal. Los analistas calculan que el país cuenta con entre 10 y 60 bombas.

No se ha detectado ninguna fuga radiactiva tras el procedimiento informó el Instituto de Armas Nucleares de Corea del Norte

Trump se echó para atrás

Apenas unas horas después de la demolición, el presidente Donald Trump anunció que cancela de su esperado encuentro con el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, previsto para el 12 de junio.

«La cumbre de Singapur, para el bien de ambas partes, pero en detrimento del mundo, no tendrá lugar», afirmó en una carta abierta dirigida al gobernante norcoreano. Atribuyó su cambio de parecer al “duro discurso” empleado en los últimos días por Pyongyang.

En una alocución televisada poco después, Trump afirmó que todavía estaba abierto al diálogo, pero advirtió que habló con el secretario de Defensa Jim Mattis y con sus aliados Japón y Corea del Sur para estar preparados contra cualquier «acto tonto» de reacción de Pyongyang.

El presidente surcoreano Moon Jae-in, quien se reunió esta semana con Trump como parte de los preparativos para la cumbre, lamentó «profundamente» la cancelación e instó a ambas partes a reanudar el trabajo para terminar las tensiones.

El secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, expresó también su decepción con la cancelación de la cumbre y urgió a las partes a continuar el diálogo para «encontrar un camino pacífico y verificable para la desnuclearización de la península coreana».

El detonante de la cancelación fueron los reproches de la viceministra de Exteriores norcoreana, quien tachó de “ignorantes y estúpidas” las declaraciones del vicepresidente norteamericano, Mike Pence, sobre la posibilidad de que el gobierno de Kim termine como el “modelo libio”

ER

Artículos relacionados