El año 2017 ha sido récord en homicidios México, aunque en 2018 proyectan superarlo: la impunidad y los altos indices de asesinatos, dejan la gestión de Peña Nieto en el ojo del huracán, y más luego de que se supiera que no permitirá a organismos internacionales acercarse a tantear o colaborar en la resolución de los casos.
En enero, 2.156 carpetas por homicidio fueron abiertas, lo que representa un aumento de 13.6% con respecto al año anterior. Ocho grandes carteles y 80 células es el legado que probablemente Peña Nieto deje a su sucesor a las puertas de unas nuevas elecciones, el sistema de seguridad ha empeorado y los números siguen subiendo.
En estados como Guerrero, no solo desaparecieron los 43 estudiantes de Ayotzinapa: dos sacerdotes fueron asesinados. Pero ambos crímenes aún no cuentan con una base sustentable ni un paso hacia la resolución pronta.
KH

