InicioDestacadaTragedia en El Paraíso lo convierte en un infierno

Tragedia en El Paraíso lo convierte en un infierno

La madrugada del 16 de junio perdieron la vida al menos 22 personas en el club Los Cotorros, ubicado en la parroquia El Paraíso de Caracas, al accionarse una bomba lacrimógena en el recinto donde se desarrollaba una fiesta.

Alrededor de la 1:30 am un joven activó una bomba lacrimógena producto de una riña en el local donde había más de 500 personas. Los asistentes intentaron escapar por la única salida que posee el establecimiento. La información del suceso fue confirmada por Néstor Luis Reverol, ministro de Interior, Justicia y Paz quien destacó que entre las víctimas hay ocho menores de edad. Tras el hecho, se ordenó el cierre definitivo del local comercial y se detuvo a ocho personas, entre ellas al encargado del club, por no cumplir con las medidas de seguridad necesarias.

“Todo fue una catástrofe, vi a mis tres amigos morir asfixiados. Estoy vivo de cuerpo, pero muerto de alma porque todo lo que viví nunca lo voy a superar”, reveló uno de los adolescentes que prefirió no revelar su identidad.

Aseguró que la falta de seguridad y de organización fueron las causas del siniestro. Explicó que antes de la medianoche ya se percibía tensión entre algunos de los asistentes.

Fernando Giuliani, miembro del Colectivo Psicólogos y Psicólogas por el Socialismo en Venezuela, otorgó una entrevista a Venezuela Times TV para tratar de analizar qué significado tiene este hecho enmarcado en la realidad social del país suramericano:

“Es un hecho que conmociona; una verdadera tragedia que impone una reflexión primordialmente humana, pues finalmente conmueve a la sociedad venezolana y dejó un luto permanente en más de dos docenas de familias. Para contextualizar esto en lo social lo primero que hay que analizar son los niveles de violencia. ¿Qué pasa que se presenta una riña en un sitio de gente joven que está convocada a celebrar? Esto nos sugiere evaluar lo que son las desmesuras (sin caer en el moralismo superficial), analizar por qué un evento como éste adquiere una marca violenta e investigar qué factores desencadenaron la conducta agresiva de lanzar una bomba lacrimógena en medio de una multitud”, aseveró el especialista.

Giuliani continúa explicando: “Lo medular es saber cómo un joven disponía de un artefacto de estas características y si estaba dentro de sus cálculos activarlo de forma premeditada. Esto resulta aterrador si fue planificado. Llamaría poderosamente la atención el nivel de inconsciencia de alguien que lleva un dispositivo de gas lacrimógeno a una celebración. Habría que averiguar si el atacante sufre de algún tipo de psicopatología. Además no hubo los controles adecuados de seguridad para el ingreso de las personas al club. Lo cierto es que hay un nivel de trivialización, de superficialización de lo que implica manipular un artefacto que es sumamente peligroso y que solo debe estar en manos de las fuerzas del orden de la nación. Debemos internalizar que estos dispositivos no pueden caer en manos de un civil y menos de un menor de edad”, afirmó.

Foto tomada a las 12:00 am en club Los Cotorros durante la fiesta denominada «The Legacy»

El experto destacó que se debe colocar especial atención en la violencia psicológica que ha inundado las redes sociales y que lamentablemente ha afectado a la familia, la comunidad y los lugares de trabajo. “Debemos estar muy alerta con el tema de la trivialización de la violencia, especialmente en los sectores juveniles. Recordemos lo que sucedió el año pasado con el tema de la violencia política en el país (“las guarimbas”); un sector utilizó la violencia para ejecutar tragedias espantosas como fue la quema de personas y la sociedad debe estar atenta ante estos hechos para no trivializar los mismos y poner un freno inmediato”, reflexionó el psicólogo social.

El Estado venezolano, sin duda alguna, debe analizar y profundizar mucho más cuáles fueron las causas de este lamentable caso del Club “Los Cotorros” y evaluar los factores que pueden estar activando conductas agresivas en la juventud desde el contexto de lo que varios expertos han denominado “La Convivencia Fracturada” y «la Hiperanomia” en medio de la crisis social, económica y cultural que atraviesa Venezuela.

Única salida del Club Los Cotorros, en el Paraíso, Caracas.

SC

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