En el estado más poblado de Brasil, Sao Paulo, las autoridades han ordenado cavar tumbas a gran escala para los fallecidos de covid-19 en el cementerio de Vila Formosa, el mayor del país y de Latinoamérica, donde reposan los restos de 1,5 millones de personas.

Una veintena de excavadoras incrementan los lugares disponibles a mil 200 fosas antes de que llegue el temido pico de la pandemia, que prevén muy próximo, para lo cual liberaron un lote de tierra que estaba desactivado y que se han visto obligados a utilizar “por precaución”, como dijo a una agencia un enterrador del servicio funerario municipal.
Además, está previsto que el próximo lunes lleguen otras quince máquinas para acelerar los trabajos, según declaró Cléber Siebra, propietario de la compañía que ha suministrado los aparatos.
Crean un comité de contingencia funeraria en la ciudad más poblada de Brasil
Ante un mayor número de fallecidos, la Alcaldía citadina creó esta semana un comité de “contingencia funeraria” para “facilitar las decisiones y garantizar la agilidad necesaria” en los procesos y evitar “las imágenes lamentables que vimos por el mundo”, dijo el burgomaestre de Sao Paulo, Bruno Covas, quizás en referencia a lo que sucede en Guayaquil, Ecuador, donde se abandonan cadáveres en las calles por el colapso de los servicios fúnebres.

Justamente Sao Paulo, de 12 millones de habitantes, ha resultado la ciudad brasileña más golpeada por el coronavirus con 643 muertes y casi 9 mil infectados desde febrero. Además, la curva de contagio ha empezado a acelerar en las últimas semanas, mientras se espera que el pico nacional se registre entre mayo o junio, según indica el Ministerio de Salud, que registra a la fecha 2 mil 500 decesos y 40 mil contagios en todo el país.
FF/VTactual.com
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