¿Rex Tillerson va por una cruzada personal contra Venezuela?

El nominado por Donald Trump para secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, aseguró que buscará una “transición a la democracia” en Venezuela, apoyándose en los aliados del gobierno estadounidense en la región, especialmente los derechistas de Brasil y Colombia.

“Si me confirman, pediré cooperación estrecha con nuestros amigos en el hemisferio, especialmente los vecinos de Venezuela, Brasil y Colombia, así como organismos multilaterales como la OEA, para buscar una transición negociada para que la democracia gobierne en Venezuela”, señaló Tillerson.

Estas fueron parte de las respuestas que dio el abanderado por Trump a la Secretaría de Estado durante la evaluación que mantienen los senadores del Congreso de EE.UU. para decidir si lo ratifican en el cargo.

El nominado señaló además, que la crisis económica que vive el país suramericano era “producto en gran medida por la incompetencia y disfuncionalidad gubernamental, primero bajo Hugo Chávez, y ahora bajo su sucesor designado, Nicolás Maduro”.

No obstante, Tillerson pareciera desconocer (para no pensar mal) la fuerte baja de los precios mundiales del petróleo desde 2015, una de las principales razones del descalabro de la economía del país caribeño, pese a ser Director Ejecutivo, desde 2006 hasta el pasado 31 de diciembre de 2016, de la gigante ExxonMobil, la sexta empresa petrolera más importante del mundo.

Por otro lado, aseguró que “debemos pedir que se liberen los presos políticos”, sin hacer referencia en ningún momento a las vinculaciones que ha tenido la derecha venezolana con la Administración anterior, ni sus planes conspiradores recurrentes, los cuales han sido denunciados y evidenciados en múltiples ocasiones por el gobierno venezolano. Estas desestabilizaciones incluyen intentos abortados de golpes de Estado y ataques violentos, violencia callejera organizada conocidas como guarimbas, boicoteo a la producción de productos de primera necesidad por parte de grandes empresas vinculadas al conservadurismo político, así como una fuerte e incesante campaña de desprestigio contra el país y su gobierno por parte de la prensa local e internacional a partir de medias verdades y falsas informaciones.

Por otro lado, hizo énfasis en “reforzar las sanciones a los violadores de DD.HH. en Venezuela y a los narcotraficantes”, pese a que EE.UU. protege a conocidos terroristas como Posada Carriles y se erige como el principal consumidor de drogas del mundo. No obstante, nunca se habla de los carteles de Nueva York o Los Angeles, es decir, las organizaciones criminales que operan impunemente en suelo yanqui y que permiten la distribución de la droga.

Todo esto hace pensar que Tillerson podría, por lo menos a título personal, seguir la línea beligerante de la Administración Obama contra Venezuela, que en diciembre ratificó la orden ejecutiva presidencial que considera al país como una “amenaza extraordinaria e inusual” contra la principal potencia militar del mundo.

De hecho, es muy probable que Tillerson busque venganza como Secretario de Estado contra el gobierno bolivariano debido a la contundente y sorpresiva derrota que le “infligiera” en el caso de nacionalización que ejecutó el presidente Chávez en 2007, cuando de manera soberana, exigió a las empresas petroleras que operaban en suelo venezolano formar empresas mixtas, en las que el Estado venezolano sería el socio mayoritario.

La Exxon Mobil se negó y exigió una indemnización. La oferta que recibió por parte del gobierno no satisfizo las aspiraciones de la trasnacional y el caso fue a tribunales internacionales, específicamente ante el Centro Internacional para el Arreglo de Diferencias relativas a las Inversiones (CIADI). Tras varios años de litigios, finalmente el organismo falló a favor de Venezuela que debió pagar 1.500 millones de dólares frente a los 12 mil millones de dólares que exigía la petrolera yanqui.

Esta sustancial derrota a manos de un gobierno “incompetente” pudo haber calado profundamente en el orgullo del ex director ejecutivo, por lo cual la decisión de atacar al país caribeño, incluso antes de ser ratificado en el cargo, sea una cruzada personal.

JA

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