InicioActualidad#VTanálisis Silvercorp: el bárbaro comercio de la muerte

#VTanálisis Silvercorp: el bárbaro comercio de la muerte

Silvercorp USA, la empresa de seguridad privada asentada en la Florida, EE.UU., vinculada con el intento fallido de invasión armada a Venezuela del pasado fin de semana, no es sino un pequeño eslabón de la inmensa red mundial que comercia con la muerte a través de la venta ilegal de armas y la exportación de mercenarios a distintas regiones en conflicto.

Los mercenarios son una inspiración recurrente para el imaginario hollywoodense

Venezuela, como quedó demostrado, está en la mira.

No solo a partir de la oferta de abultadas recompensas por las cabezas de los líderes del gobierno revolucionario, prometidas por el gobierno norteamericano, sino por las luchas de poder que se escenifican a lo interno de ese saco sin fondo que es la oposición venezolana, encabezada por su líder, Juan Guaidó, junto a sus siniestros operadores a la sombra: J.J. Rendón y Cliver Alcalá Cordones.

Un negocio pujante

Es un negocio pujante que mueve cientos de millones de dólares al año, desde que se catapultó con las incursiones armadas sobre el Medio Oriente, especialmente Irak y Afganistán, luego de los atentados terroristas contra las Torres Gemelas de Nueva York.

Mercenarios y armamento de alto poder se venden al mejor postor.

Los nuestros, vale decir, los que fueron descubiertos, abatidos o apresados por la milicia y el ejército venezolanos, costaron en principio 50 mil dólares extraídos del bolsillo de Rendón, según las propias declaraciones del asesor y sicólogo venezolano radicado en Norteamérica.

En realidad, el contrato suscrito entre Guaidó y Goudreau en nombre de Silvercorp USA, fechado en de octubre de 2019, asciende a los $212.9 millones, aunque no se sabe exactamente hasta donde llegaría su intervención más allá de los dos ciudadanos estadounidenses, Airan Berry y Luke Denman, ambos ex militares, que fueron capturados en la intentona con una identificación de la empresa.

Al final, son cuentas que se saldan al margen de la ley.

Aunque son empresas visibles y en pleno ejercicio fiscal, con una fachada de artificio, por lo general resuelven sus negocios desde la oscuridad de movimientos financieros ilegales, por la sencilla razón de que gran parte de sus operaciones son arbitrarias, violan convenios internacionales, desconocen la soberanía de los pueblos o simplemente se llevan por delante los derechos humanos con anuencia de la CIA, la DEA y el FBI.

Como dato anecdótico, la captura en 2003 del mandatario iraquí, Sadam Huseín, en medio de la llamada Guerra de Irak, se perpetró tras el ofrecimiento de 25 millones de dólares del gobierno norteamericano a cambio de información sobre su paradero, hasta que fue hallado por una supuesta avanzada de la 4ª División de Infantería de los Estados Unidos, avisada por el “trabajo” de inteligencia de los mercenarios contratados para tal fin.

Al término de esa conflagración, se calcula que habían más de 100.000 contratistas militares de diversas nacionalidades prestando múltiples servicios al Departamento de Defensa de los Estados Unidos, sin contar a los posibles subcontratados en territorio mesopotámico.

El polémico contrato con Silvercorp, expuesto públicamente por el propio presidente Maduro por cuya cabeza se ofrecen $15 millones, contemplaba entre sus “propósitos exploratorios”, capturar (¿vivos?) a miembros del gobierno venezolano y entregarlos a las autoridades gringas.

Nacida para proteger escuelas

Silvercorp USA Inc. fue creada relativamente hace poco, en 2018, por el empresario, experto en seguridad y supuesto miembro de las fuerzas especiales del ejército de Estados Unidos con experiencia en Irak y Afganistán Jordan Goudreau, quien arrancó sus servicios unas semanas después del Tiroteo de Parkland, Florida, que dejó un saldo de 17 muertos y 17 heridos.

Jordan Goudreau, un Robocop de pacotilla

Enseguida, la empresa comenzó a ofrecer asesoría a maestros y policías para enfrentar ataques de este tipo, tan recurrentes en suelo norteamericano, y hasta al presidente Trump se le escuchó sugerir la peligrosa idea de que armar al personal de los establecimientos educativos era una posible salida al problema de la violencia intraescolar.

Según la plataforma Bellingcat (por y para periodistas ciudadanos de investigación) Silvercorp USA eventualmente amplió sus intereses hasta promover poner a agentes contra el terrorismo dentro de escuelas disfrazados de maestros, (llamada la Solución Para Proteger a las Escuelas). La empresa también ofreció servicios de seguridad privados en Puerto Rico después del huracán María, y aparentemente a eventos del presidente Trump. En un vídeo en la página web de la empresa, se puede observar a Goudreau vestido formalmente con un audífono en el oído trabajando como agente de seguridad en un evento de Trump en Charlotte, Carolina del Norte en el Coliseo Bojangles el 26 de octubre del 2018.

Insistir en vano

Goudreau no ha ocultado la participación de su compañía en el fallido intento de invasión. Al contrario, ha sido particularmente efusivo en la promoción de su alianza con las fuerzas opositoras venezolanas de extrema derecha, al punto de declarar el mismo domingo 3 de mayo, primero al lado de uno de los líderes más visibles del intento de golpe, el excapitán de la Fuerza Armada Nacional Javier Quintero Nieto, y luego en el programa Factores de Poder de Patricia Poleo.

Es en esta última entrevista, donde advierte su molestia con la oposición venezolana pues no honraron sus deudas a tiempo, aunque decidió seguir con la “invasión” ya que es “un luchador por la libertad”.

Todos los elementos para el cine de ficción hollywoodense están servidos: complot, traición, pactos de sangre, acciones de comandos especiales, mercenarios y los héroes más que anónimos, encarnados por el pueblo llano que confrontó decididamente a los malhechores.

No siempre ha sido un final feliz, como esta vez en Venezuela. En otras oportunidades, los ejércitos privados diseminados por el mundo a disposición de las mejores pagas, han resultado letales para la estabilidad política y social de estados que se han derrumbado por su accionar al margen de la ley.

Empresas como Academi, G4S, Triple Canopy, Unity Resources Group, DynCorp, entre otras, con sedes en distintas regiones del planeta, han validado sus servicios de defensa con “soldados de alquiler” en realidades tan disímiles como las de Haití, Bosnia, Cuba, Colombia y el Medio Oriente.

En Venezuela han actuado con sigilo desde los días del golpe de abril de 2002, con legionarios entrenados en territorio colombiano y en parajes montañosos del territorio nacional, como la recordada finca Daktari, en Baruta, donde se desmanteló una banda armada que entrenaba para actuar en acciones paramilitares con el mismo objetivo de siempre, sin lograrlo jamás: derrocar al Gobierno bolivariano.

Marlon Zambrano/VTactual.com

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