El nombre un Huracán siempre es noticia. El Centro Nacional de Huracanes (NHC) se encarga de dar nombre a los ciclones tropicales, que incluyen huracanes, tormentas tropicales y depresiones tropicales, en el Océano Atlántico, el Golfo de México, el Mar Caribe y el Océano Pacífico Central.
Breve historia
El NHC utiliza una lista rotativa de nombres de huracanes de seis años de duración. Las listas son mantenidas por la Organización Meteorológica Mundial (OMM), de la que el NHC es miembro. En un principio, las listas únicamente incluían nombres femeninos; sin embargo, en 1979 se añadieron nombres masculinos en un esfuerzo por ser más inclusivos.
El nombre de un huracán
Se elige en función de algunos factores, como la región en la que se forma, la época del año en la que se forma y su fuerza. El NHC considera que un huracán tiene «nombre» cuando alcanza la fuerza de tormenta tropical, que se define como vientos sostenidos de 39 mph (63 km/h).
Hay seis listas de nombres de huracanes, y cada lista se utiliza de forma rotativa cada seis años. Las listas incluyen 21 nombres, todos ellos tomados de la misma secuencia alfabética. La única vez que se retira un nombre es si el huracán fue especialmente devastador, en cuyo caso el nombre se elimina de la lista y se sustituye por uno nuevo.
Algunos de los huracanes más famosos han visto retirados sus nombres, como el huracán Andrew, que azotó Florida en 1992, y el huracán Katrina, que devastó Luisiana en 2005.
Denominaciones
El proceso para dar nombre a los huracanes ha cambiado a lo largo de los años, y el NHC siempre busca formas de mejorarlo. En los últimos años, el NHC ha comenzado a utilizar un sistema de doble denominación para las tormentas que se forman en el Océano Pacífico Oriental.
Este sistema incluye una lista tradicional de nombres de huracanes, así como una lista separada de nombres que se utilizan solamente para las tormentas que se forman en la región al este de la Línea de Fecha Internacional.
Este sistema se puso en marcha en 2014, y la primera tormenta con doble nombre fue el huracán Odile.
Huracán a la vista: políticamente incorrecto
El NHC siempre está trabajando para mejorar su proceso de denominación de huracanes y evalúa constantemente nuevas ideas. Sin embargo, el proceso no es perfecto, y ha habido ocasiones en las que se ha dado a una tormenta un nombre que posteriormente se ha considerado inapropiado.
En 2012, por ejemplo, el huracán Sandy iba a llamarse originalmente huracán Leopold. Sin embargo, el NHC decidió que este nombre era demasiado parecido al del huracán Katrina, y se cambió a Sandy.
El NHC siempre aprende de sus errores, y trabaja constantemente para mejorar el proceso de asignación de nombres a los huracanes.

