7 tips para encontrar La magia de los libros según Prieto Figueroa

7 tips para encontrar La magia de los libros según Prieto Figueroa

Para aquellas personas que quieran adentrarse a la lectura o que tienen bajo sus manos la responsabilidad de encauzar en otros el amor por los libros, en especial a los niños y niñas, extraemos algunos de los consejos y reflexiones que Luis Beltrán Prieto Figueroa desarrolla en La magia de los libros, un valioso manual para estimular el amor por esta actividad sin duda de las más enriquecedoras.

El maestro Prieto Figueroa nació en la Isla de Margarita el 15 de marzo de 1902. Durante gran parte de su vida se dedicó al noble oficio de la docencia, realizando, además, grandes aportes al estudio de la pedagogía en nuestro país. Escribió más de 50 libros sobre la educación que fueron publicados en diferentes partes de nuestro continente. En todo momento defendió el derecho inalienable de los hombres y mujeres a la lectura y al estudio.

Prieto Figueroa en la librería que administraba, por los alrededores de la esquina de La Torre en Caracas.

1- Leer ayuda a vivir. Vivir, sin duda, es más importante que leer, pero leer ayuda a vivir la plenitud, contribuye a hacer la vida más hermosa, más amplia, más generosa. Leer es también una forma de vivir, cuando de las lecturas extraemos las ideas que auxilian nuestra acción y que, enriqueciendo nuestra experiencia, la hacen más eficaz y más valiosa.

2- Los libros mal escritos matan la pasión. Los libros para niños “deben promover su imaginación y promover sus anhelos. Libros insulsos cuyo lenguaje disminuido de significaciones tiende a hacer más pequeños a los niños y en lugar de hacerlos crecer hacia la esperanza los detiene en un nivel que es necesariamente de regreso”. 

3- Para enseñar a leer se debe amar la lectura. En esta incitación a la lectura, jugarán grandísimo e importante papel la escuela y el maestro, pero éste mismo precisa una costumbre de leer, no se concibe un maestro que no lea y, sin embargo, los hay, pues si el mismo maestro no siente afición a los libros, nunca llegará a difundir ésta a sus discípulos.

4- La escuela creadora de lectores críticos. La escuela debe crear una aptitud para el pensamiento y la meditación, y si no lo hace no cumple su misión trascendental y los individuos seguirán tan analfabetos como antes: analfabetos intelectuales, fáciles presas para el engaño y la mentira de tinterillos ganapanes y para la explotación servil de los caballeros de industria. El libro que invita a meditar, el que plantea problemas de vida cuya solución imperiosa es un ejercicio estimulante, evita la mecanización y levanta el espíritu.

5- Hay libros que están hechos para leerlos una y otra vez. Muchas veces resulta más interesante lo que deducimos de lo que leemos… Hay cosas que no pueden leerse sino lentamente: son los libros densos de pensamiento, con multiplicidad de ideas, que a cada rato nos descubren pensamientos nuevos. Estos no sólo hay que leerlos, sino releerlos.

6- Rayar los libros de su propiedad no es pecado. Cuando usted vuelve a un libro o lección que ha subrayado o anotado en los márgenes, no tendrá necesidad de leerlo íntegramente, sino que será suficiente con releer los párrafos señalados y anotados para hacer el repaso, si es cierto que el subrayado y la anotación se hicieron bien.

Esta recomendación no aplica a los libros prestados o pertenecientes a bibliotecas públicas

7- Emplear todos los medios en pro de la lectura. Las estaciones radiodifusoras podrían establecer la hora del libro, para dar a conocer los excelentes y para advertir los malos al lector. El libro merece esa atención y paga con creces cualquier esfuerzo que se realice por hacerlo llegar a todas las manos.

CD

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