Es imposible decir más, en medio del bombardeo de información que viene cayendo como en cascada, desde que el presidente Nicolás Maduro anunció la semana pasada los primeros dos contagios de Coronavirus en Venezuela. Sin embargo, la mejor recomendación sigue siendo mantener la calma.
Parece una regla muy elemental y sin embargo, a decir por el volumen de desinformación que circula a través de las redes sociales y el boca a boca, resulta prácticamente imposible de cumplir.
La histeria desatada ante una situación de conmoción pública tan atípica como lo es el combate a una pandemia, mantiene también en alerta a los psicólogos, intentando servir de colchón con sus orientaciones ante los previsibles brotes de estrés y angustia de un hecho que en el peor de los casos puede convocar eventualidades tan extremas como la enfermedad y la muerte.
Ovilia Suárez, vocera del colectivo Psicólogos y Psicólogas por el Socialismo y de la Red por una Psicología Nuestraamericana, advierte que la mejor estrategia es acceder a información veraz, a través de fuentes confiables y en el momento oportuno. De ser así, no tendría por qué generarse ninguna emoción fuera de control.
“La salud mental tiene que ver con la capacidad que tiene el ser humano para sufrir o para gozar en un estado de libertad interior. Pero eso tiene que ser cónsono con el adentro y el afuera, con una proporción adecuada al motivo que genere el sufrimiento o el goce” aclara.
Los últimos 20 años, prácticamente los que lleva la revolución bolivariana, han sido suficiente período de prueba para soportar todos los ataques ex profeso a la psique de la población. Han ocurrido como parte de las operaciones psicológicas que han querido deslegitimar al gobierno desde el principio y que a consideración de Ovilia, se han incrementado en los últimos años.
“El pánico, la tristeza, la depresión y la angustia permanente bajan las defensas, y eso abre los espacios para que el sistema inmunológico pueda permear algunas cosas que llevamos dentro. Por eso hay que mantener el humor, la calma, la racionalidad”.
En el ojo de las operaciones psicológicas
Históricamente, diferentes versiones han sido masificadas de manera intencional para producir emociones negativas, fuera del control de las personas, lo que genera problemas mayores: desde expropiaciones masivas de propiedades privadas, hasta el secuestro de nuestros hijos para someterlos a fuertes dosis de dogmatismo marxista, han circulado por todas las vías para incrementar el miedo e incluso el odio entre la población.
Más o menos, en este caso, pasa igual. Hay quienes ven en esta coyuntura una oportunidad dorada para estimular la inestabilidad social. El presidente Maduro, desde el principio de la crisis, ha rogado no usar el Covid-19 como argumento político. “No caigamos en politiquería” frente a esta crisis sanitaria mundial, ha dicho.

“Los venezolanos estamos curados de rumores, de malas intenciones informativas, de falsas noticias. Desde hace semanas se oyen en redes sociales audios diciendo que si tal persona dio positivo en coronavirus y el gobierno no lo quiere decir; que si hay que tener cuidado; que si hay que salir a comprar no sé qué”.
Experta en psicología del desarrollo humano, clínica dinámica, psicología evolutiva, y psicología social en la que ha trabajo por 20 años, recomienda: “Esos son rumores para aumentar la incertidumbre. Pero debe ser proporcional a la situación. Si nosotros estuviéramos en Italia, deberíamos tener un porcentaje de angustia mayor. Si estuviéramos en China donde se originó, pues más. Pero no, estamos en Venezuela y se están tomando las medidas preventivas del caso, las que dicta la Organización Mundial de la Salud, como promover las acciones de prevención, llamados públicos sobre las medidas que se deben tomar para evitar el contagio, acciones directas en relación con los espacios públicos, tránsito y aglomeraciones como el transporte público y el Metro. Se están suspendiendo las actividades y se está suministrando información de lo que hay que hacer si se sospecha del virus”.
Estamos preparados
Pero no es solo el Coronavirus, que ya es bastante. En su comparecencia ante los medios de comunicación junto al comité presidencial de alto nivel para enfrentar esta crisis, el mandatario nacional informó sobre el desplome de los precios del petróleo y la crisis energética mundial que afecta a la Opep y por consiguiente al país. Parece un escenario apocalíptico.
Ovilia insiste en que hay que mantener la calma. “No es la primera vez que enfrentamos problemas económicos. No es la primera vez que el petróleo baja. Hay países que no están preparados, nosotros sí lo estamos. Tenemos años con restricciones, saboteos y medidas unilaterales que nos están asfixiando, y lo hemos superado. Gracias a la organización y la participación del pueblo. Nosotros tenemos la experiencia para saber cómo proceder frente a todo lo que nos están diciendo”.
Al contrario de la información objetiva, para la psicóloga, debemos sospechar de los llamados alarmistas que generan emociones negativas. “Ahí lo que tienes que hacer, es lo que siempre hemos recomendado: ir a la razón. Bajar un poco el nivel de la emocionalidad”.
En el caso del coronavirus, la recomendación puntual de Ovilia y de los psicólogos por el socialismo es: acceder a la información técnica acreditada por la OMS, la OPS (Organización Panamericana de la Salud) y el Ministerio del Poder Popular para la Salud.
Aprendamos de lo que somos
Hace un año, casi exactamente, el país vivió uno de los momentos más caóticos de los últimos tiempos a raíz del saboteo eléctrico que sometió a la oscurana a casi el país entero. Fueron días de muchas dificultades pero también de grandes aprendizajes.
Es la clave, dice Ovilia, para asumir la actitud correcta ante la contingencia: nuestra propia historia.
En esa oportunidad, el venezolano se agrupó, retomó vínculos y actividades que tenía tiempo que no hacía, apostó por la calma, hizo tareas en colectivo y “esperamos con sabiduría, paciencia y alegría la restitución de la luz eléctrica”.
“Yo le aconsejo a los periodistas que pongan en claro qué significa una epidemia, un virus endémico, una pandemia, para que la gente entienda. No es que todo el mundo está infectado y todos vamos a morir”.
Las angustias hay que tramitarlas hablando. Si hay preocupación o miedo, dirigirse a los especialistas competentes. Mantenerse con información idónea, y no caer en los rumores o el chisme, que pueden originar problemas mayores, enumera.
“Lo otro es entender que hay algunos miembros de la familia más vulnerables que otros: los adultos mayores, personas con enfermedades crónicas o con problemas del sistema respiratorio. ¿Qué vamos a hacer con esas personas? Protegerlas de más, no exponerlas a los espacios públicos que son de riesgo; vamos a mantenerlas en los espacios correctos; vamos a entretenerlas con lo que sabemos hacer dentro de la casa o la comunidad”.
Marlon Zambrano/VTactual.com

