Proteger un país sin atentar contra la vida de otros

El ministro de Interior español, Fernando Grande-Marlaska, anunció que hará “todo lo posible” para que los alambres de cuchillas colocados en las vallas fronterizas de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, ambas limítrofes con Marruecos, sean retiradas.

El funcionario reiteró la necesidad de controlar los flujos migratorios, ayudando sobre todo en su origen y colaborando con las autoridades de esos países pero sin atentar contra la vida y la integridad física de las personas que intentan ingresar ilegalmente a España.

Desde que se instalaron en 2005, durante el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, el alambre de cuchillas o “concertinas”, han dejado graves heridas en decenas de inmigrantes que han intentado saltar la valla para ingresar ilegalmente a España.

Sin embargo, en 2013, el Ejecutivo de Mariano Rajoy decidió colocar más, no sólo coronando el perímetro sino también al pie de la alambrada y en el intervallado. El irracional argumento para su instalación fue que tenían carácter “disuasorio pasivo, no agresivo“.

La valla con alambre de cuchillas de Ceuta la compone una doble valla de 6,10 metros de altura y 8,2 kilómetros de largo y la de Melilla una triple verja; también de seis metros, tras duplicarse su altura en 2005, y casi 10 kilómetros de largo.

Muchos han intentado cruzar esta valla y no han sobrevivido al intento

La Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) celebró la noticia y espera que Grande-Marlaska “también acabe con las devoluciones en caliente“.

Por otro lado, Grande-Marlaska anunció que los 629 migrantes que llegarán a Valencia a bordo del Aquarius recibirán “el mismo trato” que quienes arriban en patera (pequeñas embarcaciones muy precarias) a España.

Dijo que el gobierno tomó la decisión de recibirlos por una responsabilidad ética: “Las fronteras son de Europa y estamos haciendo un ejercicio de solidaridad“.

Explicó  que si no piden asilo, se estudiará su situación y, en su caso, se aplicará el expediente de expulsión que proceda.

El gobierno tomó la decisión de recibirlos por una responsabilidad ética: “Las fronteras son de Europa y estamos haciendo un ejercicio de solidaridad”.

ER

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