Por Jessica Sosa
Su voz es dulce siempre. Cuando habla, cuando canta, cuando es firme. Uno la escucha cantar sin mirarla y tiene la sensación de que también sonríe siempre. Ligia Amaranta Pérez ha puesto siempre su voz para cantar a las causas más justas.
Es ella quien acaba de conquistar el quinto concurso de Composición de Canción Popular organizado por Ibermúsicas, institución internacional compuesta por Secretarías e Institutos de Cultura y de Música de trece países iberoamericanos y que premia lo mejor de cada nación en cuanto a la música popular.
Amaranta, nombre con el que se ha popularizado su voz en el país suramericano, ha recorrido América Latina llevando la música venezolana a grandes escenarios, tanto con composiciones de los más diversos autores nacionales, como las suyas que cada vez son más.
«En este mundo artístico cultural tiene gran valor crear con sentido de origen, con la búsqueda de esto que nos da la vida, con el respeto a nuestros antepasados, con la curiosidad que despierta la historia, con el resguardo de los personajes que forman una identidad como pueblo y que eso no es un lenguaje chauvinista sino integrador. Nuestras victorias no consisten en que ganemos un primer lugar o premio sino en que trascienda la forma y el fondo pero que el fondo sea prioridad», dice respecto a este reconocimiento.
Crecer con la música
Amaranta no desmerita ningún tipo de música, pero ama la tradicional y popular de Venezuela. Atribuye ese gusto a lo que se escuchaba en su casa de niña, «crecer con el Quinteto Contrapunto mientras que uno anda corriendo y jugando o Serenata Guayanesa, Cecilia Todd, Lilia Vera, eso te cala en el alma cuando crecen contigo», dice evocando su niñez.
Confiesa que ha cantado desde siempre, incluso desde niña, no obstante «asumiendo la creación como parte de mi vida tengo apenas unos 15 o 20 años», dice como si fueran dos días. Tiene 41 años y nació en el estado Miranda.
Poco a poco, con lo que ha escuchado desde su infancia, hasta lo que ha escogido después en su andar, ha armado el collage de sus referencias artísticas. El Carrao de Palmarito, Ángel Custodio Loyola, José Romero Bello y Francisco Pacheco en la música venezolana y en el ámbito latinoamericano Víctor Jara, Silvio Rodríguez, Violeta Para y Mercedes Sosa.
Asegura que no tiene un género favorito en la música tradicional venezolana, «el que más compongo es el merengue pero amo toda la música tradicional. La música tuyera me enamora, rítmicamente me fascina el tambor de Guatire, pero no podría decir que tengo un favorito, son como 128 géneros de tambor, 48 de joropo, es tanto lo desconocido para uno en nuestra música originaria que es imposible», dice tratando de ser precisa.
¿A qué le canta Amaranta?
Se le escucha cantar canciones propias y de otros autores, pero siempre, desde lo popular y tradicional. «Ahorita estoy pegada con lo elemental, con el valor que le debemos dar a la naturaleza, en lo que somos, cómo cuidar eso que nos conforma y trasladarlo a los cinco sentidos como un eje profundo que nos haga integrales», relata.
Destaca que aunque se siente orgullosa de la influencia de tantos artistas que le han prestado sus letras, está en un momento en que prefiere cantar sus propias composiciones, «ahorita estoy en la edición de mi segundo disco de obras compuestas por mí y grabado en Argentina con Cecilia Todd, Lilia Vera, Nené Quintero y varios artistas argentinos».
Cantar en tiempos de resistencia
Para nadie es un secreto que Venezuela atraviesa por una fuerte crisis económica, que ha impactado en todos los sectores de la vida nacional. Pero los cantores continúan la marcha.
«Nosotros creemos que justamente la propuesta de crear desde cualquier ámbito es la gran batalla, que logremos hacer y plasmar en medio de un momento tan importante. El sistema lo que busca es bajarnos la moral, pero la creación no la pueden detener. Eso es el gran poder del pueblo y a nosotros nos alimenta profundamente y nos alegra profundamente poder decir, en medio de esto que no consideramos una batalla porque no tenemos como responder desde la violencia afortunadamente, sino tenemos como crear y decir desde el amor y simplemente caminar en una línea para lela hacia la alegría, esa es nuestra gran victoria», dice con convicción.
Ante tal argumento, le pregunto entonces, ¿Qué cantar, qué decir en este momento? a lo que responde que es importante decir «que la esencia que tiene este pueblo bolivariano brinda un ejemplo al planeta entero, justo cuando se trata de la solidaridad en el día a día y entender que la mayoría lo que quiere es estar en paz, que eso no lo podemos perder».
Terminada la entrevista, la oigo cantar varias composiciones suyas acerca de los mitos venezolanos, justo sobre esa esencia de lo que somos que ella insiste en cantar y contar por todas partes y entiendo profundamente la coherencia entre lo que es ella a a diario y lo que canta, lo que transmite su sonrisa y su voz. Amaranta canta, hasta cuando no lo hace.
JS

