#VTanálisis Narcos gringos: sostén económico del negocio global de la droga

Cuando hablamos de narcos inmediatamente nuestra cabeza vuela a la imagen de los capos colombianos y mexicanos, que exhiben sus cadenas de oro, sus carros blindados de último modelo, mujeres hermosas y “retocadas” que invitan a lujosas mansiones y transportan en aviones privados. Pero esa droga que ellos producen tiene un destino primario donde sus ganancias se multiplican: Estados Unidos. En el país más consumidor de drogas en el mundo, es lógico que también existan narcotraficantes, se les conoce como los narco gringos.

Ellos no visten trajes vistosos ni se pavonean en lujos excesivos. Por el contrario, pasar desapercibidos es su mejor estrategia, hasta el punto de que una “perfecta ama de casa”, un corredor de seguros o un profesor de colegio, pueden ser traficantes al menudeo de sustancias prohibidas. Asegura el periodista mexicano Jesús Esquivel, autor del libro “Los Narco Gringos”, que ellos son el verdadero motor de la droga que encarece el negocio y genera ganancias astronómicas.

Los narcos gringos en su paisaje

Pasar inadvertidos es su mejor camuflaje. No se organizan en carteles ni tienen capos. No hay plazas de venta de droga y tal como asegura el periodista Jorge Esquivel “el capitalismo se aplica muy bien al negocio de las drogas, ya que (en EEUU) hay libre mercado. Hay espacio para que todos ganen”. Una vez que los grandes cargamentos de droga llegan a Estados Unidos procedentes de México o Colombia, la distribución es el reto a enfrentar.

Explica Esquivel que “no se distribuye la droga en grandes cantidades, más bien se aplica el narcomenudeo”. Para ello se valen de la figura del “dealer” que es el vendedor escurridizo, que se hace de cierta clientela previamente estudiada y trabajada para poner en circulación la mercancía. Sin embargo, Esquivel denuncia que a diferencia de los mexicanos que trafican droga se les impone castigo federal, a los “dealers” gringos no se les sanciona de la misma manera. “Si a los mexicanos o colombianos que andan cargando la droga los llaman narcos ¿por qué no llamar narcos a los estadounidenses que la venden?”, reflexionó.

Clasificación de los narcos gringos

El esquema de distribución de drogas en Estados Unidos es muy diferente al de los populares y ostentosos narcos latinoamericanos. Basta con saber que no hay Capos, ni traquetos, ni jíbaros y mucho menos sicarios, que es como se organizan los cárteles de la droga en Colombia y México. A juicio de Jorge Esquivel, esa forma de organización fracasaría en el país norteamericano porque el sistema de seguridad hacia adentro de ese país “no soportaría la idea de unos cuerpos decapitados colgando de un puente”.

Los estadounidenses tienen otra forma de organización que comienza con los “brokers”. Son miles, están regados por todo el territorio fronterizo con México y manejan contacto con diferentes carteles sin lealtad ni exclusividad de trabajo con ninguno en particular, lo que los hace difícil de rastrear y relacionar. Son los intermediarios con esos carteles, los que reciben la mercancía en tierras estadounidenses y “la figura más importante en el tráfico de drogas en EEUU”.

Los “brokers” no dejan huella, pero establecen los precios iniciales de la droga para garantizarse al menos un 20% de ganancia. Al recibir la mercancía alquilan casas, galpones o bodegas donde guardarla por días, mientras van distribuyendo con los otros eslabones de la cadena que sigue con los pandilleros.

 

Los pandilleros son grupos mayoritariamente integrados por descendientes de hispanos y afrodescendientes que se encargan de cumplir con “la tarea dura” encomendada por los “brokers”. Tienen células en toda la frontera con México y se encargan de distribuir la droga a modo de menudeo en los principales barrios de las grandes ciudades. Su labor es muy práctica: distribuir, cobrar y “aleccionar” o matar a quien no paga.

La DEA, los medios y la violencia bien escondida

La Drug Enforcement Administration (DEA) es la agencia encargada por el gobierno de Estados Unidos “dedicada a la lucha contra el contrabando y el consumo de drogas”. Detrás de esa fachada se oculta todo un entramado de corrupción, negociación y complicidades con capos de la droga dentro y fuera del territorio norteamericano, actuación revelada en documentos desclasificados. Son famosas sus negociaciones con reconocidos capos de la droga en las cuales no siempre se manejan formalidades apegadas a la ley. Para los países productores de drogas, la DEA es una incómoda figura porque impide hacer justicia según leyes locales en pro de las oscuras negociaciones que mantiene con el narcotráfico. Si alguna organización puede ser señalada de manejar el negocio de la droga en Estados Unidos, esa es la DEA.

La lucha contra el narcotráfico es una de las banderas que levanta Estados Unidos, pero no en su propio país. No son famosas las detenciones de “brokers” ni la desarticulación de bandas estadounidenses dedicadas al negocio de la droga en el país más consumidor de narcóticos en el mundo. Un país que en buena medida se beneficia mucho de ese negocio ilegal, por lo que no extraña su mermada lucha interna contra el narcotráfico.

Sin embargo la violencia por cobros de deudas o ajustes de cuenta por el negocio de la droga, es tan sangrienta como la que ocurre en Colombia o México. Pero la prensa local no se enfoca en estos casos y apunta al problema externo (colombianos y mexicanos). Una forma de desviar la atención del caos interno que a su vez representa un negocio que en buena parte sostiene la economía estadounidense.

Randolph Borges/VTactual.com

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