Si eres hombre, vives en Rusia y acostumbras sentarte con las piernas muy abiertas en el transporte público, ocupando parte del espacio de otro pasajero, podrías ser el objetivo de las acciones de varios activistas que consideran esta costumbre masculina (conocida como ‘manspreading‘) como una demostración del machismo reinante en la sociedad.
Anna Dovgaliuk, activista de ese país, ha viralizado recientemente en las redes un vídeo manifiesto contra el manspreading, en el que se muestra a una mujer rociando una mezcla de agua con lejía en la entrepierna de varios hombres que viajaban en el metro de San Petesburgo. Durante la grabación, Dovgaliuk afirma que es necesario luchar contra este hábito, que considera una agresión de género.
“Es extremadamente importante para mí llamar la atención de las personas hacia este tema, para provocar una discusión y, en consecuencia, la creación de normas legislativas que penalicen el ‘manspreading’”, destaca la activista en el vídeo en el que también advierte que llevará esta campaña a las ciudades de Moscú y Kazán.
A pesar de que algunos internautas consideran que el video es una escenificación, muchos han sido los comentarios desfavorables en su contra. Quienes objetan la veracidad del mismo, señalan que la protagonista del video no es Dovgaliuk. En efecto, la protagonista de la grabación es María Rein, quien también es activista y defiende la causa contra el manspreading.
La mayoría de los comentarios que ha recibido el video son de hombres indignados que expresan su rechazo a las acciones de estas feministas y manifiestan su intención de ejercer acciones legales, e incluso de recurrir a la fuerza, para defenderse lo que consideran un ataque.
ARG

