Los gringos deciden mientras la MUD sigue hospitalizada

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Los gringos deciden mientras la MUD sigue hospitalizada

El 2016 comenzó con vientos en la popa de la oposición. El chavismo sufría la segunda derrota electoral de su historia. La oposición alcanzó la Asamblea Nacional con una mayoría aplastante de parlamentarios.  El trofeo sólo sirvió para demostrar la ineptitud política de una oposición incapaz de administrar victorias, alcanzar objetivos, trazar metas concretas y, en cambio, se quedaron en una esquina llorando, afligidos, responsabilizando al chavismo de no dejarse derrocar.

La reestructuración de la coalición opositora es un perfil de bioanálisis de la debilitada derecha en Venezuela. “Pasamos todo el año 2016, diciendo “referendo revocatorio, abandono del cargo, enmienda constitucional, partida de nacimiento”, todos esos son mecanismos para eyectar a Nicolás Maduro del cargo…pero nadie le ha dicho al país qué va a pasar después de treinta días…” reconoció el  dirigente de la Mesa de la unidad, Jesús Chúo Torrealba, que no dejó de amenazar al presidente venezolano con arrebatarle el puesto en Miraflores y, en cambio, terminó él siendo un casi-paria de la política opositora.

Mientras se redacta el acta de defunción de la MUD, las probabilidades de que la coalición política mute hacia una empresarial se incrementan. Ha comenzado marzo y la “unidad” continúa en hospitalización. Los yankis han invertido muchas nueces para tan poco ruido en 2017.

Gringos al rescate

El 28 de febrero del 2017, el Senado de los Estados Unidos aprobó por unanimidad una resolución contra Venezuela. Los senadores califican a las dificultades de acceso a alimentos y medicinas como “crisis humanitaria”. La resolución va a contracorriente de las declaraciones públicas, comunicacionales e internacionales de organismos dedicados a la materia como la FAO, que en 2016, se declaró que Venezuela “no está en condición de ayuda humanitaria”.

Los senadores insisten en acusar a Venezuela de “narcoestado”

Previo a la asunción de Hugo Chávez al poder, los gobiernos de Acción Democrática y COPEI (bipartidismo dominante en la llamada “Cuarta república” y en la actualidad organizaciones de oposición),  violando el principio de soberanía nacional, entregaban a la DEA la facultad de crear unidades antidroga.

Uno de sus directores, el ex general del la Guardia Nacional Ramón Guillén Dávila, se convirtió en aliado de la CIA para el tráfico de estupefacientes. Así nació y funcionó el llamado Cartel de los Soles tan cacareado para señalar al chavismo. Lo cierto es que el General Guillén y sus secuaces fueron indultados -antes de que hubiera una sentencia firme- por el Presidente adeco Carlos Andrés Pérez en 1993.

Para comprender bien el significado del perdón y vencer a varios mitos mediáticos que fluyen por la internet y los medios de comunicación, debemos profundizar con hechos históricos sólidos: Contra Carlos Andrés Pérez se alzaron en armas los rebeldes civiles y militares del Movimiento Bolivariano Revolucionario 200, encabezados por Hugo Chávez. Del golpe participó Diosdado Cabello, diputado chavista al que 20 años después se le pretende atribuir el liderazgo de una mafia organizada para el tráfico de narcóticos a la que no se le ha decomisado ni un gramo de droga desde 1993 y que fue ungida por la mano decrépita y genocida de Pérez.

Hace un par de décadas, el ex director de la DEA, Robert C. Bonner, fue entrevistado en el programa 60 minutos. Allí explicó al detalle la referida conspiración entre la unidad de antinarcóticos formada por la DEA en Venezuela y la CIA para ingresar sustancias ilegales a territorio estadounidense:

 

 

La Organización de Naciones Unidas (ONU) ha ubicado a Venezuela entre los seis países con mayor número de confiscación de estupefacientes. También es considerado un país libre de cultivos ilícitos. Venezuela expulsó de su territorio a la DEA en el año 2005. Desde entonces incrementó su eficiencia en el combate al tráfico de narcóticos en un 60%.

Con otros países, la cooperación en narcóticos de EEUU es más amplia. En el país vecino de Venezuela, Estados Unidos mantiene el llamado Plan Colombia, so pretexto de la lucha contra el narcotráfico.

Los reportes son desalentadores. Entre 2013 y el 2014 se registró un alza de 52% de producción de cocaína. En 2015, la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes aseguró que Colombia es el país del mundo “con mayor superficie destinada al cultivo de coca”. Según la Casa Blanca, en 2015 las hectáreas cultivadas con coca alcanzaron las 159 mil, una cifra que no se veía desde 2007 y que representa un aumento del 42%.

Los senadores apuestan por Almagro

En el último punto, la resolución del Senado:

“Urge al presidente de Estados Unidos a proveer apoyo total a la Organización de Estados Americanos en favor de soluciones democráticas y constitucionales al impasse político, e instruye a las agencias federales apropiadas a que sancionen a los responsables por las violaciones de las leyes de Estados Unidos y a los que son violadores de los derechos humanos internacionalmente reconocidos.”

Luis Almagro, Secretario General de la OEA, se puso tan feliz como un perro que se persigue la cola.

La oposición venezolana se deshace en babas: observa sus sueños concretarse. El sádico imperio voltea hacia Venezuela. Desde el senado, un grupo muy fascista y antibolivariano ha puesto al nuevo presidente un bozal y le entrena a su antojo.

Stratfor: Golpear a Venezuela donde más le duele

La CIA en las sombras mejor conocida como Stratfor publicó su más reciente análisis contra Venezuela.

Según la agencia, “Donald Trump, ha demostrado su intención de aumentar aún más la presión sobre el gobierno de Venezuela” y no se descarta que apliquen sanciones contra PDVSA.

Stratfor destaca los chismorreos que han sostenido Trump con los otros perros simpáticos que están durmiendo en la alfombrita y no generan ningún problema a Washington.

Citamos el informe:

“A medida que la izquierda política pierde influencia y cargos electos en toda América Latina, los gobiernos de derecha en la región pueden estar más dispuestos a prestar atención a Washington y adoptar una postura más dura sobre el gobierno del presidente venezolano, Nicolás Maduro.”

Estos esfuerzos de Trump van orientados, según Stratfor, a manipular el escenario para que sean jefes de estado latinoamericanos los que patrocinen la imposición de la Carta Democrática de la OEA contra Venezuela.

La apuesta fuerte de Stratfor es golpear a PDVSA:

“Si la administración Trump impone fuertes sanciones a PDVSA, impidiendo así que las empresas- en especial las estadounidenses sujetas a la jurisdicción de Washington- hagan negocios con la petrolera, podría anunciar la ruina de Maduro” advirtiendo que “severas sanciones a la compañía estatal de petróleo y gas sólo intensificarían la crisis económica”.

Así planifican los halcones el derrumbe del país. A la Revolución Bolivariana y Chavista le corresponde ahora pasar a la ofensiva.

LC/ Con información de Un lugar en la Blogósfera

 

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