InicioActualidad#VTentrevistas Cinelys Mora: “Hay mujeres con vagina y mujeres con pene”

#VTentrevistas Cinelys Mora: “Hay mujeres con vagina y mujeres con pene”

El 28 de junio se celebra el Día Internacional del Orgullo LGBTI (lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersexuales), conocido de una manera reduccionista como “Día del Orgullo Gay”.

3, 2, 1 para que muchos (as) de quienes leen empiecen a farfullar: “epaaaa”, “eeeso”, “ajá”, “qué rico”, “eso es contigo”, y así.

La fecha se instituyó para festejar, sin pruritos ni vergüenza, la libertad de ser quien se quiera ser en términos de orientación sexual, identidad o expresión de género.

Se conmemora todo el mes, pero el día 28 se escenifican en muchas ciudades del mundo grandes encuentros masivos con marchas, paradas, rumbas, caravanas y debates públicos, a fin de poner acento en una expresión de libertad que ha costado sangre, sudor y lágrimas posicionar en sociedades casi siempre timoratas, que por lo general censuran la diversidad sexual o abiertamente la condenan.

Es, probablemente, una de las minorías secularmente satanizadas por casi todas las instituciones de la sociedad, desde la familia hasta la religión, lo que le confiere el sino del rechazo que se materializa en la incomprensión, burla, ataques violentos y un aislamiento eterno que supera con creces al de la cuarentena por el Coronavirus.

Quien no sea homosexual, no tiene ni remota idea del peso aplastante de la discriminación. Salvo, quizás, los otros excomulgados eternos que llevan su cruz por ser negros, migrantes, pobres, chavistas.

Su transformación fue lenta pero contundente, acompañada de su madre pero rechazada por la sociedad

Cinelys Mora los tiene todos como para ser un paria, y sin embargo, con su rebeldía caribe a cuestas, se exhibe como una negra hermosa que arrastra su belleza de ébano sin vergüenza y sin pedir permiso a nadie, mientras desparrama todo su exotismo tropical en Italia, a donde fue a parrar hace un año y medio en pos de un sueño que tiene algo que ver con la superación personal y la necesidad de desarrollar libremente su condición de mujer transgénero.

Eso y que en Venezuela estuvo a punto de perder la vida: fue secuestra por quince policías y nunca se supo la razón, más allá del acoso por ser lo que es. Un momento tenso y peligroso, mucho más que las otras tantas veces en que fue maltratada, expuesta, humillada, descalificada.

“Fue una meta: rehacerme y convertirme en una mujer transgénero, completamente feliz conmigo misma. Venezuela no ofrece, ni hoy ni nunca, las mejores condiciones para nosotras hacer nuestras vidas. Más allá de un tema laboral, fue venirme a vivir a un lugar donde no se me discriminara por ser quien soy y se me diera chance de cambiarme el nombre, donde mis oportunidades fueran las mismas de una mujer cisgénero. No te voy a decir que aquí en el exterior no viva riesgos, pero se me trata como una verdadera mujer”, expresó.

Empezó a sentir rechazo desde los 7 años, mientras intentaba cincelar su apariencia al contrario de los modelos que establece la sociedad, lo que la impulsó a los doce a transitar la rutina de su vida con falda roja y sin reparar en el qué dirán, atravesando las calles desde su casa hasta el liceo.

Más recientemente fue una de las más jóvenes y aguerridas activistas del movimiento LGBTI en Venezuela, defensora de los derechos humanos y primera chica trans en el movimiento mixto feminista Corazones violeta. Además, fue lideresa del movimiento estudiantil.

Tuvo oportunidad en la política, logrando alcanzar importantes roles en la Organización Bolivariana Estudiantil (OBE); primera vocera transexual de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), primera chica trans en la Federación de Estudiantes de Educación Media.

En Milán, al extremo norte de Italia, se dedica al Pole Dance, o baile de tubo en un nigth club. El encanto que para ella tiene Europa se relaciona con la posibilidad de que cada quien viva lo que quiera vivir, bastante avanzado en materia de derechos para la comunidad trans, y a donde se fue sin abandonar sus causas, pero no con la misma intensidad que durante los días de su militancia en Venezuela.

Hoy es una belleza mestiza exudando garbo en Italia

“Me respetan muchísimo. Aquí, simplemente soy mujer, y es sumamente grato llegar a un lugar y poder decir tu nombre de mujer y no de niño. Creo que la aceptación ha sido maravillosa”, manifestó.

Tiene 20 años, y una belleza de tetas y pene que impacta, tanto que alguna vez atrajo la mirada del presidente del concurso Miss Heart Venezuela, Prince Julio César, quien elogió su hermosura.

Para ella el asunto es así de claro: “Hay mujeres blancas, mujeres negras, mujeres rubias, mujeres morenas, hay mujeres con vagina y hay mujeres con pene”.

¿Ser trans en Venezuela se te hizo más difícil?

— Venezuela no cuenta con las leyes suficientes, ni con la protección para las mujeres trans. Ninguna ley que nos ampare. Ni siquiera entramos en La Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, que protege solo a las cisgénero. Las que nacimos con genitales masculinos, tenemos muchas dificultades. Y aunque tengas una reasignación de sexo, sigues teniendo problemas porque la ley venezolana no te hace el cambio del documento de identidad. Por lo tanto, ya desde allí se te vulneran tus derechos, además del hecho de no tener oportunidad de un cupo laboral normal y digno, y no digo que la prostitución no sea digna, pero hacia allá te obliga el sistema, lo que te vulnera más.

¿Cómo ha sido tu situación como migrante trans venezolana en medio del Coronavirus?

— Guau, bastante difícil en uno de los países más golpeados por el Coronavirus, sin embargo, muchas organizaciones ofrecieron su ayuda. La mayoría de las mujeres trans estamos registradas en dichas organizaciones, como la Cruz Roja. El asistente social va a nuestras casas, siempre pendiente de lo que nos falta; a las que no tienen casa se les busca hogar, se les da comida. Fue difícil para algunas que estaban adaptadas al tema de la calle, pero para quienes tienen familia fue menos grave. En mi caso, como mujer trans venezolana migrante, fue tranquilo porque tengo pareja y no ejerzo la prostitución, entonces eso implica que tengo dónde dormir, hogar, comida fija, y tuve la oportunidad de ayudar a varias compañeras que sí estaban en la calle y no tenían una mano amiga. Algunas no tenían documentos y eso lo hizo todo mucho más difícil.

Explícame la diferencia entre género e identidad sexual

—Muy fácil, la expresión de género es lo que tú aparentas, y la identidad sexual es lo que tú eres. El hecho de mi expresión no implica mi identidad, porque mi identidad es ser transexual y mi expresión es ser mujer. Eso me define como mujer transexual.

 ¿Mujer?

—Con pene. Hay mujeres transgénero y hay mujeres transexuales, hay una gran diferencia. La transexual es aquella que quiere genitales y la transgénero es aquella que se siente a gusto con su pene. Ese es mi caso, yo me siento muy a gusto.

 

Marlon Zambrano/VTActual.com

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