Un complejo entramado de relaciones personales, comerciales, «farándula» y decenas de compañías establecidas en Venezuela y en EEUU principalmente, le fueron dando forma a la estructura de poder que -desde el año 2010- le permitió a Jonathan Marín, aquel «modesto chofer» del abogado del pedófilo Jeffrey Sand: Luis Edgardo Mata, ascender en la escala de la fortuna hasta llegar a ser el alcalde del pequeño municipio de Guanta (Anzoátegui, Venezuela) y apoderarse con socios y allegados de cuantiosos recursos destinados a consolidar la producción de crudo en la Faja del Orinoco.
Una revisión actualizada de las conexiones y vínculos entre factores de poder, que se mueven entre Lecherías y el sur de Florida (EEUU), ofrecen las claves del irregular fenómeno que provocó severas pérdidas financieras y daños a la estructura de producción, en medio de la omisión y el consentimiento de una parte de la anterior altísima gerencia de la petrolera estatal PDVSA.
Jhonathan Marín en realidad se aproximó a la actividad política como empresario-contratista de algunas alcaldías de los municipios del norte del estado Anzoátegui, al menos desde el año 2003, cuando acumuló desde sus oscuras conexiones con la Alcaldia de Sotillo (es famosa la leyenda de un «tumbe» espectacular a una autoridad local) suficiente poder económico para abrir tienda aparte y a partir de esa fecha constituyó las firmas Inversiones JM 2004 y la Cooperativa Simón Bolívar Hacia El Futuro, que le abrieron camino como empresario -pero usando la fachada del chavismo- para llegar a construir una gerencia paralela en PDVSA-Oriente.
Cuando bajo el aluvión chavista ganó la alcaldía de Guanta, Marín se convirtió en el principal receptor de los fondos especiales que entregaba PDVSA y las empresas proveedoras y contratistas como aportes sociales y/o comunitarios. Ese proceso se concretó con la conformación de «empresas de producción social» de la municipalidad y la construcción de obras y financiamiento de proyectos, lo que contribuyó a la mafia de Marín. Mientras «las EPS» le dieron la posibilidad de comenzar a construir su red empresarial derivando contratos hacia sus compañías de fachada o hacia las de sus allegados.
El alcalde transfirió las acciones de sus empresas a su esposa, Esneidy Mayerling Villanueva Medina, con el fin de evadir la responsabilidad en caso de que las mismas recibieran contratos con la alcaldía o PDVSA. Sin embargo, tales compañías siguen bajo su control; de hecho esto se evidenció con una serie de documentos recuperados en marzo de este año por las autoridades.
Un conjunto de documentos localizados permiten relacionar una decena de firmas comerciales usadas para amparar transacciones y contratos con características irregulares o abiertamente ilegales. Entre esas empresas se encuentran la Cooperativa Simón Bolívar Hacia El Futuro, Inversiones JM 2004, Group Services & Transporte VIP, Suministros y Equipos Yopaima, Cooperativa Inversiones Rucio Moro, Anzoátegui Producciones VIP 2014 y J y P 2010.
En simultáneo es posible ubicar un conjunto de compañías creadas en el sur del estado de Florida (EEUU) donde figura como principal directiva la señora Esneidy Mayerling Villanueva Medina, esposa de Marín. Aquí es público y notorio que la familia Marin-Villanueva haya fijado a EEUU como lugar de residencia pasando de una quinta en Boston a un lujoso pent house en Brickell-Miami, las cuales de forma directa se pueden identificar con tres compañías y algunas corresponden con los nombres de las firmas registradas por Marín en Venezuela. Estas son: Inversiones J.M 2004, C.A Corp, Group Services & Transporte Vip C.A. Inc. y Vip Group Solutions LLC.
Es inminente concluir, con una simple investigación y acumulación de material que ha sido conocido a raíz de los múltiples allanamientos hechos en dicha región oriental, que el Alcalde de Guanta, Jonathan Marín, llegó a ser el FILTRO excluyente e incluyente a la vez, en la adjudicación de todo contrato mil millonario que pudiera otorgarse en la Faja Petrolera del Orinoco. Las delaciones de Pedro León y el llamado «Coco» Sosa sólo aliñarán con algo más de sazón la trama del «petroguiso» que conmociona a la nación venezolana.
Pascual Torres / Con información de Aporrea
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