El 5 de julio de 1811 se efectuó la declaración de la independencia de Venezuela, con respecto al reino de España, dando fin a un proceso iniciado en abril del año anterior, con la instalación de la Junta Suprema de Caracas.
Entre el 7 del mismo mes y el 18 de agosto se recolectaron las firmas que finalmente dieron sustento al acta definitiva que sentó las bases del nacimiento de la República, y dándole la libertad frente a los designios imperiales.
Sin embargo, aún en nuestros días hay indicios de que Venezuela todavía debe luchar para conquistar su definitiva independencia, ya no de España, sino de la voluntad del imperialismo moderno y su brazo económico y social: el capitalismo.
Este 5 de julio, VTactual te trae cinco razones por las cuales en el país suramericano no ha terminado la gesta independentista.
Petróleo
El país suramericano cuenta con las mayores reservas probadas de petróleo en el mundo, con cerca de 300 mil millones de barriles certificados en 2013, superando los casi 270 mil millones de barriles que tiene Arabia Saudita.
Antes de la llegada de Hugo Chávez a la presidencia, dichas reservas estaban en manos de empresas transnacionales, que contaban con los derechos de explotación y comercialización, o al menos se llevaban los mayores dividendos por los recursos que tiene el suelo venezolano.
En esos tiempos no se planteaba intervención ni desde la OEA ni a través de otros organismos internacionales, ni había manifestaciones de gobiernos de otras naciones contra las autoridades venezolanas.

La corona española se fue del territorio venezolano, pero dejó sus iglesias, y con ellas a sus representantes, que luego de pisotear las culturas originarias y sus creencias, tomaron control religioso y de los imaginarios de los habitantes del país.
Al día de hoy, una de las organizaciones que más férreamente se opone al gobierno nacional y secunda las iniciativas internacionales en su contra, es precisamente la representación de la alta esfera eclesiástica, a través de la Conferencia Episcopal Venezolana.
Soberanía alimentaria
Sí, el panorama del acceso a los alimentos de la Venezuela actual es complejo, y no lo analizaremos a profundidad en esta sección, pero sí expondremos un punto clave con respecto a la intención de Hugo Chávez en su momento y del presiente Nicolás Maduro en la actualidad, por la conquista de la soberanía en este plano.
Empresas transnacionales como la Monsanto tienen el control de los alimentos alrededor del mundo, a través de su política de producción, comercialización, desarrollo, y patentización de Organismos Genéticamente Modificados, con los que prometen mayores rendimientos pero de los cuales ocultan sus daños secundarios para la salud de los consumidores y hasta de los suelos donde se siembran.
Las semillas conocidas como transgénicas vienen con una especie de encriptación de su reproducción, por lo que dan un gran rendimiento en una primera cosecha pero a la hora de resembrar van disminuyendo cada vez más la producción, lo que ata al agricultor a comprar nuevamente la semilla en cada zafra.
En diciembre del año 2015, una iniciativa popular de diversas organizaciones fue reconocida en la Asamblea Nacional, entonces de mayoría chavista, aprobando la vigente Ley de Semillas, que establece la negativa al uso de estos organismos y a las patentes de semillas, es decir, a su privatización.
Con esto se saca del juego a las empresas que generan dividendos con organismos prohibitivos. Igualmente, promueve la investigación, el uso e intercambio de semillas campesinas, de forma libre, en aras de la democratización de la producción de alimentos.

Alrededor de mil 320 kilómetros cúbicos de aguas dulces en reserva convierten a Venezuela en uno de los diez países del mundo con mayor cantidad del recurso más importante para la vida humana sobre la tierra.
A raíz de la proliferación de la tala indiscriminada y las consecuencias del cambio climático, los niveles de agua dulce en el mundo van en sostenida disminución, por lo que diversas proyecciones y estudios hacen pensar que las próximas guerras e invasiones estarán asociadas a la obtención de este recurso.
Consulta permanente
Como sistema democrático, el venezolano representa una amenaza para el resto del mundo por su capacidad de consulta permanente a través del voto. Más de veinte procesos electorales de carácter nacional en los últimos 18 años así lo respaldan.
Esto sin contar con las frecuentes consultas sectoriales que realizan los consejos comunales y comunas para la elección de sus voceros, y hasta los procesos de elecciones primarias y de registro de nóminas de organizaciones con fines político-electorales.
Todos estos eventos cuentan con el respaldo logístico y técnico del Consejo Nacional Electoral.
Solo en 2017 habrá dos grandes consultas, pues entre julio y diciembre se elegirá a los representantes ante la Asamblea Nacional Constituyente y los gobernadores y alcaldes para la representación territorial, regional y local.
En la Constituyente, además, el presidente Nicolás Maduro ha propuesto afianzar aspectos que en el seno de la organización popular sean considerados como pendientes de cara a la constitución del Estado social de derecho y de justicia y su transición al socialismo.
Entre ellas, se encuentran los derechos sexuales y reproductivos, el carácter constitucional de las misiones sociales o los avances en el aspecto ambiental, pues la construcción del ecosocialismo es apenas un esbozo tras la conformación de un ministerio con esa misión.
JI
¿Conocías estos datos sobre el Día de la Independencia en Venezuela?

