Emmanuel Macron ganó presidencia de Francia con 65% de los sufragios

El centrista proeuropeo, de 39 años, fue elegido este domingo presidente de Francia -el más joven de su historia- evitando así que esta potencia económica mundial cayera en manos de la extrema derecha de Marine Le Pen.

Con entre el 65,5 y 66,1% de los sufragios, este exbanquero reemplazará al socialista François Hollande que renunció a presentarse por falta de apoyo popular y del que fue ministro de Economía, según estimaciones de institutos independientes.

Lo hará en una Francia muy dividida políticamente entre las zonas urbanas (privilegiadas y reformistas) y las desheredadas (tentadas por los extremos). Macron, que no parece recular ante los desafíos, tiene varios por delante de gran calado como un desempleo endémico de 10%, la lucha antiterrorista y la crisis de la Unión Europea (UE).

Aunque Marine Le Pen, de 48 años, pierde por amplio margen, no es una derrota en toda regla para ella ni para su partido -el Frente Nacional (FN)- que ha convencido a entre el 33,9% y el 34,5% del electorado con promesas en contra de la inmigración y el euro. No sólo eso, sino que se ha hecho un hueco entre las principales fuerzas políticas del panorama nacional.

La abstención en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales francesas oscilaría entre el 25,3% y el 27%, según estimaciones de institutos de sondeos.

La tasa de participación a las 15H00 GMT era del 65,3%, cuatro puntos menos respecto a la primera vuelta (69,42%), según el ministerio de Interior.

La tasa de participación a esa hora fue la más baja desde 1969, según las estadísticas oficiales.
En la primera vuelta, el 23 de abril, la abstención fue del 22,23%, mientras que en la segunda vuelta de 2012 alcanzó el 19,65%.

Según el instituto de sondeos Ipsos, la abstención el domingo era del 25,3%, mientras que Elabe y Kantar Sofres estimaban que la tasa era del 26% y Harris Interactive, del 27%.

Los simpatizantes de Macron se congregaron en la explanada del Museo del Louvre, en donde Macron llamó a celebrar su victoria.
Un fuerte dispositivo policial se desplegó alrededor del sitio elegido para el festejo. Por la tarde, las autoridades habían evacuado brevemente el lugar debido a una alerta de seguridad, informó una fuente policial.

Las elecciones se desarrollaron bajo la vigilancia de 50.000 policías, gendarmes y militares pues el país Galo se halla en estado de emergencia tras una serie de atentados terroristas que dejaron 239 muertos desde enero de 2015.

¿Quién es el nuevo presidente francés?

Emmanuel Macron, es exministro de Economía, y se ha convertido, a sus 39 años, en el más joven jefe del Estado en la V República francesa, instaurada en 1958.

Hace solo un año, era todavía un semidesconocido ministro de Economía que apenas había logrado sacar adelante una tímida ley liberalizadora y que se distinguía más por sus salidas de tono que por su influencia sobre las arcas del país.

Eso le permitió discrepar en asuntos tan centrales como la reforma de la Constitución que impulsó el presidente François Hollande (y que encalló en el Parlamento) para retirar la nacionalidad francesa a los condenados por terrorismo.

La continua búsqueda de un perfil diferenciado, a la derecha del Partido Socialista pero con tintes sociales y cosmopolitas que lo alejan de los conservadores, convirtió a Macron en un ente extraño en la política francesa: un liberal al estilo anglosajón.

Toma sin rubor elementos prestados de la derecha, la izquierda y el centro, de forma que su ideología resulta difícilmente encasillable y se condensa en un rechazo frontal a los partidos tradicionales.

Hijo de dos médicos de Amiens (norte del país), Macron se formó en la ENA (Escuela Nacional de Administración), donde coincidió con una promoción que hoy copa importantes puestos en el Estado.

Tras completar sus estudios comenzó a trabajar como inspector de finanzas, antes de desembarcar en la empresa privada de la mano de la banca de negocios Rothschild en 2008, de la que llegó a ser socio.

Como banquero, ya compaginó su labor con la colaboración con el entonces candidato a la Presidencia François Hollande.

Convencido de que «la política es una droga dura», entró en el Palacio del Elíseo en 2012 junto a Hollande como secretario general adjunto, donde fue el arquitecto de las primeras reformas económicas impulsadas por el presidente socialista.

Su pecado original, no haber sido nunca elegido para un cargo en unos comicios, le privó de ser ministro del Presupuesto en el primer Gobierno de Manuel Valls, en marzo de 2014, pero no así en el segundo, cinco meses después, donde asumió la cartera de Economía de manos del izquierdista Arnaud Montebourg.

Su intención de cabalgar en solitario quedó clara hace un año con el nacimiento del movimiento político «En Marcha», plataforma inspirada en la campaña de Barack Obama en EE.UU. desde la que lanzó su candidatura presidencial, tras dimitir del Gobierno en agosto.

Avezado músico (ganó premios como pianista en el conservatorio de Amiens) y lector de filosofía, su ubicuidad en los medios franceses se amplió al «papel couché» por la peculiar historia de amor que le unió a su esposa, Brigitte Trogneux, antigua profesora suya en el instituto y 24 años mayor que él.
Los más próximos a Macron reconocen la enorme influencia que ejerce Trogneux sobre el candidato y el activo papel que ésta tiene en la toma de decisiones sobre su exposición mediática.

Con información de DPA y eitb.eus

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