InicioDestacada#VTanálisis: Descifrando a Nayib Bukele

#VTanálisis: Descifrando a Nayib Bukele

«El Presidente más guapo y cool del mundo mundial».  Hace unos meses esta era la descripción del perfil del cuadragésimo sexto presidente de El Salvador, Nayib Bukele.  De personalidad un tanto desenfadada, este joven de 38 años es todo un enigma para la política latinoamericana.

De origen palestino, Nayib Bukele fue, hasta octubre de 2017, miembro del partido Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), pero fue expulsado por un tribunal disciplinario por no cumplir los principios de la tolda de izquierda.

Su expulsión sucedió cuando era alcalde de San Salvador, la capital de uno de los países más pobres y violentos y con mayor número de migrantes ilegales del llamado triángulo norte de Centroamérica.  Saltó de la izquierda, a la izquierda moderada y luego a la centroderecha.

Entre otras cosas, se le acusó de ataque físico y verbal a una mujer, a la síndica municipal de San Salvador, Xótchil Marchelli.

«Se me salieron un par de lágrimas, agaché la cabeza. Cuando regresó (Nayib Bukele), porque alguien le dijo que no podía cerrar la sesión, me dice que vaya a llorar a la municipal, que les pida que sea la candidata y me dice: ‘Sos una maldita traidora ¡Bruja!’ Y me tiró una manzana que se la obsequió don Jaime Hill (…) Eso evidentemente era para mi cara y como yo estaba sobre el mueble, me aparté y cayó sobre el mueble. Si yo no me aparto me cae en el rostro», expresó Marchelli.

Entonces así fue como el alcalde Bukele, saltó del FMLN, al partido Cambio Democrático (izquierda moderada) y luego, en 2018, gana las primarias de una pequeña organización política llama GANA (de centro derecha), con la cual, por cierto, ganaría las elecciones presidenciales, acabando con 30 años de bipartidismo.

El 1º de junio pasado, recibía la Presidencia de su antiguo aliado político, el expresidente Salvador Sánchez Cerén y marcó inmediatamente distancia con los gobiernos de Venezuela (y expulsó a todo su cuerpo diplomático), Nicaragua y Honduras.

Hasta aquí todo bien.  Bukele se unía así a la ola de gobiernos neoliberales en América Latina.  O al menos eso se pensaba hasta ahora, cuando la crisis por la pandemia del Coronavirus parece haber sacado lo más humano de él, lo que le ha valido el repudio de la derecha.

Un remezón al estilo millenial

En septiembre pasado, desde que lo vimos en el discurso anual de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), tomándose una selfie para decir que el organismo mundial tenía que evolucionar porque ya estaba obsoleto, Nayib Bukele, llamó la atención del mundo, que rápidamente lo empezó a llamar el «presidente Millenial».

En su discurso en el que llamó a la ONU a adaptarse a los nuevos formatos “o le pasará lo que le pasó a Blockbuster o a Kodak» , y que fue desestimado por muchos como superficial, concentraba lo que muchos líderes progresistas han pedido durante décadas: Que las Naciones Unidas se acerquen más a la gente y sus políticos salgan de sus paredes de mármol.

«Este es un mensaje importante para el mundo por la nueva realidad en la que vivimos», señaló al sacarse el selfie y añadió: «Les aseguro que esta ‘selfie’ que subiré a redes sociales será vista por más personas que las que están viendo este discurso. La población ya cambió y los políticos aún no lo han comprendido».

Bukele: ¿Héroe del coronavirus o víctima de su «populismo»?

El manejo de Nayib Bukele de la crisis por el Covid-19 ha mantenido a su país con un muy bajo número de decesos.  Junto al gobierno del presidente venezolano, Nicolás Maduro, El Salvador ha sido uno de los países latinoamericanos que tomó la medida del distanciamiento social, cuarentena y medidas de protección personal mucho antes.

Para este día, 22 de abril, El Salvador tiene sólo 7 decesos y 237 casos. Pero, ¿Cuál es el secreto de su éxito?

Además de estrictas medidas de confinamiento, Bukele ha jugado a implantar políticas de apoyo al pueblo, pese a que al principio de su mandato, parecía hacer claras diferencias entre las clases sociales, hasta el punto de decir que existían ciudadanos salvadoreños y delincuentes, como si por el hecho de haber violado la ley perdieras la condición de ser ciudadano.

Pero a la vez que da ayudas monetarias y reparte comida, semanas antes había sacado al Ejército a la calle, e incluso invadió la sede del Poder Legislativo, tras tener diferencias con éste por un préstamo de 109 millones de dólares para su plan de seguridad.

«Bukele desafió a los legisladores al irrumpir, arropado por oficiales de la policía y militares, en la Asamblea Legislativa, se sentó en la silla del presidente parlamentario y ordenó el inicio de la sesión, amparado, dijo, por un derecho divino«, reseñó el diario español El País.

Pero el juego del populismo, no le salió tan bien como esperaba.  Luego de anunciar un bono de 300 dólares para distribuirlos en 1.5 millones de hogares vulnerables, para que el pueblo salvadoreño cumpliera la cuarentena, se enfrentó a un río de gente, que lo desafió y salió a las calles a reclamar esta ayuda.

Una cucharada mediática de su propia medicina

El exintegrante de un partido de izquierda, que antes fue una guerrilla antiimperialista, Nayib Bukele, sólo duró 10 meses como presidente de El Salvador.  En este corto tiempo, pasó de ser el «salvador» de El Salvador, a ser catalogado como «dictador», el mismo calificativo que usó en su momento de más gloria contra el jefe de Estado de Venezuela.

«Más respeto Sr. @NicolasMaduro (Nicolás Maduro). Habla de un presidente electo democráticamente, a diferencia suya», expresó Bukele en su cuenta de Twitter tras expulsar a todo el cuerpo diplomático nombrado por Caracas.

El diario The New York Times, el pasado 20 de abril publicó un artículo titulado: «Bukele, el autoritario», un análisis político que lo cataloga, no sólo como un presidente de Twitter, sino como un autoritario y represor.

«A Nayib Bukele, presidente de El Salvador, le estorba la democracia. Lo ha terminado de confirmar con sus actos durante el manejo de la crisis provocada por el coronavirus.  Las señales estaban ahí desde el principio, pero ha sido en estos meses de marzo y abril en los que Bukele se ha exhibido en todo su esplendor como un hombre autoritario, dispuesto a saltarse las reglas más básicas de la república y gobernar solo un país que lo sigue adorando, según las últimas encuestas», disparó en su versión en español uno de los diarios de mayor tiraje de EE.UU.

Nayib Bukele, y su perfil político siguen siendo hoy por hoy, un misterio.  Con un pasado en uno de los partidos de izquierda más reconocidos de América Latina, y con raíces palestinas, su ascenso al poder lo hizo de la mano de la derecha, esa misma que ahora parece querer sumirlo en el olvido.

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