OEA y los medios contra Venezuela… y ¿el “chavismo” en Paraguay?

OEA y los medios contra Venezuela… y ¿el “chavismo” en Paraguay?

En Venezuela hubo un golpe de Estado desde el Poder Judicial, que “disolvió” de manera ilegítima la Asamblea Nacional (AN). Esa es la noticia que dio la vuelta al mundo este viernes 31 de marzo.

Transnacionales de la comunicación han difundido esta información con vehemencia, llegando incluso a echar mano de palabras del comandante Hugo Chávez. Así lo hizo por ejemplo CNN, que a través de su portal en español reseñó una observación que hiciera el entonces Jefe de Estado sobre las intenciones de la derecha nacional de ocasionar una intervención del Parlamento, al momento con mayoría del chavismo. “Están planteando un golpe de Estado”, señaló en 2010 el líder de la Revolución Bolivariana.

La decisión tomada esta semana por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) venezolano, no obstante, no contempla una disolución del Parlamento. Simplemente, el Poder Judicial se atribuía algunas de las facultades legislativas de la AN. Ésta, ya sabemos, se encuentra en desacato a una serie de sentencias dictadas en la Sala Constitucional del TSJ, por lo que las leyes que sancionen carecen de legitimidad.

Aun así, a solicitud del Consejo de Defensa de la Nación convocado la noche de este viernes por el presidente Nicolás Maduro, y que es integrado por los poderes y parte del gabinete ministerial, el máximo tribunal decidió revisar la medida. Anteriormente, la Fiscal General de la República se habría posicionado contraria a esta acción, evidenciando la separación de poderes que, según la maquinaria mediática de la derecha mundial, fue abolida por el chavismo.

En Paraguay, casi en paralelo, se promueve una enmienda que permita consultar al pueblo de esa nación sobre un asunto de primer orden: la aprobación de la reelección al cargo de Presidente de la República, que en la Carta Magna no está permitida.

La Policía en Paraguay ha arremetido fuertemente contra los manifestantes.

Esto habilitaría al hoy senador Fernando Lugo, quien fuera jefe de Estado hasta el golpe de Estado que le dio el Parlamento paraguayo, en el año 2012. Al respecto, un editorial del ABC Color (Paraguay) advierte que de aprobarse dicha modificación “se estaría dejando al país a merced del bolivarianismo castro-marxista”.

Ahora el actual presidente, Horacio Cartes, quien no es precisamente progresista, es presentado por los medios como una suerte de traidor, al haberse “aliado”, como lo expresa otra nota de CNN en Español, con el Frente de Fernando Lugo.

Se refieren a esta posibilidad como “un tremendo error político” por parte de Cartes. Dejan de lado el hecho de que lo aprobado por el Senado del Paraguay no determina la aprobación de la reelección, sino que es un llamado a la expresión del pueblo en las urnas, algo que para el ABC es un “sucio entuerto”.

Sobre los paraguayos y las paraguayas, en definitiva, recae la decisión final, pero para los grandes medios de la derecha esto también es un golpe de Estado. De esta tesis, promovida por el Partido Liberal Radical Auténtico, se han hecho eco con gusto.

El Frente Guasu, al que pertenece Lugo, denunció este viernes además que las “manifestaciones” que encendieron las calles de Asunción, capital paraguaya, fueron auspiciadas por el mismo PLRA, partido de Federico Franco, quien capitalizó el golpe contra Lugo y fue investido como presidente en 2012.

Este intento, asegura el Frente Guasu, responde a “la desesperación de la súper reaccionaria oligarquía paraguaya”, ante la posibilidad de que “el progresismo paraguayo gane no sólo el gobierno sino el Congreso, como es perfectamente posible según las encuestas”, en las que el expresidente Lugo figura como una apuesta mayoritaria.

La sede del Congreso fue parcialmente quemada en los disturbios del viernes.

De este modo, los medios hegemónicos avalan las acciones violentas contra las instituciones, así como lo han hecho en diversas ocasiones con Venezuela: como en las guarimbas de 2014, cuando los titulares hablaba de “protestas pacíficas”, donde “estudiantes” eran brutalmente reprimidos por la “dictadura”.

La OEA calla

Aunque la posibilidad de que se apruebe la reelección presidencial es vista con malos ojos por el imperialismo y sus operadores continentales, la situación paraguaya no llega a ser todavía una preocupación total para los mimos.

El secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, no se ha pronunciado al respecto. Incluso, tras la represión de las fuerzas de seguridad del Estado el viernes pasado en Asunción, que dejó un saldo de un muerto, decenas de heridos y más de 200 arrestos, según fuentes policiales.

 

A Almagro le sigue ocupando más el TSJ, y a través de su cuenta en Twitter se pronunció contra la nueva decisión del tribunal venezolano, revocando las sentencias del conflicto con la AN. “De una ruptura institucional no se sale con aun más alteración del orden constitucional”, fueron sus palabras.

También mediante la red social, el presidente boliviano, Evo Morales, encaró al excanciller uruguayo por su doble rasero: “Congreso paraguayo convulsiona a su pueblo. Sr. Luis Almagro, Secretario General de la #OEA, ahora, ¿habrá Carta Democrática para #Paraguay?”, cuestionó Morales.

El asunto es que Paraguay no cuenta con las mayores reservas de petróleo en el planeta, ni está –por el momento– gobernada por fuerzas revolucionarias que disputen los intereses imperiales. Por eso, pareciera, los ojos de la OEA, y por lo tanto del Departamento de Estado norteamericano, no se dirigen hacia Asunción. El foco está fijo en Caracas, sin duda.

JI

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