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Ayahuasca: ritual de sanación

Para algunos el encuentro con esta planta milenaria es como un “espejo de la realidad interior”, “la revelación de su propósito de estar en este mundo”; para otros “el portal de los sueños del sol mientras este duerme” o “la conexión con el fluir de la esencia de la vida”. Por ser esta una experiencia individual, las impresiones son muchas, tantas como el número de personas que han logrado sentir la fuerza de esta medicina; en primer lugar porque la Ayahuasca o Yagé actúa de manera distinta en cada organismo, en cada entorno psicológico y espiritual de quien realiza una toma; y en segundo lugar porque en cada ceremonia se configuran conexiones de energía distintas entre el conjunto de los concurrentes.

Esta bebida hermana del peyote mexicano, el yopo de la selva venezolana, el kambó o sudor de la rana brasileña, los hongos alucinógenos de Guatemala, la coca boliviana, entre otras, forma parte de la familia de rituales que por miles de años realizan nuestros pueblos indígenas en toda Latinoamérica. Ceremonias para la toma de decisiones individuales o colectivas, para la sanación de las dolencias espirituales y físicas, y para conectarse con la Madre Tierra.

Esta práctica se extiende por las culturas del Amazonas de Colombia, Perú, Bolivia, Ecuador y Brasil; su elemento principal es la toma del yagé o ayahuasca, cuyo extracto se obtiene a partir de un proceso de elaboración hermética y ancestral derivado de una liana cuyo nombre científico es Banisteriopsis caapi, rica en dimetiltriptamina (DMT), considerada también la “molécula espiritual”. Tras internarse en la selva los maestros recolectan las plantas necesarias y realizan la cocción durante varios días, una vez comprobado su punto y probados sus efectos la medicina es trasportada al sitio del ritual.

De la liana de la planta se extrae la esencia de este ritual y se encuentran en lo profundo de la selva
De la liana de la planta se extrae la esencia de este ritual y se encuentran en lo profundo de la selva

En él participan un grupo de hombres y mujeres que son guiados por un taita o chamán, que ha sido preparado desde la niñez para ofrecer la medicina y canalizar sus efectos en los participantes. El chamán está capacitado para afrontar cualquier desequilibrio que se pueda presentar durante todo el proceso. Este es un punto importante a la hora de asistir a una toma de yagé, puesto que en algunos casos se ha tratado de pervertir esta tradición, con charlatanes o personas que no están autorizados por los pueblos originarios para llevarlas a cabo. Lo ideal sería internarse en la selva, en el Putumayo colombiano, por mencionar uno de los lugares, y participar de los rituales junto a chamanes verdaderos.

Los ciclos de una ceremonia

Aunque existen algunas variantes a la hora de realizarse una toma de ayahuasca hay algunos principios fundamentales que siempre estarán presentes. En primer lugar el ritual se lleva a cabo en un sitio idóneo, alejado de lo urbano, en contacto con la naturaleza. Se comienza en la noche y acaba en el amanecer, simbolizando un renacer en cada individuo. El taita informa con detalle el proceso de la ceremonia y comienza a rezar la medicina con cantos en lengua indígena. Al considerar el momento preciso toma la primera copa, la ofrece a sus ayudantes y luego a cada uno de los asistentes. Se apagan las luces y cada quien se acomoda en silencio en el lugar de su preferencia.

Siempre deben estar presentes los cuatro elementos de la naturaleza, por tanto debe encenderse una pequeña hoguera que acompaña la noche. Al cabo de un rato se comienzan a sentir los efectos, que consisten, por un lado, en la limpieza física, manifiesta con evacuaciones y vómito, y por el otro, en la limpieza espiritual, a partir de visiones sanadoras, a lo que se le llama “pintar”; por lo general comienzan a darse desde lo más íntimo del ser, donde habitan los miedos, deseos, vivencias y recuerdos; pueden ser fuertes e impactantes al principio, pero con el transcurrir del “viaje” se comienzan a apaciguar y a tratarse desde lo más profundo, en un encuentro con el Uno y el Todo.

En ningún momento de la ceremonia se pierde la conciencia, esto es importante aclararlo, y aunque los momentos de conexión con la medicina se prolonguen, siempre se está consciente de cuanto sucede alrededor. Durante la noche las personas pueden tomar hasta tres copas de Yagé según la necesidad física y espiritual que experimente cada uno. Cuando la mayoría de las personas conectan con los efectos de la planta el Taita recorre cada puesto realizando una “limpia”, acompañado de una guaira o ramillete de hojas con la que va golpeando suavemente los cuerpos alejando así las malas energías y guiando todos los procesos. Al aproximarse el amanecer se realiza la última limpia en la que el Taita, con detenimiento, va encauzando las energías que la planta enciende en cada personas y en el conjunto de gente. Generalmente se recibe el sol con cantos alrededor del fuego, interpretando canciones que ya forman parte de esta tradición.

Propiedades de esta medicina

Muchas personas han brindado testimonios de mejoras en enfermedades con el uso de la ayahuasca, cuyo diagnóstico en la medicina moderna ha sido el desamparo (cáncer, afecciones renales, respiratorias, gastrointestinales e inclusive controles hormonales o diabetes).

Innumerables casos de pacientes con trastornos de la personalidad, fuertes depresiones, desequilibrios psicológicos asociados a las dependencias de drogas legales o ilegales, han dado testimonio de haber sido superados plenamente con el uso de esta práctica ancestral.

Por ser considerada una planta poderosa, las grandes trasnacionales de la farmacéutica han tratado de echar mano de ella y descifrar sus secretos para comercializarla, sin embargo el hermetismo de los pueblos originarios ha permitido que siga intacta su tradición.

Sus atributos han sido descritos por grandes escritores como los estadounidenses William Burroughs y Allen Ginsberg, quienes le dedicaron un libro titulado Las cartas del Yagé, donde ambos intercambian las impresiones de sus experiencias en los viajes por los pueblos indígenas latinoamericanos.

Muchos autores han pasmado en libros sus experiencia, pero indudablemente la vivencia de cada quien es única
Muchos autores han pasmado en libros sus experiencia, pero indudablemente la vivencia de cada quien es única

Hay muchos materiales que documentan la toma de ayahuasca, pero por más que se acerquen a la realidad, es una experiencia que debe ser vivida y comprobada por cada persona, siguiendo las recomendaciones que se dan para el ritual y acompañados de un guía espiritual verdadero.

CMD

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