Expediente Malcorra: El servilismo imperial fuera de juego

“El que se mete con Venezuela se seca”, reza un nuevo refrán popular que recorre las calles del país suramericano, que durante 18 años de revolución, ha sido objeto de un criminal asedio internacional, encabezado por Estados Unidos, principalmente por su política soberana sobre su territorio y sus recursos minerales.

Sin ánimos de revanchismo, pero si de justicia, así han visto los venezolanos caer a voceros foráneos que han encabezado acciones injerencistas contra su Gobierno y su pueblo. La más reciente, Susana Malcorra, canciller argentina que ha ejercido como ejecutora de este asedio en el último año.

Malcorra, que acaba de renunciar a la Cancillería, encabezó en primer lugar, una emboscada junto al gobierno de facto de Brasil y junto a Paraguay, para intentar acorralar a Venezuela desde Mercosur. Desde esa instancia, alegaron primero que el país caribeño no cumplía con todo el acervo legal del Bloque regional. Al Venezuela demostrar, que con menos tiempo que estás Naciones dentro de Mercosur, había adecuado más normas que ellos mismos, el pretexto fue que en ese país no se respeta la democracia y pretendieron aplicar el Protocolo de Ushuaia.

Malcorra también ejerció un rol protagónico en la agresión de la Organización de Estados Americanos contra Venezuela, desde donde se intentó intervenir en asuntos internos de Venezuela y se posicionó la imagen de una presunta crisis humanitaria para justificar tal acción. Fue Malcorra una de las voceras más agresivas contra Venezuela, pretendiendo que su Gobierno aceptara un “tutelaje” extranjero en la solución de sus conflictos.

Sin embargo, evitó hablar sobre la crisis que atraviesa Argentina frente a las medidas neoliberales dictadas por el presidente Mauricio Macri contra el pueblo. Más allá, Malcorra siempre ha sido servil para los poderes imperiales. Antes de asumir su cargo en el impopular gobierno de Macri, Malcorra fue jefa se gabinete de Ban Ki Moon, durante su paso por la Secretaría General de la Organización de Naciones Unidas.

Desde ese cargo, según una investigación realizada por Foreign Policy, la ex funcionaria encubrió decenas de casos de abusos sexuales contra niños de distintos países por las llamadas “fuerzas de paz de la ONU”, conocidos como los Cascos Azules. “Nada más en Haití entre 2004 y 2007, durante la incursión de estas fuerzas de paz multilateral, se realizaron 2 mil denuncias sobre abusos sexuales a menores de edad, vinculando a 134 Cascos Azules de Sri Lanka (y de otros países como Uruguay, Brasil y Bangladesh) con violaciones de este tipo. Estos efectivos fueron desincorporados y no sometidos a juicio en medio de la gestión de Malcorra dentro de la burocracia de la secretaría general”.

JS

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