#Impropios Luis Almagro: el hombre que hundió la OEA por su obsesión con Venezuela

Luis Almagro es un político uruguayo que militó en el Frente Amplio, organización progresista que por varios períodos consecutivos, ha mantenido en sus manos la presidencia de ese país, alternada entre Tabaré Vásquez y José “Pepe” Mujica. Su nombre figura entre los funcionarios más relevantes de esos gobiernos, pero sin duda será recordado por la historia por su cargo como Secretario General la Organización de Estados Americanos (OEA), organismo que está a punto de destruir.

Mientras fue canciller de Uruguay, durante el gobierno de Mujica, Almagro se dedicó a hacer lobby por todo el continente para conseguir su nombramiento en la OEA. Uno de los países que más visitó fue Venezuela, dada la enorme influencia que en el continente ejercía el gobierno del recién fallecido presidente Hugo Chávez. Conoció como colega a Nicolás Maduro cuando ambos fueron cancilleres de sus países, y de allí nació una relación cordial.

Cuando alcanzó su objetivo en el organismo con sede en Washington, Almagro sufrió su primera metamorfosis, en la que comenzó a vomitar todo su odio contra los gobiernos de izquierda de la región, marcando un hito bochornoso en la historia de la OEA y su injerencia en los asuntos internos de los países. Su encargo de sacar a Maduro del poder, se ha vuelto una obsesión para el político sureño.

A la orden del amo

No es normal un comportamiento tan visceral contra un gobierno como el que Luis Almagro demuestra contra el venezolano. Desde la OEA ha pedido la intervención militar de ese país, rompiendo con todas las formalidades de su cargo y que ordena la diplomacia más mediocre. Se ha confabulado con gobiernos de derecha en la región para hacer foros contra el país caribeño y emprendió acciones injerencistas que llevaron al gobierno venezolano a formalizar su salida de la OEA este año.

Su actitud enfermiza contra Venezuela le costó la expulsión de su partido en Uruguay y a condenar cualquier postura medianamente sensata sobre el gobierno de Caracas. Hasta la alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, se ganó los improperios del diplomático, que junto al canciller colombiano Holmes Trujillo, armaron un escándalo en su contra en Medellín. Complaciente con violaciones a los derechos humanos en países gobernados por la derecha, Almagro impulsa la destrucción moral de la OEA y demuestra lo siempre dicho, que el organismo es un Ministerio de Colonias de Estados Unidos.

RB

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