«Por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres» — Rosa Luxemburgo
En las últimas décadas, miles de mujeres han tomado las calles para denunciar atropellos y exigir reivindicaciones ante los vicios de la sociedad patriarcal. La lucha por el fin de la violencia machista, la despenalización del aborto y la igualdad salarial son banderas históricas. Sin embargo, ha surgido una distorsión que a menudo opaca estas victorias: el hembrismo.
La confusión entre ambos términos no solo alimenta una pugna innecesaria entre géneros, sino que predispone a muchas mujeres en contra de un movimiento que, irónicamente, busca protegerlas. Para despejar la bruma, presentamos las 7 diferencias clave para entender por qué feminismo no es hembrismo.
1. El origen: Colectivo vs. Individual
El feminismo es un fenómeno social y político producto de la historia. Nace de una desigualdad estructural (el Patriarcado) que ha perjudicado a las mujeres durante siglos. Es un movimiento colectivo.
Por el contrario, el hembrismo se define más como una actitud individual. No deriva de un sistema cultural o legal donde las mujeres hayan tenido el poder histórico sobre los hombres; es, en esencia, un fenómeno más psicológico que sociológico.
2. El objetivo: Igualdad vs. Superioridad
Mientras que el feminismo busca la equidad de derechos y la visibilización de la mujer, el hembrismo se utiliza para describir una postura que legitima el menosprecio hacia el hombre. Es el equivalente exacto al «machismo», pero aplicado en sentido inverso.
3. La relación con el poder
El feminismo no propone restar bienestar a los hombres de forma indefinida. Incluso herramientas como la discriminación positiva (cuotas de género) son concebidas como arreglos provisionales para equilibrar la balanza. El hembrismo, en su distorsión, busca la prevalencia de un género sobre otro.
4. Fenómeno Social vs. Sesgo Psicológico
Arturo Torres, psicólogo de Psicología y Mente, explica que tachar de «hembrista» al movimiento feminista es un error táctico que desacredita a quienes abogan por la justicia. El feminismo cuestiona roles; el hembrismo ataca individuos por su sexo.
5. El impacto en la opinión pública
La frase «No soy machista ni feminista, soy humanista» es el resultado directo de la confusión. El hembrismo ha «manchado» la imagen del feminismo, haciendo que sectores de la sociedad vean con malos ojos un movimiento que, en realidad, defiende un derecho universal e innato.
6. Misoginia vs. Misandria
Desde el colectivo Masculinidades no Hegemónicas, se señala que la misoginia (odio a las mujeres) ha sido históricamente tangible y sistémica. La misandria (odio a los hombres), vinculada al hembrismo, aunque existe como actitud, no tiene el mismo peso institucional, aunque ambas posturas son consideradas «niveles de retroceso» que estancan la evolución social.
7. El tabú dentro del movimiento
Para algunas feministas, la palabra «hembrismo» es un insulto conservador. No obstante, expertos sugieren que invisibilizar el término es contraproducente: si no se habla de ello, la sociedad termina identificando erróneamente las actitudes misándricas con la lucha legítima del feminismo.
Conceptos clave y autores de referencia
| Autor / Fuente | Concepto | Definición |
| Arturo Torres (Psicólogo) | Feminismo | Movimiento para la visibilización y empoderamiento de las mujeres. |
| Arturo Torres | Hembrismo | Neologismo que refiere al menosprecio y ataques hacia los hombres. |
| «A de Autora» (Bloguera) | Impacto social | El hembrismo mancha la imagen de igualdad que promueve el feminismo. |
| Masculinidades no Hegemónicas | Patriarcado | Sistema construido desde la exclusión y la competitividad dañina. |
Datos que debes conocer: La realidad detrás de los números
Aunque el debate conceptual es intenso, las cifras nos recuerdan por qué el feminismo sigue siendo una necesidad urgente de derechos humanos:
- Femicidios en la región: En América Latina, la violencia machista cobra miles de vidas anualmente. Países como Chile y México mantienen alertas constantes por el cese de los femicidios.
- Brecha Salarial: A nivel global, las mujeres ganan, en promedio, un 20% menos que los hombres por realizar el mismo trabajo.
- Representación: A pesar de los avances, menos del 25% de los escaños parlamentarios en el mundo están ocupados por mujeres.
- El dato curioso: El término «feminismo» no fue acuñado por una mujer, sino por el socialista utópico Charles Fourier en el siglo XIX.

