El garrote, la doctrina de Roosevelt para revivir a Monroe y su «América para los americanos» (del norte) y el papel sanitario de Donald Trump, con el que ratificó su pretención de dominación sobre Puerto Rico, definen la política exterior actual de Estados Unidos.
Liberar a Libia prometió el Pentágono y asesinó a su líder, le robó sus reservas internacionales, sus recursos, su identidad.
Hoy Trump, a quien expertos estadounidenses han catalogado como un «loco muy peligroso para todo el mundo», promete proteger a Cuba y a Venezuela.
Estamos tomando acciones decisivas para defender a Cuba y Venezuela”, dijo Trump durante una rueda de prensa. Para «el loco más peligroso del mundo», proteger podría ser sinónimo de bloquear, dejar sin alimentos, amenazar militarmente y un largo etcétera.
Durante su alocuión, mientras hablaba de proteger y defender a Cuba y Venezuela, ambos países con importante liderazgo en temas como la integración latinoamericana y la soberanía de los países, prometió no levantar «las sanciones contra el Gobierno de Cuba hasta que les dé la libertad total al pueblo cubano”.
Sanciones que, límitan el acceso a bienes, servicios, alimentos y medicinas al pueblo cubano y que recién fueron impuestas también contra todos los venezolanos.
Lo que parece querer Trump para estos dos países es eliminar su liderazgo para llegar luego con pose de héroe a lanzar papel sanitario como prueba de libertad.
JS

