China desafía la posición de Estados Unidos en Oriente Medio

Tras el cambio de política de EE.UU. para desvincularse de la región de Oriente Medio, que comenzó con el presidente Barack Obama y continuó y se aceleró con Donald Trump, China intervino para llenar el vacío creado y ahora desempeña un papel más amplio en la región. La creciente influencia de China en Oriente Medio es un verdadero desafío al dominio de Estados Unidos en la región.

Con el lanzamiento de la Iniciativa del Cinturón y la Ruta (BRI) en 2013, el gobierno chino decidió ampliar su influencia en Oriente Medio y en el mundo en general y proporcionar una fuente alternativa de asistencia financiera a algunos gobiernos con problemas de liquidez, ayudándoles a desarrollar sus infraestructuras.

El nuevo mercado del petróleo

China es ahora el principal comprador de petróleo de Oriente Medio, ya que cerca del 72% del petróleo consumido en este vasto país procede de importaciones extranjeras.

Como el consumo de petróleo en el resto del mundo está disminuyendo y puede seguir disminuyendo, las importaciones de petróleo de China son cada vez más importantes para los productores de petróleo de Oriente Medio, por lo que la importancia geopolítica de China está creciendo rápidamente.

China ya ha desarrollado amplias asociaciones estratégicas con Arabia Saudí, Egipto y los Emiratos Árabes Unidos, mientras que su influencia en Irán ha aumentado considerablemente, tras la firma de un plan de cooperación de 25 años con Teherán.

Tras la “Primavera Árabe”, China ha ampliado gradualmente su compromiso en Oriente Medio y se ha convertido en el mayor inversor en la región y en el socio comercial más importante de la Liga Árabe.

Las empresas tecnológicas chinas participan en los proyectos tecnológicos más importantes de la región, como Smart Dubai 2012 y el Programa de Transformación Nacional 2030 de Arabia Saudí.

La palabra clave de los analistas por  Washington: The Global Issues

Dado que Pekín está cada vez más alejado de los países occidentales, que se esfuerzan por acordar una política para frenar la expansión global de China e impedir su dominio del comercio mundial, ha dirigido su atención a Oriente Medio, una región que ha sido descuidada por Washington en la última década.

Jonathan Fulton, profesor adjunto de ciencias políticas en la Universidad Zayed de Abu Dhabi, escribe: “China ha establecido amplias asociaciones estratégicas con Argelia, Egipto, Irán, Arabia Saudí y los EAU, así como asociaciones estratégicas con Yibuti, Irak, Jordania, Kuwait, Marruecos, Omán, Qatar y Turquía. Coincidiendo con la expansión de la BRI, esta ráfaga de actividad diplomática indica que los líderes chinos perciben cada vez más a Oriente Medio como importante para sus objetivos políticos y estratégicos”

A través de su Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI), un Pekín más asertivo pretende situar a China en el centro del comercio mundial y, al mismo tiempo, colocar la Ruta de la Seda Digital en la primera posición de la innovación tecnológica, ayudando a impulsar el desarrollo digital en la región.

Las empresas de telecomunicaciones de Bahréin, Egipto, Kuwait, Arabia Saudí y los EAU se han asociado con Huawei para construir redes 5G.

La Iniciativa de la Franja y la Ruta prevé la creación de una vasta red de ferrocarriles, carreteras, oleoductos y gasoductos y la construcción de 50 zonas económicas especiales.

Más de 60 países han firmado los proyectos de la BRI. China ya ha gastado más de 200.000 millones de dólares en estos proyectos, pero según algunas estimaciones esta cantidad podría ascender a 1,2 billones de dólares en 2027.

Sin embargo, cabe mencionar que muchos de los proyectos e inversiones que China anunció en el marco de la BRI han sido abandonados o han sufrido grandes retrasos.

En algunos casos, los partidos de la oposición criticaron duramente a sus gobiernos por aceptar ejecutar costosos proyectos en el marco de la BRI que no aportarían beneficios sustanciales a la población de su país.

Andrew Chatzky y James McBride, en un artículo de fondo del Consejo de Relaciones Exteriores, señalan lo siguiente “Para algunos países que asumen grandes cantidades de deuda para financiar la mejora de las infraestructuras, el dinero de la BRI se considera un potencial regalo envenenado. L

os proyectos de la BRI se construyen con préstamos a bajo interés, en lugar de con subvenciones. Algunas inversiones de la BRI han implicado procesos de licitación opacos y han exigido el uso de empresas chinas. Como resultado, los contratistas han inflado los costes, lo que ha provocado la cancelación de proyectos y reacciones políticas”, señala el economista político Naser Al-Tamimi: “El creciente poder económico y militar de China, junto con su puesto permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU, garantiza que su influencia mundial no hará más que aumentar con el tiempo.

Por ello, los Estados del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) ven a China como una importante fuente de apoyo político, sobre todo cuando se embarcan en programas de diversificación y reformas económicas selectivas, al tiempo que se resisten a la presión occidental en cuestiones como los derechos humanos y la democratización.

Y el misterioso silencio

El silencio de China sobre el asesinato del periodista saudí Jamal Khashoggi en el consulado de Arabia Saudí en Estambul el año pasado reforzó la creencia de los Estados del Golfo de que su visión del mundo está más alineada con la de Pekín que con la de sus antiguos socios occidentales”

La creciente influencia de China en Oriente Medio y el Golfo no ha pasado desapercibida en Estados Unidos, ya que muchos periodistas y grupos de reflexión siguen insistiendo en los peligros que supone para los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos.

El mes pasado, el Comité de Relaciones Exteriores del Senado aprobó una ley que incluye una provisión de 300 millones de dólares para un fondo de “Contrarrestar la influencia china”, y 100 millones de dólares en financiación para periodistas y empresas de medios de comunicación con el fin de “sensibilizar y aumentar la transparencia sobre el impacto negativo de las actividades relacionadas con la Iniciativa de la Franja y la Ruta”.

“La influencia económica de la República Popular China a través de sus importaciones de petróleo y gas de Oriente Medio, las inversiones en infraestructuras, la transferencia de tecnología y la venta de armas proporcionan una influencia y un apalancamiento que van en contra de los intereses de Estados Unidos en la región”, dice la legislación.

Sin embargo, la cuestión es si ya es demasiado tarde y China está en camino de sustituir a Estados Unidos como el socio más destacado de los países de Oriente Medio.

 

 

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