Alberto, la primera tormenta de la temporada de huracanes que se formó en el Golfo de México a finales de la semana pasada, viajó con vientos sostenidos de 72 kilómetros por hora, provocando inundaciones, deslizamientos, evacuaciones y erosiones en algunas zonas del norte de Florida.

Las primeras víctimas relacionadas con la tormenta fueron dos periodistas del estado de Carolina del Norte que perdieron la vida el lunes luego de que un árbol cayera sobre el auto en el que se dirigían a cubrir los efectos de Alberto.
Después, la crecida repentina del río Patapsco, en Ellicott City, estado de Maryland, abarcó todas las calles y arrastró a un sargento de la Guardia Nacional que intentaba salvar a una mujer.

El Centro Nacional de Huracanes confirmó que la tormenta subtropical bajó su intensidad y es ahora una depresión tropical. Sin embargo, advirtió que no cesarán las lluvias en estados como Alabama, Tennessee, Kentucky, las Carolinas, Illinois y Georgia.

Por su parte, el ministro del Interior de Cuba, Julio César Gandarilla, detalló durante una reunión con el presidente Miguel Díaz-Canel que cuatro personas perdieron la vida debido a imprudencias durante la tormenta.
Además, las fuertes lluvias provocaron un derrame de crudo en la Bahía de Cienfuegos, cuya refinería quedó parcialmente inundada. También ocasionó más cortes de vías, colapsos de puentes y miles de evacuaciones.
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