Un duro golpe a la discriminación

Nong Rose salta al cuadrilátero de Muay Thai con la cara empolvada, los labios rojos y las cejas perfiladas, sus oponentes masculinos reciben una lección rápidamente…

«Cuando estoy en el ring solo pienso en ganar», declara la luchadora, de 22 años.

Decenas de seguidores desean suerte a Rose; un hombre transgenero que se ha convertido en una heroína local, luchando desde el cuadrilátero contra la discriminación.

”Cuando declaré mi sexualidad -a los 13-, al principio la industria del Muay Thai me menospreciaba y me acusaron de partir con ventaja por vestir un sujetador deportivo durante los combates”

La deportista, apodada como «la rosa venenosa» se inició en este deporte a los ocho años por influencia de su tío -un afamado luchador retirado- de Tailandia y a los 13 años declaro su sexualidad.

«Las críticas me empujan y motivan hacia la victoria (…) Algunos oponentes me despreciaron al verme pelear con maquillaje, pensaban que no tenía posibilidades contra ellos. Y al final, yo ganaba la contienda», confiesa segura de sí misma pues cuenta con más de 60 triunfos en su tarjeta


Entre los hitos alcanzados por Rose está, al ser considerado un hombre, el convertirse -en junio de 2017- en la primera transgénero en combatir en el mítico estadio Rajadamnern, el más antiguo de este deporte y cuyo cuadrilátero no puede ser ni siquiera tocado por las mujeres.

OSM

 

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