El rostro de la antipatria

El diccionario de la Real Academia Española define como antipatria la «Negación de la idea de patria o de una determinada manera de concebirla». Esa definición la aplicamos hoy para tratar de definir, si es posible, a un grupo de venezolanos que no solo tienen muchas ansias de poder, sino que están asfixiando a sus coterráneos para lograrlo.

Desde el inicio de la Revolución Bolivariana en Venezuela, liderada en primer lugar por Hugo Chávez y hoy por Nicolás Maduro, Estados Unidos ha emprendido toda clase de acciones para un derrocamiento, como respuesta a la aplicación de políticas soberanas en materia petrolera, es decir: quitarle a las trasnacionales norteamericanas el robo histórico que ejercían en la nación suramericana desde el inicio de la actividad petrolera.

Esas acciones incluyen el feroz bloqueo económico, que primero se ejerció de forma velada contra la economía venezolana y que hoy se emprende con toda su fuerza. No obstante, desde el inicio de este año, la arremetida arreció, cuando un diputado de la Asamblea Nacional – Juan Guaidó– se autojuramentó como presidente del País, bajo el mandato del gobierno de Donald Trump.

Guaidó no solamente ha recibido este año más de 500 millones de dólares por parte del Gobierno norteamericano a través de la Usaid (de los cuáles, no se sabe para qué se han utilizado, igual que los fondos recaudados por el concierto para la supuesta ayuda humanitaria). Además, él y sus colaboradores han ido por todo el mundo pidiendo sanciones contra Venezuela, para lograr un cambio de Gobierno que los favorezca en sus intenciones.

El periplo de la deshonra

A partir del pretendido gobierno paralelo de Guaidó, amparado por Estados Unidos, ha ido nombrando supuestos embajadores y funcionarios en países y organismos alineados con la estrategia inconstitucional. Estos dirigentes opositores han cumplido una agenda de reuniones en las que se solicita a los países del mundo, ampliar el bloqueo estadounidense, para que Venezuela no pueda acceder al mercado internacional.

Un ejemplo de ello fue Julio Borges, electo hace 4 años como diputado de la Asamblea Nacional, pero que hoy funge como supuesto comisionado presidencial para las relaciones exteriores de Venezuela. Se le ha visto viajando por el mundo pidiendo hambre y bloqueo para sus connacionales.

Más recientemente, se pudo conocer a través de una nota de prensa emitida por su despacho virtual, que Borges junto a Carlos Vechio a quien Guaidó nombró como representante en EEUU, se reunieron con congresistas norteamericanos, para seguir ampliando las sanciones contra su país.

«Hemos venido con un catálogo de opciones que se pueden ejecutar, hemos tenido buena receptividad, no sabemos cuales se van a ejecutar, pero estamos vendiendo pasos adicionales que son importantes, muy sensibles y que van a hacer mucho daño a la dictadura”, dijo Borges al salir de la reunión.

Una nota de prensa revela el resultado de la reunión

Hasta la fecha, según una investigación del Centro de Estudios Latinoamericanos de Geopolítica (CELAG), las pérdidas para Venezuela como consecuencia del bloqueo estadounidense, ascienden a 350 mil millones de dólares. Al menos 44 mil personas han fallecido por no tener acceso a la salud ni alimentos. Pero estos venezolanos piden aumentar las sanciones, pues aún no logran su objetivo.

El pasado martes 29 de octubre a su salida del parlamento venezolano, el diputado Juan Guaidó declaró a los medios que si no hay una renuncia del presidente Nicolás Maduro o una convocatoria a elecciones, seguirán «aumentando la presión», en referencia a las sanciones coercitivas que ejerce EEUU y la agenda de convocar a protestas de calle que anunció para el 16 de noviembre.

Aseguró que de darse el escenario deseado por la derecha, «estamos listos para un acuerdo, para una solución. Estamos listos para poner fin al aislamiento financiero y económico que tiene Venezuela” , dijo, con lo cual se evidencia una vez más que es partícipe del grave daño económico a la nación, que resiente cada venezolano y amenaza la vida de miles en su país.

Jessica Sosa

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