#VTentrevista Jonny Hidalgo: llegó la hora de redefinir la dirección de PDVSA

Una vez más, el presidente Nicolás Maduro encaró frontalmente la crisis del sector de los hidrocarburos al decretar el pasado miércoles 19 de febrero la emergencia energética, al tiempo que anunció la creación de la Comisión Presidencial Plenipotenciaria para la defensa, reestructuración y reorganización de la industria petrolera nacional que llevará el nombre del desaparecido político y embajador Alí Rodríguez Araque, con la idea de iniciar el proceso de transformación de todo el sector.

La decisión surgió en medio de las sanciones impuestas por el Departamento de Estado de EE. UU. contra la filial suiza de la empresa rusa Rosneft Trading, al intentar comercializar crudo venezolano, al tiempo que Elliott Abrams, representante norteamericano para Venezuela, declaró que en los próximos meses habrán más “medidas de presión” contra el gobierno venezolano, con énfasis en PDVSA.

Es tal el nivel de urgencia, que el mandatario encargó la presidencia de dicha comisión al Vicepresidente Ejecutivo del área económica, Tareck El Aissami y la vicepresidencia ejecutiva de la instancia a Asdrúbal Chávez. También la encabezan el general en jefe, Vladimir Padrino López, ministro del Poder Popular para la Defensa, y el almirante en jefe Remigio Ceballos, comandante estratégico operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana.

“Estoy poniendo todo el poder del Estado, del gobierno y de la nación para entrarle a PDVSA con todo” advirtió Maduro, para finalmente hacer énfasis en que “no acepto más excusas. O producimos o producimos, pero Venezuela tiene que ser una potencia mundial” e insistió en el plan de alcanzar la meta de producción de 2 millones de barriles diarios que actualmente no llega ni a 1 millón.

Con sus palabras, el mandatario dio a entender que la guerra también es contra los demonios internos que sabotean y han dejado gravemente herida a la principal industria del país.

Jonny Hidalgo, ingeniero, investigador y escritor venezolano.

Hasta el coronavirus influye

Atravesamos una situación de alta complejidad, pues las sanciones de EE. UU. contra Venezuela dificultan las transacciones comerciales y financieras que requiere la industria petrolera para operar regularmente, advierte el ingeniero, investigador y escritor Jonny Hidalgo.

“Básicamente, las medidas sancionan a quienes hagan negocios con PDVSA, por lo que se abstienen proveedores, clientes y entes financieros. Así, a la empresa se le dificulta cobrar lo que vende, pagar lo que compra y adquirir financiamiento para ejecutar las inversiones requeridas para mantener las operaciones” explica.

“Por otra parte, la expropiación que EE. UU. ejecutó sobre CITGO y la terminación del contrato de arrendamiento de la Refinería Isla en Curazao, tiene efectos sobre la maniobrabilidad de PDVSA en el exterior. Además, la caída de la producción petrolera se ha sumado a los reveses políticos que la izquierda ha tenido en Sur y Centro América, lo que ha menguado la cooperación energética que debe apuntalar la constitución de un bloque geopolítico internacional que le haga contrapeso al imperialismo occidental”.

Hidalgo, autor de la columna Energía y Poder del semanario CuatroF y de los libros «El Planteamiento estratégico de Petrocaribe” -2016- y «Procedimiento para establecer criterios de selección de indicadores ambientales» (una propuesta metodológica para la formulación de políticas ambientales de Petrocaribe) -2015-, considera que no se pueden perder de vista las tensiones que existen entre EE. UU. e Irán y la situación de China con la irrupción del coronavirus (COVID-19), hechos estos que están afectando el mercado global de hidrocarburos.

En ese contexto, vale resaltar, según Jonny Hidalgo, que el país es dramáticamente dependiente de las importaciones a través de proveedores internacionales relacionados con la gran industria. “Desde los catalizadores que se utilizan en la refinación por fraccionamiento y craqueo catalítico, hasta las pinturas de los aceros, pero también reguladores de presión de sistemas de gas… la importación más controversial es la de nafta diluyente para la extracción de crudos en la faja”.

Es un círculo vicioso que arrastramos de la cuarta república. “Este esquema de producción, tan dependiente de las importaciones, lo heredamos de la época de las concesiones, en la cual los inversionistas extranjeros (concesionarias) garantizaron la recirculación de capital a sus metrópolis, para asegurarles la concentración necesaria para el desarrollo capitalista”.

 

El drama de los cargos de confianza

En cuanto al contexto interno, hace énfasis en una de las situaciones que mayores problemas ha acarreado para la estatal petrolera: su política de recursos humanos (remuneración, captación, formación, promoción, desarrollo organizacional, etc.). “Esto es más importante que los problemas de inversión, infraestructura o producción”.

– ¿La emergencia también es a lo interno?

– Sí. La crisis que generó el revelamiento de los casos de corrupción en PDVSA, hizo notar que fallan los mecanismos de control, por lo que se debe cuestionar la arquitectura organizativa de la empresa y su relación con el Estado. Aún con los cambios de directivos que ha tenido PDVSA, y a pesar de que el presidente Maduro ha instruido su reestructuración en diversas ocasiones, la estructura se ha mantenido.

Así, es pertinente la creación de una comisión para la reestructuración de PDVSA, la cual está generando grandes expectativas entre los trabajadores. Ahora, es justo decir que no es posible diseñar un nuevo orden para la industria petrolera si no se reestructura al Estado y si no se supera su mayor debilidad, la cual es la existencia de los cargos de libre nombramiento y remoción, que, dicho sea de paso, ya están prohibidos para la industria petrolera según el artículo 32 de la Ley Orgánica de Hidrocarburos. La historia reciente ha demostrado que sobre los “cargos de confianza”, los cargos existen pero la confianza no.

Considera que es el momento de potenciar todas las capacidades del personal que se ha ido especializando en distintas áreas y niveles. Desde el año 2015, los trabajadores de PDVSA se han venido organizando para mostrar el desarrollo tecnológico y organizacional que han logrado a lo largo de toda una vida.

“Estos desarrollos están en capacidad de sustituir cuantiosas importaciones, pero tienen que lidiar con la herencia trasnacional y la incredulidad que algunos criollos tienen sobre nuestra propia capacidad creativa, aunque esta sea reconocida en todas partes del mundo. Fíjate como algunos analistas se escandalizan al hablar de la emigración de profesionales, pero esto no es algo nuevo, nuestro talento siempre ha sido demandado internacionalmente y por tanto extraído. Parece que nadie es profeta en su tierra, como dicen”.

Volver a los 2 millones

Nos recuerda Hidalgo -quien participó en los debates de definición del Plan Estratégico Socialista de PDVSA en 2015 y conformó injertos socialistas para la transformación organizacional de PDV Caribe- que hemos atravesado distintas situaciones críticas relacionadas con el petróleo durante la gestión del gobierno revolucionario: La primera de ellas, la sanción, por vía habilitante, de la Ley Orgánica de Hidrocarburos (2001).

Luego, el golpe de Estado ocurrido el 11 de abril de 2002; el sabotaje que comenzó en diciembre de ese mismo año; intervenciones de la Dirección Ejecutiva de Comercio y Suministro, que no tuvieron mucha trascendencia; el proceso de nacionalización de la faja (2007) y los muelles en el Lago de Maracaibo, procesos sobre los que aún hay que sistematizar lecciones aprendidas; y también el revelamiento de los casos de corrupción en PDVSA, en el año 2017, que conllevó a cambios bruscos de los directivos y gerentes de todos los niveles de la corporación.

Habría que sumar a esta lista, la crisis financiera internacional de los años 2008-2009, la caída de los precios del barril de petróleo de los años 2009, 2015 y 2016; y los litigios internacionales que hemos tenido contra corporaciones trasnacionales.

– ¿Es posible, en este estado de cosas, alcanzar la meta propuesta por Maduro de elevar la producción a 2 millones de barriles diarios?

– PDVSA ha producido más 2 millones de barriles diarios en el pasado. Así que es posible volver a ese nivel, pero no en el corto plazo. Pienso que se nos ha abierto una excelente oportunidad para redefinir la dirección de la industria petrolera y el rol que nuestro país debe jugar en el escenario internacional.

No podemos ser una colonia petrolera, cuyo rol sea asegurar el suministro de petróleo a las potencias occidentales, al mercado internacional. Con el Comandante Chávez avanzamos mucho en eso, por lo que pudimos emprender proyectos como Petrocaribe, fortalecer a la OPEP, formar alianzas estratégicas con China, Rusia, India, Irán y otros países; y utilizar el ingreso petrolero para el desarrollo del país. Ahora, para avanzar más, debemos redefinir la dirección, no se trata de desarrollar una política petrolera, sino de una política energética que permita la ejecución del proyecto nacional.

No somos un país petrolero, somos un país con petróleo, tenemos que usarlo para desarrollar nuestras fuerzas creativas, productivas, incluyendo las intelectuales, y no para atender las demandas del mercado internacional que nos supeditan, ni para emular a los trust como Shell o BP.

– ¿Cuánto se produce realmente en este momento?

– Según los datos ofrecidos por la OPEP, la producción está cercana a los 900 mil barriles diarios. Ahora, es más importante reflexionar sobre para qué se produce… ¿es el petróleo una fuente de energía o una fuente de divisas?

Marlon Zambrano/ VTActual.com

Desmienten que Venezuela planee ceder PDVSA a Rosneft

Artículos relacionados