Política del alacrán parece dar resultados momentáneos a Donald Trump

Política del alacrán parece dar resultados momentáneos a Donald Trump

El presidente de Estados Unidos (EEUU), Donald Trump, parece haber enterrado, al menos temporalmente, su enfrentamiento con los congresistas demócratas al iniciar nuevo curso político con un sorprendente giro a la izquierda, que ha descolocado a Washington y a su propio partido, el republicano, que controla ambas Cámaras del Capitolio. Tras acordar con la oposición demócrata una solución temporal al límite de deuda federal, el mandatario ha abogado por explorar otras áreas de entendimiento con los progresistas.

¿Será esto puro oportunismo táctico o viraje de estrategia? Esa es la gran pregunta que se hace la clase política estadounidense tras el pacto que eleva tres meses el techo de deuda del Gobierno federal a cambio de un paquete de ayudas para los afectados por el huracán Harvey. La iniciativa fue aprobada el pasado viernes por el Congreso y ratificada por Trump ante el estupor y resignación de muchos republicanos.

El acuerdo concedió al magnate inmobiliario su primer éxito legislativo en los siete meses que lleva en la Casa Blanca y le permite tratar de enderezar su convulsa presidencia. El trasfondo es claro: evidencia su creciente frustración con la cúpula republicana del Congreso después de que las fricciones internas en el partido impidieran en agosto la aprobación de una ley que acabara con la reforma sanitaria de Barack Obama. La normativa que los dirigentes republicanos rechazan cambiar pese a la presión de Trump, establece que son necesarios 60 votos sobre 100 para aprobar la mayoría de leyes. Los republicanos controlan 52 escaños en la Cámara Alta.

Trump ha hecho de la imprevisibilidad y su escasa lealtad uno de los sellos de identidad de su corta carrera política. Se presentó a las elecciones como el antipolítico y en su investidura presidencial demonizó al establishment de Washington. Pero, con su inesperado acercamiento a los demócratas, corre el riesgo de deteriorar aún más su relación con los congresistas republicanos y alienar a su sólida pero exigua base de votantes.

La inesperada mano tendida de Trump a la oposición continúa. El presidente dijo que veía nuevas oportunidades de pacto entre ambos partidos, mientras la prensa aseguraba que ha llegado a un acuerdo verbal con la cúpula demócrata para tratar de acabar con el requisito de que el Congreso tenga que aprobar cada año un nuevo techo de deuda cada vez que el Departamento del Tesoro consuma sus fondos.

Hasta hace poco Trump se burlaba de Pelosi ironizando que su papel como líder demócrata da muchos votos a los republicanos. También llamaba “llorón” a Chuck Schumer, el jefe de los demócratas en el Senado.

Los republicanos confían en que el pacto de la deuda haya sido un espejismo y que Trump tarde poco en darse cuenta que los necesita a ellos no a la oposición si quiere aprobar propuestas clave, como la construcción de un muro con México o una reforma fiscal. Todos en el universo conservador coinciden en que el acuerdo daña su causa y refuerza a sus rivales.

CC

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