Todas las mañanas la señora Berta sale muy temprano de su casa para hacer la cola en un banco privado y sacar 10 mil bolívares en efectivo, monto máximo que la mayoría de las instituciones financieras dan a diario a sus clientes ante la falta de billete.
Un refresco de lata en Venezuela cuesta 25 mil bolívares, una unidad de postura de gallina 8 mil y una empanada de 15 a 20 mil bolíavares. Berta hace su cola casi a diario con la finalidad de tener efectivo a la mano y costear alguno que otro gasto que no puede pagar a través de un punto de venta. Esta es la realidad de los venezolanos.
La falta de dinero en efectivo en el país suramericano llega a niveles estrepitosos puesto que muchas veces algunas agencias bancarias se quedan sin dinero o con billetes de muy baja denominación sólo posible trasladarlos en una maleta.
Pero la mafia del billete en Venezuela va más allá de la falta de unidades de alta denominación, hay un acaparamiento generalizado de efectivo con fines delicuenciales, entre ellos, con el cobro de comisiones del 20, 30 y hasta 40 por ciento sobre los montos de retiros en puntos de venta.
Frente a la mafia de los billetes, la Superintendencia de Derechos Socieconómicos (Sundde) inició varios operativos en el país que dieron con el decomiso más de 13 millones de bolívares sólo en el estado Yaracuy.
La inspección abordó charcuterías, panaderías, supermercados, carnicerías, además de otros establecimientos comerciales, en varios municipios de la entidad yaracuyense. Estos comercios combraban comisiones por el desembolso de efectivo mediante pagos ficticios, acaparaban billetes de alta denominación y aplicaron usura en operaciones de financiamiento, delito tipificado en el artículo 59 del instrumento legal que rige la Sundde.
AMR
¿Qué hacen 40 millones en billetes de 100 bolívares en Brasil?

