Acciones de Trump afirman que perro que ladra sí muerde

La controversia parece no alejarse del ahora presidente de EE.UU. Donald Trump. Tras su investidura, pero a menos de una semana de ésta, el nuevo inquilino de la Casa Blanca firmó importantes órdenes ejecutivas sobre temas de los que habló durante su campaña electoral pese a múltiples protestas en su contra. Pareciera ser que en este caso, perro que ladra, sí muerde.

Durante el primer día de Trump como presidente, justo después de ser juramentado en el cargo, el magnate firmó la orden ejecutiva que deroga el programa de salud lanzado por la administración anterior, llamado Obamacare, considerado uno de los principales legados del expresidente Barack Obama.

Desde su promulgación, el programa ha sido fuertemente criticado en el país, debido a que obliga a los estadounidenses a adquirir obligatoriamente un seguro, privatizando aún más la salud en ese país, en vez de establecer un sistema de salud universal y gratuito como existe en casi todos los países del mal llamado “primer mundo”.

Un gran porcentaje de la población de EE.UU. desaprobó el programa de salud de Obama. En el texto de la imagen se lee "Esto va a doler".
Un gran porcentaje de la población de EE.UU. desaprobó el programa de salud de Obama. En el texto de la imagen se lee “Esto va a doler”.

La medida de Trump ha sido criticada fuertemente también, especialmente por el sector beneficiado por el Obamacare como las empresas aseguradoras y las farmacéuticas pero también por los ciudadanos comunes, ya que la derogación del programa dejaría desprotegidos a los ciudadanos, porque todavía no existe un plan concreto e inmediato que lo reemplace.

No obstante, los senadores republicanos Bill Cassidy y Susan Collins han expuesto una posible propuesta llamada Ley de Libertad del Paciente, que establece que muchos de los impuestos que usa el Obamacare se mantendrían con el fin de proveer ingresos para el plan de reemplazo y da a los estados del país la opción de mantener o no el sistema. Queda por parte del Congreso su aprobación.

 

Posición antiaborto y visita a la CIA

En su segunda día como presidente, Trump firmó otra orden ejecutiva que corta el financiamiento a las organizaciones internacionales a favor del aborto, que lo promuevan o lo realicen, con lo cual renovó “la política de la Ciudad de México”, llamada así por haberse anunciado en la capital mexicana durante el mandato de Ronald Reagan.

Según el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, el decreto “finalizará el uso de dólares de los contribuyentes para financiar abortos en el extranjero (…) el presidente ha sido muy claro de que es un presidente pro vida, la restauración de esa política refleja ese valor”, agregó.

La medida se dio en pleno desarrollo de las marchas anti-Trump por parte de cientos de miles de mujeres en más de 600 ciudades estadounidenses y del mundo. Uno de los principales temas que defendieron las manifestantes fue precisamente el del aborto.

Aunque no se duda que existe una genuina defensa de los logros de las mujeres en el país norteamericano, diversos medios alternativos de ese país han denunciado, pese a no estar alineados ni compartir los planteamientos de Trump, que esta acción mundial estuvo organizada y dirigida por George Soros, acérrimo enemigo del presidente y uno de los principales financistas de la excandidata Hillary Clinton.

Por otra parte, el presidente visitó más tarde ese día el cuartel general de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) en Langley, Virginia, probablemente para limar asperezas con esta importante institución, luego de que Trump desacreditara y desestimara un informe que elaboraron las agencias de inteligencia que reportaban que supuestamente Rusia había interferido en las elecciones presidenciales y permitieron la victoria de Trump sobre Hillary Clinton.

Allí aseveró a los funcionarios que confía en ellos y los apoya al 100% y que fue responsabilidad de los medios de comunicación tensar las relaciones entre su persona y la comunidad de inteligencia yanqui, por lo que pidió borrón y cuenta nueva.

 

Herida letal al TPP y replanteamiento del TLCAN

Empezando la semana, el presidente cumplió el lunes con otra de sus amenazas electorales: la salida de EE.UU. del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP, por sus siglas en inglés). Esto supone una herida de gravedad a la vida de dicha zona de libre comercio, básicamente por dos razones: Estados Unidos era el principal promotor de este acuerdo; al salirse, le deja la puerta abierta a China para tomar el liderazgo de la región transpacífica, que además, ya venía proponiendo otro acuerdo más horizontal para los países que la integren.

En segundo lugar toma relevancia un tecnicismo interno que podría ser clave para su desmantelamiento: una de las cláusulas del Acuerdo indican que para que éste pueda entrar en vigor, el 80% del Producto Interno Bruto (PIB) combinado entre los países firmantes debe dar el visto bueno al tratado y EE.UU. por sí solo, aporta más de la mitad, haciendo difícil la puesta en marcha del tratado. La medida de Trump pudiese generar un efecto dominó entre los firmantes del TPP; de hecho, ya Chile anunció su salida, emulando así la acción emprendida por EE.UU.

Muchos analistas consideran que con el retiro de EE.UU. no tiene sentido avanzar en la conformación del TPP.
Muchos analistas consideran que con el retiro de EE.UU. no tiene sentido avanzar en la conformación del TPP.

Igualmente, el presidente ya pautó una reunión con su homólogo mexicano, Enrique Peña Nieto, para el 31 de enero, en la cual se revisará el Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Justo un día antes de la visita de una delegación ministerial mexicana, Trump indicó el martes en la noche que el “muro sí será construido”, al anunciar que este miércoles se centrará en temas relacionados con la seguridad nacional.

 

Más inversiones y menos regulaciones

Un tema que pasó un poco por debajo de la mesa en la agenda de la prensa mundial fue la reunión que sostuvo con los directores ejecutivos de tres gigantes de la industria automotriz: General Motors, Ford y FIAT Chrysler.

Durante el evento, el presidente sostuvo un breve encuentro con los reporteros en el que informó que estaría adelantando planes para traer de vuelta fábricas (no solo del sector automotriz) para que generen empleos y se mantengan en el país a largo plazo.

Señaló además que su administración está trabajando en un plan para reducir impuestos, así como regulaciones innecesarias; “queremos regulaciones pero reales, que signifiquen algo (…) Haremos que las cosas sean mucho más sencillas para las plantas de vehículos y para quienes deseen hacer negocios en EE.UU. Haremos que sea un país mucho más amigable para las inversiones”, acotó Trump.

Sobre este tema, cabe recordar los consejos que hizo el genio detrás de Apple, Steve Jobs, al expresidente Barack Obama. De acuerdo a Walter Isaacson, autor de la biografía oficial de Jobs, éste le aseguró en 2011 al expresidente que EE.UU. debía crear una política para generar mayor cantidad de puestos de trabajo a lo interno del país, así como adoptar una política más amigable para los negocios, ya que era mucho más fácil abrir una fábrica en China que en EE.UU.

El inventor argumentó que uno de los motivos principales para la dificultad de abrir una fábrica en el país era el complejo proceso para contratar mano de obra calificada, mientras que en otros países, especialmente China, era mucho más fácil y sencillo.

Pareciera ser que Trump escuchó estos consejos y se mueve en esa dirección, de acuerdo a lo asomado durante la reunión con directivos de las empresas automotrices, que podrían reactivar el parque industrial de ciudades como Detroit, antiguo epicentro yanqui de la producción de automóviles que en la actualidad lidia con la bancarrota, altos índices de desempleo, pobreza, criminalidad y narcotráfico.

Así se ve Detroit en la actualidad. En Internet abundan las imágenes que muestran a la ciudad literalmente en las ruinas y abandonada.
Así se ve Detroit en la actualidad. En Internet abundan las imágenes que muestran a la ciudad literalmente en las ruinas y abandonada.

Otra acción de Trump que generó controversia fue la orden ejecutiva que emitió para la reactivación de la construcción de dos oleoductos en suelo estadounidense, Keystone XL y Dakota Access, cancelados por la administración Obama, que alegó que ambos proyectos incrementarían la emisión de gases de efecto invernadero.

El proyecto del oleoducto Keystone XL (KXL) es una ampliación del sistema de oleoductos Keystone ya existente, con una extensión 1.897 kilómetros, para unir por una vía más corta y una cañería más gruesa la región de arenas alquitranadas de la provincia canadiense de Alberta con refinerías en varios estados estadounidenses para terminar en el Golfo de México, explicó la empresa TransCanada.

En ese sentido, la petrolera indicó en un comunicado que “KXL creará miles de empleos bien pagados en la construcción y generará decenas de millones de dólares en impuestos anuales a lo largo de la ruta que atraviesa varios condados, así como (el aumento de) más de 3.000 millones de dólares el PIB de EEUU”.

Sobre la controvertida acción, el secretario de prensa Sean Spicer anunció que la finalidad de Trump es “equilibrar” la protección ambiental y la economía.

No obstante, activistas y miembros de la tribu Standing Rock Sioux, así como otras organizaciones ambientalistas se oponen al proyecto, debido a que no se tomó en cuenta el impacto que ésta tendrá en el agua y el ambiente circundante, ni en lugares de importancia cultural o histórica, por lo cual tomarán acciones legales para frenar la obra.

¿Repunte de la economía?

Pese a todas las predicciones apocalípticas que numerosos detractores de Trump han lanzado antes y después de ser investido presidente, la verdad es que tanto la economía mundial como la interna han visto leves pero positivos repuntes en sus indicadores bursátiles.

Según la Agencia Reuters, las acciones en diversas bolsas del mundo han obtenido un pico récord que no se veía desde hacía 19 meses, debido a varios factores, entre ellos, la esperanza de que la administración Trump apruebe un ambicioso paquete de inversión fiscal para impulsar la producción manufacturera interna.

La reunión con el sector automotriz ha generado buenos pronósticos en los mercados bursátiles.

“Las acciones de las bolsas en EE.UU. han mostrado signos de revitalización esta semana, como consecuencia de la idea que tienen los mercados sobre el triunfo de Trump”, señaló Kathleen Brooks, directora de investigación de City Index.

Esto está ligado estrechamente a las decisiones de Trump de expandir la industria petrolera y energética de EE.UU., así como las reuniones sostenidas con el sector automotriz, afirmó Brooks.

Pese a la pérdida de valor que registró recientemente el dólar, las iniciativas de Trump como la reducción de impuestos con el fin de generar mayores inversiones en suelo estadounidense ha cerrado la brecha en este aspecto, indica Reuters.

En este sentido, el viceministro de Finanzas de Alemania, Jens Spahn, dijo este miércoles que sus planes de incrementar el gasto estatal podrían dar un impulso extra a la economía global, y que es positivo un cierto nivel de competencia fiscal en las localizaciones de los negocios.

Lo de los inmigrantes va en serio

Aparte de prometer que construirá un muro en la frontera con México, el presidente de EE.UU. prometió pedir una investigación sobre la denuncia de que tres millones de inmigrantes indocumentados habrían votado en las elecciones de 2016.

“Voy a pedir una gran investigación sobre fraude electoral, y que ello incluya a los que se registraron para votar en dos estados siendo ilegales, e incluso registrados para votar que estaban muertos”, escribió en su cuenta oficial de la red social Twitter.

“Dependiendo de los resultados, fortaleceremos los procedimientos de votación”, añadió.

También trascendió este miércoles que Trump firmaría órdenes ejecutivas entre las que se incluiría una prohibición temporal a la entrada de la mayoría de los refugiados, a excepción de las minorías religiosas que huyen de alguna persecución, así como la suspensión de los visados para ciudadanos de Siria, Irak, Irán, Libia, Somalia, Sudán y Yemen, hasta que se establezca una investigación de antecedentes más agresiva para proteger el país de ataques terroristas.

Esta medida coincidiría por lo asomado por el presidente cuando se refirió a que el miércoles se abordaría como tema la seguridad nacional.

Durante la campaña, Trump propuso una prohibición temporal al ingreso de musulmanes a Estados Unidos. Muchos partidarios de Trump criticaron la decisión de Obama de aumentar el número de refugiados sirios admitidos en el país por temor a que quienes huyen de la guerra civil ejecuten ataques.

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Trump planea extender el muro fronterizo construido por George W. Bush en la frontera con México.

Desde entonces, tanto Trump como su nominado a fiscal general, el senador Jeff Sessions, han dicho que se concentrarán en restringir el ingreso de inmigrantes que podrían representar una amenaza, en lugar de prohibir la llegada de personas que siguen una religión específica.

Por otra parte, no todas las noticias relacionadas con Trump y los musulmanes son negativas. De acuerdo a una fuente oficial palestina, la actual administración estadounidense decidió postergar el traslado de la embajada de EE.UU. de Tel Aviv a Jerusalén para intentar impulsar nuevas negociaciones de paz entre israelíes y palestinos, que se encuentran en un punto muerto.

Igualmente, Ahmad Majdalani, miembro del Comité Ejecutivo de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) señaló que hay indicaciones de que Trump ha dado marcha atrás en su promesa inicial a Israel de cambiar la embajada de ubicación.

Estas son buenas noticias para los palestinos, quienes deben afrontar el abuso descarado y continuo por parte de Israel, al destruir viviendas en territorio palestino para establecer nuevas comunidades de colonos judíos, hecho tajantemente prohibido por la ONU pero sin repercusiones internacionales sobre Israel, entre muchos otros abusos por parte del gobierno sionista.

Lo cierto es que, como afirma el citado viceministro Jens Spahn, es demasiado temprano para juzgar al presidente Donald Trump. Ciertamente es un personaje controvertido por sus posturas pero es notoria la alianza que existe en su contra, especialmente la mediática. Los contantes reportes de que el multimillonario Soros está detrás de las masivas protestas en su contra, también deja mucho qué pensar.

Es un hecho que Trump ha puesto en jaque los intereses de las élites empresariales y políticas de su país, al meterse con Obamacare y los tratados de libre comercio que solo han enriquecido a los dueños de las corporaciones farmacéuticas y de otras grandes transnacionales, por lo que habrá que esperar para ver si puede cumplir con sus promesas hechas a la clase trabajadora o si se convertirá en otro fraude como Barack Obama.

Con información de Telesur, Sputnik y Reuters.

JA

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